En artículo de la “Folha de S. Paulo”, Guilherme Boulos habla de manera sucinta sobre el gran debate en la izquierda hoy. Partimos de un gran acuerdo: derrotar a Bolsonaro es una tarea urgente. Pero lo interesante es que nuestra divergencia comienza en las propias preguntas que Boulos hace: ”¿Qué es necesario para derrotar a Bolsonaro? ¿Es necesario hacer alianza con la derecha tradicional en las elecciones? ¿Es preciso abrir mano, aunque momentáneamente, de nuestros valores y propuestas, en nombre de una plataforma de defensa de la democracia?”

Por: Júlio Anselmo

Por el encadenamiento de las preguntas, para Boulos, hay una relación directa entre la lucha para derrotar a Bolsonaro en 2021 y la elección de 2022.

De hecho, podemos luchar por la caída de Bolsonaro hoy y discutir, desde ya, las elecciones de 2022. No es este el debate. El problema es poner el derrocamiento del presidente como tarea para 2022, lo que significa relegar para las elecciones de mañana algo que debe ser resuelto en las calles hoy. El error está en postergar en el tiempo, pero también en someter la calle a la urna.

Primero, la táctica de poner las esperanzas en elección futura es confiar en la incerteza. No deje para mañana lo que puede hacer hoy. Nada garantiza que Bolsonaro sea derrotado en la elección. Este juego, incluso, es dominado por los ricos y poderosos. Además, las amenazas autoritarias y golpistas de Bolsonaro, que dice que no aceptaría la derrota electoral, mientras usa el tiempo para organizar su base militar y paramilitar, impone aún más la necesidad urgente de derrotarlo cuanto antes.

Segundo, cada minuto que pasa son más muertes como consecuencia de la política negacionista del presidente. La discusión sobre impeachment no fue adelante el año pasado a raíz del discurso falso de que dificultaría la lucha contra la pandemia. Imaginen cuántas vidas habrían sido salvas si Bolsonaro hubiese sido derrocado en el inicio de la pandemia. ¿Cometerán el mismo error este año? Es preciso sacar a Bolsonaro ya, con la fuerza de las calles.

Pero, lo más peligroso e importante es que no podemos mezclar dos debates diferentes. Una cosa es “unidad en la lucha contra Bolsonaro”, otra es “unidad en la elección para gobernar con la burguesía”.

Tenemos acuerdo que para derrotar a Bolsonaro precisamos de unidad. En la lucha, en las calles, en la acción, la unidad y amplitud debe ser total, construida sobre un punto político concreto: ¡quien quiera derrocar a Bolsonaro es bienvenido!

El problema es que nadie gobierna un país, Estado o ciudad teniendo acuerdo solo en un punto político. Es preciso debatir un programa político y si es verdad que crecen los sectores de oposición a Bolsonaro también es verdad que hay diversos programas políticos en su interior, desde los socialistas hasta sectores de la derecha recién arrepentidos de haber apoyado a Bolsonaro. De modo que un frente amplio electoral contra Bolsonaro es intentar apagar esta contradicción entre proyectos políticos completamente antagónicos. Significaría hacer acuerdo con aquellos que defienden desde la privatización, la garantía de las ganancias de los grandes empresarios, el neoliberalismo, los ataques a los derechos de los trabajadores, etc. Es colocar el justo anhelo del pueblo por la caída del gobierno al servicio de proyectos políticos que solo benefician a los ricos.

La política actual del PT y de Freixo, de frente amplio con la burguesía, en lugar de derrotar a la derecha, es gobernar con la derecha. Este frente sería con los banqueros, la Fiesp [Federación de Industriales de San Pablo], y no niegan acuerdos incluso con la derecha tradicional del PSDB y el MDB. No en vano, Freixo pone a André Lara Resende y Raul Jungman para componer su proyecto.

