Mientras se acaba el año 2019, el Gobierno de Iván Duque le ha declarado una verdadera guerra social a los trabajadores y los pobres del país. Por el Congreso han pasado todas las iniciativas presidenciales y logró la aprobación de la reforma tributaria que aumenta los impuestos a los asalariados y disminuye los de las grandes empresas; mientras decreta un pírrico aumento del 6% al salario mínimo, que equivale a 1.600 pesos diarios.

Por PST-Colombia

Pero además no para la masacre contra los luchadores sociales, el baño de sangre continua con el asesinato de una pareja de ambientalistas en la Costa Caribe, en el área de la Sierra Nevada de Santa Marta que está bajo en control de paramilitares y empresas turísticas, con la complicidad de las autoridades; hasta el crimen de una líder cultural en las costas Pacífico en Tumaco, dejando este año como uno de los que más violentos contra los luchadores sociales, con la complicidad del Gobierno que mantiene la impunidad de estos crímenes que benefician a los terratenientes, las mafias y la burguesía.

Pero esta arremetida se da en medio de un proceso de movilización histórico en Colombia, desde el 21 de Noviembre, cuando las centrales sindicales convocaron un Paro Nacional de 24 horas. Después de esta multitudinaria marcha, ha sido imposible frenar las movilizaciones, plantones y expresiones de protesta social a lo largo y ancho del país.

Incluso, aunque en menor magnitud, durante la temporada de fiestas de fin de año se han mantenido diferentes expresiones de lucha y protesta.
Colombia luego del 21N ya no es ni será nunca la misma. Sin embargo, este ascenso de las luchas ha mostrado la debilidad de la dirigencia de nuestras organizaciones sociales y políticas, más interesadas en concertar y dialogar con el Gobierno que en organizar a los trabajadores y los demás sectores sociales para frenar sus planes.

En 2020, los nuevos alcaldes y gobernadores tomarán posesión, muchos de ellos han sido elegidos con un discurso contra la corrupción y el neoliberalismo, pero estos mandatarios deberán asumir el reto de un país que ya no es el mismo, de un país que aprendió que la lucha es en las calles y deberán decidir si están al servicio de gobernar con la burguesía corrupta y a favor de los planes de Duque o se ponen a lado de las luchas de la clase trabajadora y los sectores populares.

Los alcaldes son, según la ley, los jefes de las policías, sobre ellos estará la decisión de seguir reprimiendo las movilizaciones con el ESMAD o de brindar garantías para la protesta social.

Por eso, debemos preparar el Encuentro Nacional del 30 y 31 de enero, organizar los comités de paro en todos los barrios, localidades, fábricas, colectivos sociales de todas las ciudades del país, elegir delegados.

Preparar este evento que deberá definir un Paro Nacional Indefinido, donde logremos paralizar la producción, contra el Paquetazo de Duque, contra las reformas tributaria, laboral y pensional, contra la masacre a luchadores sociales, por verdadero aumento del salario mínimo y por el desmonte del ESMAD.

Es necesario además que el encuentro sea decisorio, reconociendo el papel centralizador y la capacidad de convocatoria del Comité Nacional de Paro, no podemos negar sus debilidades y desaciertos, creemos que, por la propia naturaleza del proceso, no representan –ni podrían hacerlo– a todos los que están luchando; las burocracias sindicales anquilosadas tienen que entender que este es el momento de dar paso a la juventud.

Desde el Partido Socialista de los Trabajadores, nos solidarizamos con los familiares de los luchadores sociales que han sido asesinados con los heridos y mutilados por organismos estatales y por grupos paramilitares que siguen actuando bajo la mirada pasiva del estado. La mejor forma de expresar esta solidaridad en continuar las luchas hasta detener los planes del gobierno. La clase trabajadora y los sectores populares deben continuar este proceso de movilización, para que el 2020 sea un año de luchas y victorias.