Por Comité Ejecutivo PST

Posterior a la tregua ofrendada por la burocracia del Comité Nacional de Paro, el Gobierno de Duque se lanzó a una contraofensiva legislativa y represiva con el fin no solo de volver a posicionar su paquetazo de medidas económicas, sino también de aleccionar a las masas y mostrarle las “consecuencias” del paro nacional con la actual arremetida de persecución y criminalización de los luchadores, especialmente de las primeras líneas; esto lo ha hecho con la ayuda del resto de partidos burgueses, y el Congreso corrupto a quienes tranquilizó mediante la conocida mermelada, recuperando parcialmente la estabilidad política. La pandemia sigue matando más de 500 personas diarias, y la respuesta del Gobierno es imponer la presencialidad en el sector educativo, promover el turismo y aplazar las dosis de las vacunas sin ningún sustento científico.

Está claro que la política de suspender las movilizaciones y dar un respiro al Gobierno, no sirvió sino para dispersar las fuerzas y para permitirles avanzar en sus planes, a tal punto que ya tienen lista la nueva reforma tributaria, y que se han disparado nuevamente las masacres y los asesinatos de luchadores sociales, sello distintivo del gobierno Duque. Ante esto, la respuesta del Comité Nacional de Paro ha sido proponer que cada punto del pliego se convierta en un proyecto de ley, es decir, llamar a las masas que ya aprendieron que es la lucha popular la única que puede derrotar medidas como la reforma tributaria o de la salud, a que confíen sus necesidades a un Congreso que no fue capaz siquiera de aprobar la moción de Censura contra el ministro Molano responsable de una verdadera masacre, ni tampoco la renta básica. ¿Qué los llevará a pensar que tales proyectos de ley tienen algún futuro en el establo parlamentario? Únicamente los mueven los intereses electorales de sus grupos y partidos como el Verde y Dignidad.

Pero a pesar de esta situación, la resistencia se ha mantenido a nivel de una capa de luchadores, solo que de manera desorganizada y desarticulada. Movilizaciones importantes se han dado en ciudades como Pasto, Popayán y Bucaramanga, y enfrentamientos se han mantenido en diferentes puntos como Usme y Suba en Bogotá. Se han venido desarrollando varias  asambleas populares en los barrios de todo el país, pero la resistencia está huérfana de una dirección que tenga la capacidad de aglutinar la lucha, definir un plan de acción unificado y unas reivindicaciones claras. Las mayorías continúan apoyando el proceso de “paro nacional” y rechazando el plan del Gobierno, pero la falta de dirección y orientación clara mantiene las condiciones para que el régimen avance en sus planes.

Si bien hay avances organizativos muy importantes como la Asamblea Nacional Popular, esta aun no se plantea como dirección unificada, y no hay la política de centralizar, prueba de ello es que al tiempo de la ANP se convocaron Mingas y el encuentro de primeras líneas en Bogotá. Es el CNP el que sigue manteniendo el poder de convocatorias, por eso esta fecha del 20 de julio convocada por ellos hay que tomarla y aprovecharla, pero no para seguir su estrategia parlamentarista condenada al fracaso, sino como oportunidad para retomar las calles.

Y es que retomar las calles es urgente para detener la arremetida del Gobierno, frenar los proyectos de ley del nuevo intento de imponer el paquetazo, conseguir la vacunación masiva, detener la violencia genocida y conquistar mejores condiciones de vida para las masas colombianas, y para ello hay que retomar la lucha por echar abajo este régimen y el gobierno Duque. Ya es evidente que al Gobierno no se le puede dar tregua y que incluso en pocos meses puede hacer mucho daño, por eso hay que continuar insistiendo en la necesidad de la salida del gobierno y el castigo a los responsables de la masacre, sin esperar al 2022. El momento es ahora.

¡A las calles a luchar contra Duque y su plan! ¡Por un Gobierno Obrero y Popular!

¡No más criminalización de la protesta!

Por el desmonte del ESMAD

¡La pandemia no se ha ido, vacunación masiva y renta de emergencia ya!