La población palestina se levanta una vez más contra las políticas de apartheid y limpieza étnica llevadas a cabo por el Estado racista de Israel en la continua Nakba (la catástrofe), con su formación en 1948. Iniciado en la ciudad de Al-Quds (Jerusalén), el levante se extendió y abarca a toda la población palestina, sea en la Palestina de 1948, en la Franja de Gaza, en Cisjordania y en los campos de refugiados, en la diáspora palestina, hecho inédito desde la Primera y la Segunda Intifadas.

Declaración de la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional (LIT-CI)

Al-Quds

A ejemplo de la segunda Intifada (2000), el punto de partida fueron las luchas dentro de la ciudad de Al-Quds (nombre árabe de la ciudad de Jerusalén). En el barrio palestino de Sheikh Jarrah, las familias palestinas resisten la limpieza étnica continua y ahora se negaron a aceptar las órdenes de desalojo de tribunales israelíes para que sus casas sean entregadas a colonos israelíes.

En la puerta de Damasco, la principal entrada de la ciudad vieja, lugar tradicional de encuentro y confraternización de la juventud palestina, la juventud se levantó contra las órdenes policiales de prohibir su permanencia en el lugar.

Dentro de la ciudad vieja, los palestinos musulmanes luchan por su derecho de rezar libremente en la Mezquita de Al-Aqsa, el tercer lugar más sagrado del Islam, lo que llevó a enfrentamientos con la policía y el ejército israelíes en la Explanada de las Mezquitas. Además de la policía y el ejército, el Estado de Israel utilizó bandas fascistas sionistas para atacar a los palestinos, centenas de los cuales fueron heridos y/o presos.

Palestina de 1948

De Al-Quds, el levante palestino se extendió a la Palestina de 1948 (como los palestinos denominan sus tierras ocupadas en 1948, que la ONU reconoce como Estado de Israel).

La juventud palestina fue a las calles en las ciudades y barrios palestinos como Lyd, Jaffa, Ramla, Nazaré, Haifa, Acre, Umm al-Fahm y en Nakab. Vale recordar que el actual levante palestino fue precedido por las recientes movilizaciones en Umm al-Fahm contra la colaboración de la policía israelí con bandas criminales.

Conforme relata la periodista Linaa Al-Saafin, el punto alto fue la ciudad de Lyd, próxima a Tel-Aviv y lugar del principal aeropuerto israelí. En 1948, la mayoría de los 19.000 habitantes palestinos fue expulsada y 200 fueron ejecutados por las milicias sionistas, que contaban entre sus integrantes con el futuro primer ministro israelí Itzhak Rabin. Hoy, cerca de 30% de sus habitantes son palestinos.

El 10 de mayo, los palestinos pusieron una bandera palestina en un poste de luz, en solidaridad con los palestinos de Al-Quds y, en venganza, un colono israelí asesinó al palestino Moussa Hassouna, esa misma noche. Al día siguiente, su funeral también fue blanco de bandas fascistas sionistas. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu declaró estado de emergencia en la ciudad (por primera vez desde 1966), envió 16 unidades policiales a la ciudad, y declaró que “El Estado judaico no tolerará progroms contra nuestros ciudadanos”. El ministro de Seguridad Pública, Amir Ohana, pidió la liberación del asesino de Moussa Hassouna y declaró: “La prisión del tirador en Lod, y de sus amigos, que aparentemente actuaron en autodefensa, es terrible. Ciudadanos cumplidores de la ley que portan armas son para las autoridades una fuerza multiplicadora para la inmediata neutralización de amenazas y peligros”.

Esa declaración es emblemática de la naturaleza colonial del Estado de Israel, que estimula a grupos fascistas de extrema derecha a seguir con sus crímenes, como el Lahava, la Juventud de la Colina, las hinchadas de fútbol “La Familia” y del Beitar Yerushalaim, que invadieron Lyd, quemaron autos de los palestinos, atacaron la mezquita, destrozaron el cementerio gritando “Muerte a los árabes”. En Bat Yam, el linchamiento de un palestino fue televisado simultáneamente con la invasión de casas de palestinos en Haifa y Acre. El 10 de mayo, autoridades policiales anunciaron que 1.000 ciudadanos fueron presos, de los cuales 850 son palestinos y 150 simpatizantes.

Gaza

Sitiados por el Estado de Israel y por el régimen egipcio desde 2007 y sometidos a bombardeos sionistas frecuentes, dos millones de palestinos viven una crisis humanitaria dramática en la Franja de Gaza. Según el periodista Ahmed Gabr, 80% de las actividades industriales y talleres cerraron debido al cerco de la marina israelí. Los bombardeos israelíes a las estaciones de generación de energía y el tratamiento de aguas tornaron el suministro de energía eléctrica limitado a cuatro horas por días en media, y 96% del agua está contaminada, inadecuada para consumo. Bajo nueva masacre, los palestinos pueden quedarse sin ninguna energía en pocos días. El poder de facto es ejercido por Hamas luego de su victoria en las elecciones parlamentarias de 2006, lo que no fue aceptado por la potencia ocupante israelí ni por los imperialismos americano y europeo.

Gaza tiene históricamente un papel protagónico en la lucha palestina. Fue en Gaza que se inició la primera Intifada en 1987 y donde ocurrieron las marchas del retorno en 2018-2019, en las cuales fueron muertos 189 palestinos por el ejército de ocupación israelí, y más de 20.000 quedaron heridos.

Frente a los acontecimientos en Al-Quds, Hamas, juntamente con su aliada Yihad Islámica, lanzó algunos cohetes al Estado sionista como alerta de que estaba unido a la resistencia.