Boulos parece discordar de esta táctica de alianza electoral amplísima. Bravo. Pero el artículo deja margen a interpretaciones al afirmar, una vez más, que es preciso amplitud electoral. Y propone una localización política para esta amplitud electoral: ”Quien pauta esas agendas en el Brasil es la izquierda. Ese es nuestro lugar político”.

O sea, alianza electoral no tan amplia. Pero, ¿con quién? ¿Con el PT? Pero ellos ya gobernaron el país, ya demostraron en la práctica el carácter burgués tanto del gobierno como del proyecto político que defienden. Están cada vez con un programa más a la derecha y no menos, y eso se expresa incluso en la búsqueda de alianzas cada vez más amplias y más bizarras, pudiendo incluir hasta militares que estaban en la cúpula del gobierno Bolsonaro hasta ayer.

Mientras leía el artículo de Boulos, salió la noticia de un encuentro entre él y el PDT para intentar avanzar con esta alianza. Existen varias noticias en este sentido. Entonces, la pregunta es: ¿Esta “amplitud sin dilución” de Boulos sería entonces con partidos como PDT, PSB, y otros partidos burgueses considerados por él de izquierda? Estos partidos tienen la dirección ligada a sectores del empresariado, con programas capitalistas aunque con retórica supuestamente desarrollista. Gobiernan por décadas Estados en el país, en alianza con la derecha tradicional. Márcio França, del PSB, por ejemplo, ya fue vice de Alckmin [PSDB], PDT en este momento está buscando a DEM y PSDB para unidad alrededor de Ciro Gomes.

En fin, para Boulos, esta “amplitud no significa dilución de proyecto”. Completa afirmando que: “Es posible tener la amplitud que el momento exige y, al mismo tiempo, afirmar un proyecto de transformaciones”. ¿Y cuál sería ese proyecto? Se resume en un “combate a las desigualdades, al hambre, al desempleo, con vuelta a la inversión pública y enfrentamiento a los privilegios”.

El problema aquí es que el propio proyecto ya es diluido. Izquierda y derecha son términos con una imprecisión grande y no ayudan a especificar el contenido de la propuesta. ¿Cuál es el proyecto de la izquierda? ¿Cómo combatir la desigualdad, el hambre y el desempleo? ¿Es posible hacer eso con recelo de avanzar hacia el socialismo, hacia la ruptura con el capitalismo? ¿Es posible construir un capitalismo más humano y con derechos? ¿Es posible desarrollar el país sin romper con la dominación imperialista? ¿La candidatura de Boulos en San Pablo estará al servicio de profundizar la lucha de los trabajadores? ¿Avanzará en las pautas democráticas urgentes, como la desmilitarización de la Policía Militar? ¿No titubeará en atacar la propiedad de los capitalistas? ¿Avanzará en la organización de un poder de los trabajadores, con una verdadera democracia obrera, a través de consejos populares para, incluso tener más poder que la ALESP o el Ejecutivo estadual?

Poner los proyectos de la izquierda en los marcos restrictos del capitalismo es parte central del problema. Es la preparación de derrotas futuras, generando más desmoralización para la izquierda, que incluso ayudarían a la propia derecha.

El dilema presentado por Boulos se resume, en realidad, a cuál es el tamaño de la amplitud electoral. Y también cuál es el nivel de dilución del programa. 1) Frente amplísima con todos los sectores de la derecha, defendido por Lula y Freixo; 2) Frente no tan amplio, pero que podría englobar a partidos de “izquierda” como PDT o PSB, defendido por Boulos. Ambos con programas en los marcos del capitalismo. Pero los trabajadores no pueden quedar presos en este dilema.

Para derrotar de una vez por todas a la ultraderecha, a Bolsonaro y a todos los reaccionarios, el único camino es la construcción y presentación una alternativa independiente de la clase trabajadora, con un programa revolucionario y socialista que garantice los intereses de los trabajadores, atacando las ganancias de los mega millonarios que dominan la economía y la política brasileña y se enriquecen a costa de la miseria de nuestro pueblo.

Artículo publicado en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.