Seis semanas después, la juventud, la clase trabajadora, las mujeres, las comunidades afro e indígenas, la población LGBTI y los sectores populares, resisten a una brutal represión por parte del gobierno criminal de Iván Duque y mantienen las movilizaciones a pesar del papel traidor que ha jugado el Comité Nacional de Paro.

Por PST-Colombia

Ante la mayor movilización de masas de la historia reciente, el Comité Nacional de Paro, CNP, que quedó reducido a las centrales sindicales después del Paro Nacional 2019, no solo se ha negado a democratizar ese espacio de coordinación de las luchas sociales, sino que ha mantenido una actitud mendigante ante el Gobierno de Duque.

Por ello, diversas organizaciones sociales y políticas que confluimos en las luchas en las calles, en los bloqueos, en las asambleas, nos hemos convocado en esta Asamblea Nacional Popular, como una apuesta por democratizar las reivindicaciones de los distintos sectores y superar el problema de dirección política de las luchas sociales en Colombia.

Nuestras propuestas para la ANP

El Paro Nacional, que se inició como una lucha contra la reforma tributaria, terminó siendo un estallido social como resultado de la miseria en la que vive la mayoría de la población colombiana. Con la pandemia, la crisis social que se había expresado en las jornadas de 2019, se profundizó. Porque el Gobierno de Duque solo se preocupó por garantizar las ganancias de la burguesía.

Teniendo en cuenta el clamor de las calles, la Asamblea Nacional Popular debe aprobar un programa que se plantee la salida del Gobierno de Duque, así como el desmonte inmediato del ESMAD, la salida de la cúpula de la Policía y las Fuerzas Militares y el castigo tanto a autores materiales como intelectuales de los crímenes cometidos en medio de la protesta.

Por otra parte, debemos luchar el subsidio inmediato al desempleo y por derogar las leyes que han acabado con los contratos laborales a término indefinido, para romper con la flexibilización y la tercerización laboral. De igual manera, acabar con la Ley 100 y luchar por un sistema de salud público y gratuito. En ese sentido, debemos exigir la vacunación masiva e inmediata al conjunto de la población para enfrentar la pandemia.

A nivel internacional, debemos hacer un llamado a las organizaciones de la clase trabajadora y las organizaciones sociales y populares a que exijan a sus gobiernos romper relaciones con Colombia hasta que no caiga Iván Duque y no se castigue a los responsables de los asesinatos y los demás crímenes.

Otro aspecto fundamental, tiene que ver con la exigencia de la democracia en la Asamblea Nacional Popular, acabar con el método paralizante del consenso y con la exclusión de sectores. Estamos por que todas las organizaciones tengan iguales derechos, entre ellas las centrales sindicales y las que pertenecen al CNP, y que se respeten las decisiones de las mayorías.

Una nueva dirección para las luchas

En otros países, las luchas sociales han logrado tumbar gobiernos o llegar a asambleas constituyentes con nuevas reglas de juego, que han permitido que la clase trabajadora y los sectores populares en lucha lleguen a estos espacios de poder. En Colombia no ha sido así y uno de los factores ha sido el papel de la burocracia sindical y el reformismo.

A diez días de iniciado el Paro Nacional, los partidos de la llamada Coalición de la Esperanza – el liberalismo santista, los Verdes y Dignidad-MOIR – ya estaban reunidos con Duque y llamando a levantar los bloqueos y las movilizaciones. La principal central sindical del país – la CUT – dirigida por estas organizaciones, llamaba a que el 1 de Mayo fuese un concierto virtual.

Por otra parte, las llamadas alcaldías “alternativas” de estos movimientos – en particular las de Cali y Bogotá – han permitido la represión policial y han estado del lado del Gobierno de Duque en la militarización de las ciudades. Por su parte, algunos partidos reformistas han llamado a esperar las elecciones de 2022 para lograr los cambios, poniendo sus cálculos electorales por encima de las urgentes necesidades de la población.

Por ello, desde el Partido Socialista de los Trabajadores, hacemos un llamado a construir una nueva dirección para las luchas, esta Asamblea Nacional Popular debe elegir un espacio de coordinación amplio y democrático en el que no solo se expresen las centrales sindicales sino el movimiento estudiantil, las organizaciones sociales, de mujeres, de derechos humanos, de población LGBT, las comunidades afro e indígenas, las asambleas barriales, la clase trabajadora informal y los sectores populares.

Proponemos la creación de una coordinación nacional de luchas que prepare y oriente de manera democrática la movilización contra el régimen político para que las víctimas de la violencia no queden en la impunidad y para hacer realidad el pliego que presentamos en 2019.