Exijamos al Gobierno Nacional y gobiernos locales: Basta de mentiras y de demagogia

Por PST-Colombia

Es un hecho que el segundo pico de la pandemia ha llegado a Colombia y que es mucho mayor que el anterior que se había presentado en agosto, con las cifras oficiales que sabemos que son un reflejo del subregistro, tenemos que en el peor día de agosto se registraron algo más de 13 mil casos, en esta ocasión se han sobrepasado los 16 mil, con el agravante de que cada vez se realizan menos pruebas, en general los pacientes leves están siendo enviados a sus casas a aislamiento sin salario y sin prueba confirmatoria.

Pero la situación más grave es la de las UCI, tenemos información de grupos de médicos, acerca de que los datos que da la Alcaldía de Bogotá son falsos, no es cierto que la ocupación de UCI de la ciudad esté en el 75%, la realidad es que ronda el 100%, los funcionarios de la Alcaldía insisten en que hay camas disponibles, pero en un conteo realizado por los propios médicos de manera independiente informan al menos 40 personas intubadas en urgencias a las que no les sale la remisión a UCI, no se explica por qué si es cierto que hay camas. Los centros de alta complejidad donde hay mayor chance de sobrevivir están al 100%. A nivel nacional hay desabastecimiento de medicamentos para sedación y anestesia.

Similares situaciones se están reportando en el Tolima donde oficialmente se acepta que la ocupación es del 100% al igual que el Valle y Antioquia con repuntes de casos elevadísimos. Mención aparte merece el caso de Cartagena, que es la ciudad con mayor tasa de mortalidad por número de habitantes. Se recibieron más de 200 mil turistas y no hay medicamentos para sedar, el promedio es como de doce muertes diarias. Esta situación relacionada con el turismo se replica en el Eje Cafetero y demás ciudades de la costa, donde los empresarios del turismo presionaron a los alcaldes locales hasta hacerles levantar prácticamente todas las medidas preventivas.

La mayoría de los trabajadores están siendo obligados a asistir presencialmente a lugares de trabajo en transportes atiborrados, muchos otros obligados a vivir del rebusque arriesgan su vida en las ventas informales y la atención a turistas. Sin renta básica y sin aumento real del salario la situación tiende a empeorar. El doble discurso del gobierno que permitió y alentó el crecimiento de la ideología negacionista terminó por calar en la población empeorando más el problema: miles se agolparon para ver la final del fútbol (que los empresarios se negaron a transmitir por un canal público), y muchos cedieron a la presión familiar y social para realizar novenas, fiestas, reuniones y paseos con familiares y amigos. La política nefasta del gobierno y la falta de planificación cobra cerca de 45 mil víctimas, esto es dos veces las muertes de la tragedia de Armero cuando el padre del actual presidente se negó a ordenar la evacuación.

Ante esta situación, es imperioso exigir al gobierno nacional y a los gobiernos locales que tomen medidas de emergencia efectivas, más allá de las restricciones y la represión policial, toques de queda nocturnos y ridículos desde el punto de vista epidemiológico. Preservar la vida y la salud son objetivos prioritarios. Por ello cobra vigencia la exigencia de una renta básica universal, un subsidio al desempleo y un cierre de actividades económicas no esenciales, con cierre de centros comerciales y cierre del aeropuerto El Dorado. Urge un plan de emergencia y un confinamiento con garantías, única forma de salvar vidas mientras no haya vacunación; para que miles de trabajadores e informales no se vean obligados a salir al rebusque hay que garantizar la manutención de sus familias, sino seguirán en las calles a riesgo de contagiarse.

Exijamos la disminución del aforo en el transporte público, al 30%, el trabajo en casa, al igual privilegiar la producción para atender la emergencia, es decir, alimentos, medicinas y elementos hospitalarios. Rechacemos el regreso a clases el 25 de enero, absolutamente irresponsable en las condiciones actuales.

Exijamos la declaración de la alerta roja, y de emergencia sanitaria. Alcaldes de Bogotá, Medellín y Cartagena, dejen de mentir en las cifras, que El estado asuma el control de los hospitales, y que real y efectivamente se destinen los recursos a los hospitales, al pago inmediato de salarios atrasados y el control de la producción de medicamentos para evitar el desabastecimiento. Basta de demagogia, basta de pagar millonarias sumas para un programa televisivo diario en el que el gobierno le miente al pueblo. Basta de destinar millonarias ayudas a los grandes empresarios y banqueros mientras se mata de hambre al pueblo y luego se le echa la culpa. Basta de escudarse en la indisciplina ciudadana como causa principal de contagio, cuando el gobierno no ha tenido una política coherente de atención a la pandemia y no existen garantías para quedarse en casa.

¡Paro nacional de brazos caídos contra el gobierno criminal!