La Minga Indígena del sur occidente de Colombia se toma de nuevo las carreteras, calles y ciudades. La Minga, ejemplo de lucha de los pueblos que continúan resistiendo el saqueo, la opresión y la expulsión de sus territorios ancestrales, hoy nuevamente, con la lucha y la movilización presenta ante el gobierno sus exigencias. Desde el PST extendemos nuestro saludo, solidaridad y respaldo a la lucha de los pueblos indígenas.

Por PST-Colombia

Durante los dos años de gobierno de Duque han aumentado dramáticamente las masacres, asesinatos a líderes sociales, desplazamientos y amenazas sumado a la brutal represión y tratamiento de guerra por parte de la policía y el ejército a las movilizaciones y protestas en los cuales los indígenas han sido duramente golpeados. Esta situación se ha agravado en medio de la pandemia con la política criminal del gobierno y la crisis de la economía capitalista, que arroja al hambre y a la pobreza a gran parte de la población del país.

Que paren las masacres, y que sean atendidas las necesidades y reivindicaciones de la población es el centro de las exigencias que le ha hecho la Minga a Duque, exigiéndole que los escuche personalmente. Pero Duque nuevamente se ha negado a escuchar a la Minga. Mientras manda a sus lugartenientes a aparentar “voluntad de diálogo”, muestra el desprecio hacia los mingueros y desata una nueva campaña de estigmatización y la criminalización preparando así el terreno para la represión.

Así, como ha quedado absolutamente claro con las palabras de María Juliana Ruiz la esposa de Duque contra el justo levantamiento de la juventud el 9 de septiembre, le “asusta más la agresión ciudadana que la represión policial”. El gobierno incluso se niega a acatar las sentencias de la Corte Suprema de Justicia contra los abusos y la brutalidad policial, y al contrario, justifica y reivindica la violencia y la represión contra cualquier manifestación que cuestione sus intereses de clase. Por eso ahora pretende amedrentar a la Minga con una campaña de estigmatización y criminalización.

Duque muestra nuevamente, como lo ha demostrado con el paro del 21N del año pasado, que sólo tiene  oídos sordos a las reivindicaciones de los trabajadores, indígenas, jóvenes y pobres, mientras abre su “Diálogo nacional” y el presupuesto a los empresarios, terratenientes y multinacionales. Así lo ha demostrado durante la pandemia en la que en contra de las mínimas medidas necesarias para enfrentarla ha dedicado billonarios recursos a resguardar los intereses de los grandes capitalistas, a la corrupción y la represión, mientras se niega a otorgar los recursos necesarios al sistema público de salud, y los recursos para una cuarentena sin hambre para millones de precarizados.

Debemos exigir garantías a la movilización de la Minga y organizarnos para acompañar su defensa en las carreteras y calles, ante cualquier ataque. Los pueblos indígenas con su Guardia Indígena, –especialmente en el Cauca– han dado ejemplo no solo de lucha, sino de organización de la defensa de sus territorios y su derecho a la lucha y la movilización. Así nos muestran a los trabajadores, la juventud, que la defensa de la lucha, de nuestras organizaciones y de nuestros luchadores no puede estar en manos de nuestros verdugos ni de jueces, tiene que ser parte de las tareas de lucha y movilización. El ejemplo de las guardias indígenas, cimarronas y campesinas, debe unirse al surgimiento de las Primeras Líneas para organizar la resistencia a la represión policial.

También el ejemplo de valentía, lucha y organización, contrastan con la postura arrodillada de la alta dirigencia sindical y las organizaciones políticas reformistas que agencian, que aferrados a un deslegitimado Comité Nacional de Paro siguen rogando al gobierno para sentarse a negociar un pliego que ha sido sistemáticamente ignorado. Mientras tanto, asfixian la lucha y la movilización, negando a quienes han estado al frente de las luchas, decidir su rumbo y sus objetivos.

En medio de la pandemia se ha limitado a protestas virtuales y caravanas rutinarias que poco presionan para conseguir las mínimas reivindicaciones.

Ellos y su mezquina política al servicio de sus proyectos electorales de colaboración de clases, agudizan la división y atomización de las luchas, impidiendo que se unan en un gran caudal todo el descontento y el sufrimiento de los obreros, los jóvenes, las mujeres, los indígenas, campesinos y pobres, que heroicamente protagonizan luchas.

La unidad de los conflictos es posible. En Chile, la juventud, los trabajadores y los Mapuche retoman la lucha y la Plaza Dignidad enfrentando la dura represión de los carabineros. Y acá en Colombia, como lo muestra La Guajira, el pueblo Wayúu se une en acciones de lucha con los obreros de El Cerrejón en huelga hace más de 47 días. Por eso es necesario que la llegada de la Minga a Bogotá, se una con el paro de 48 horas del magisterio y con el paro nacional del 21 de octubre, retomando la fuerza de lucha contra el gobierno.

Igualmente acudimos a la legitimidad y autoridad que tiene la Minga, ganada a pulso y fuerza en la lucha, para que llame a un gran encuentro obrero, indígena, campesino y popular, para organizar la lucha contra este gobierno criminal y sus planes de miseria y exterminio.

¡Viva la minga indígena!

¡Viva la guardia indígena!

¡Por la unidad de las luchas y conflictos generalicemos la Minga en un Paro Cívico Nacional!

¡No más represión policial, desmonte del ESMAD y castigo a los culpables de los asesinatos y la represión!

¡Abajo el Ministro de Defensa y sus Generales!

¡Abajo Duque!