El PSOL [de Brasil] aprobó, previas a las elecciones, de noviembre de este año, la plancha de Guilherme Boulos-Luiza Erundina para postularse a la alcaldía de São Paulo. El lema principal de su campaña es lo que Boulos ha venido llamando de una «revolución solidaria».

Por: Bernardo Cerdeira

En un artículo en la Folha de S.Paulo, publicado en abril, él explicó lo que quiso decir con eso: “Hoy podemos decir que estamos ‘condenados’ a ser solidarios. Para sobrevivir necesitamos contar unos con otros. Es solidaridad o muerte. (…) El momento exige una revolución solidaria. (…) Que esta crisis al menos puede dejar el legado de nuevos valores. Un legado solidario que reoriente profundamente la forma como organizamos nuestra sociedad (…) apuntando a un futuro en el cual la vida de las personas tiene más valor que las ganancias de los multimillonarios”.

Como ejemplo de estas acciones, Boulos ha grabado videos de las visitas realizadas a las comunidades de la periferia, donde distribuye alcohol gel, materiales de higiene y canastas básicas de alimentos. Sin embargo, en nuestra opinión estas acciones y este eslogan son demagógicos y electorales y queremos demostrarlo.

Caridad burguesa

El primer problema que vemos en esta concepción es que Boulos no está hablando de una verdadera solidaridad entre los trabajadores y los pobres. Su concepción es exactamente la misma que aquella que la llamada burguesía progresista entiende como solidaridad.

Él habla sobre la creación de «nuevos valores», la educación de los ciudadanos y combatir la desigualdad. Hermosas palabras, pero totalmente vacías, porque la sociedad capitalista es cada vez más explotadora, desigual y autoritaria. No hay ninguna posibilidad de enfrentar la desigualdad social, el desempleo y la pobreza con «buenas acciones».

Solo es posible enfrentar esas llagas con una poderosa lucha de clases contra la explotación, emprendida por trabajadores organizados y el pueblo pobre. Hoy, en Brasil, esto significa una lucha de resistencia contra los ataques del gobierno de Bolsonaro y de la burguesía. La «revolución solidaria» de Boulos no toca este «pequeño» problema.

¿Por qué decimos que esta ideología es la misma que la de la burguesía? La solidaridad burguesa es una acción, en la cual las clases dominantes y sus instituciones, como las iglesias, promueven acciones de beneficencias y caridad para los pobres con la intención de enmascarar el verdadero rostro de la explotación.

Al mismo tiempo, la burguesía intenta ganar una parte de la clase media para que incorpore esta ideología y sea agente de las acciones caritativas. De esta manera, la clase dominante logra atraer a miles de personas que critican la brutal desigualdad de la sociedad capitalista, para acciones que persiguen reducir la pobreza extrema.

Pero con eso, no se termina con la explotación, ni con la desigualdad social, ni con la pobreza. Por el contrario, es de esta forma, como la burguesía busca evitar las explosiones sociales y aplacar el malestar de ese sector de la clase media con el capitalismo, desviándolo de una posible lucha contra el sistema. Esta es una de las principales funciones de las iglesias y las ONG en el sistema capitalista actual.

La solidaridad de la clase trabajadora y la revolución

La solidaridad de la clase trabajadora es muy diferente. Está ligada a la organización de las luchas de los trabajadores de manera profunda. Las primeras acciones de resistencia de la clase obrera en el siglo XIX fueron acciones de solidaridad. Estas fueron las llamadas cajas de auxilios o ayuda mutua, para apoyar a las familias de los trabajadores, y los fondos organizados por los sindicatos para sustentar a los huelguistas. Luego hubo campañas internacionales para sostener huelgas y revoluciones en otros países. Un ejemplo fue la Ayuda Roja, que vino a apoyar a la Rusia soviética en un momento en donde millones de personas pasaban hambre por los efectos de la guerra civil.

En Brasil, también se desarrollaron acciones de solidaridad de clase, en huelgas, ocupaciones de tierras y terrenos. Durante la actual pandemia, las comunidades populares se han están organizando para brindar solidaridad a los más necesitados.

Este tipo de solidaridad, que no solo es ayudar a los compañeros necesitados, sino además que fortalece la organización y la unidad de la clase trabajadora, no es caridad. Por el contrario, respeta la dignidad de la clase y aumenta su ánimo por las luchas del presente. Al hacerlo, ayuda a desarrollar la conciencia de clase y prepara futuras acciones revolucionarias y la lucha por el poder.

Ahora bien, la concepción de Boulos de la «revolución solidaria» es lo opuesto a la solidaridad de clase. Es igual a la concepción burguesa y pequeñoburguesa: una acción caritativa y benéfica. No hay ni una palabra para alentar la lucha o a la organización de la clase trabajadora.

Finalmente, no podíamos dejar de comentar la palabra «revolución» en el eslogan de Boulos. Hoy en día existe una prostitución de esa palabra por parte de intelectuales e incluso por parte de políticos burgueses. Cualquiera lo utiliza para cualquier tipo de propósito.

La revolución social, en su sentido más consecuente, es la sustitución radical de un sistema por una nueva clase que toma el poder del estado. En el capitalismo, tal revolución solo puede ser obrera y socialista. Pero, evidentemente, eso no es de lo que está hablando Boulos.

También podríamos hablar de revolución, o de su comienzo, refiriéndose al derrocamiento revolucionario de un régimen dictatorial o autoritario por parte de las masas populares. Una gran revuelta popular para derrocar al gobierno de Bolsonaro podría ser el comienzo de una revolución socialista. Pero Boulos tampoco está hablando de eso.

Él está hablando de una supuesta revolución de valores, similar a los valores cristianos de amar a tu prójimo y hacer el bien. Sin lugar a dudas, las personas que incorporan estos valores de forma individual tienen buenas intenciones.

Sin embargo, los políticos conscientes como Boulos saben perfectamente que en el capitalismo las buenas acciones individuales ni siquiera pueden cambiar los valores burgueses de la sociedad, y mucho menos constituir una revolución. Por lo tanto, como dijimos al principio, tenemos todo el derecho de decir que el uso de este eslogan y  de estas acciones asistencialistas no son más que pura demagogia para ganar votos.