A diferencia de lo que se propaga en la propaganda sionista, la resistencia es legítima bajo ocupación, por todos los medios: eso no es terrorismo. Terrorista es el Estado racista de Israel.

Desde entonces, Gaza enfrenta una nueva masacre, siendo brutalmente bombardeada por la fuerza aérea israelí, que lanza misiles con alto poder destructivo. Según el relator de la ONU, cerca de 300 edificaciones fueron afectadas por los bombardeos, y hasta el momento 200 palestinos fueron muertos, y millares, heridos.

Hay una visible mejora tecnológica de los cohetes lanzados a partir de Gaza, tanto en la capacidad de lanzamiento en serie –lo que dificulta su interceptación– como también en cuanto a la ampliación del alcance –ahora pueden alcanzar blancos hasta 250 kilómetros–.

Pese a la mejoría en el alcance de sus cohetes, ellos no hacen frente a los misiles y aviones de última generación provistos por los Estados Unidos al ejército israelí. Por eso, no podemos denominar de guerra a la agresión israelí, sino sí de masacre.

Cisjordania

En Cisjordania, la resistencia palestina enfrenta un régimen de apartheid, con muros y checkpoints impuestos por la ocupación israelí como también por la policía y el servicio de inteligencia de la Autoridad Palestina, que mantiene un vergonzoso acuerdo de cooperación en seguridad con el Estado de Israel.

A pesar de las dificultades, en todas las ciudades y aldeas palestinas en Cisjordania, tales como Ramallah, Belén, Al-Khalil (Hebron), la juventud palestina se manifiesta y enfrenta una fuerte represión de las fuerzas militares de la ocupación, lo que obligó a la Autoridad Palestina a posicionarse contra los bombardeos israelíes a Gaza y por la vuelta a las negociaciones.

Refugiados y diáspora

El cuadro de la lucha palestina se completa con la fuerte movilización de los palestinos que viven fuera de las tierras palestinas –más de la mitad de la población de cerca de trece millones–, a los cuales no les es permitido retornar por la potencia ocupante israelí.

Hay una intensa agitación entre la juventud en los campos de refugiados palestinos en Jordania y en el Líbano, países en los cuales los palestinos, unidos a los árabes locales, organizaron manifestaciones en la frontera con la Palestina ocupada, donde fueron reprimidos por fuerzas israelíes, jordanas y libanesas.

Además de Jordania y el Líbano, hubo movilizaciones en solidaridad en muchas ciudades en todo el mundo (Londres, París, Berlín, Nueva York, Estambul, Ciudad del Cabo, San Pablo, y largo etcétera) con gran presencia palestina y árabe en general.

En los países árabes también hubo manifestaciones en Túnez, Libia, Marruecos y en Idlib (provincia siria sitiada por las fuerzas del régimen sirio).

La posición del imperialismo

En medio de varias declaraciones llamando al Estado de Israel y Hamas a cesar el fuego, la posición ejemplar es la de la administración demócrata de los Estados Unidos.

El presidente Biden y su secretario de Estado Anthony Blinken, defendieron el derecho del Estado racista de Israel a defenderse de las “agresiones” de los palestinos. Además de eso, se niegan a rever la venta de U$S 735 millones en armas de alta tecnología para el Estado de Israel, que las utiliza para promover la masacre en Gaza. Vale recordar que los Estados Unidos donan U$S 3,8 mil millones por año en armamento para el Estado de Israel. Y también vetan cualquier resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU en que no haya concordancia israelí.

Por fin, la ONU hace las acostumbradas declaraciones por la reducción de los ataques tanto de los palestinos como de los israelíes, y por la vuelta a las negociaciones, visando la implementación de la “solución de los dos Estados”, injusta desde siempre y ya inviabilizada por el avance de la colonización de las tierras palestinas por colonos israelíes.

Algunas conclusiones iniciales

El actual levante palestino ocurre de forma espontánea y supera la fragmentación impuesta por la colonización israelí al tornarse un levante de toda la población dentro y fuera de la Palestina ocupada. Este hecho de primera magnitud replantea la perspectiva de la unidad palestina que fuera abandonada por la OLP tras los acuerdos de Oslo (1993). Además, replantea en la práctica la lucha por una Palestina libre, laica y democrática, del río al mar, bandera original de la OLP que fuera abandonada y sustituida por la “solución de los dos Estados”.

El actual levante palestino, que une a la sociedad fragmentada, como siempre enfrenta enemigos poderosos: el Estado de Israel y sus fuerzas militares, policiales y paramilitares; el apoyo decisivo del imperialismo americano y del europeo, además de la complacencia de la ONU y de la “comunidad internacional”; los regímenes árabes, varios de los cuales están en proceso de normalización con el Estado de Israel; y la burguesía palestina representada por la Autoridad Nacional Palestina (ANP) que es beneficiaria de los negocios de la ocupación y colabora en la represión con la potencia ocupante israelí.

Para que el levante palestino se consolide como una tercera Intifada es necesario su coordinación local y una coordinación internacional que represente a los palestinos del ’48, de Al-Quds, de Cisjordania, de Gaza y de la diáspora, como la OLP hizo desde finales de los años 1960 hasta los acuerdos de Oslo. Y que coordine las diferentes expresiones de la resistencia palestina bajo el horizonte político del desmantelamiento del Estado de Israel, por una Palestina libre, laica y democrática, del río al mar. Un ejemplo es el movimiento de mujeres palestinas Tal’at que afirma que no hay una nación libre sin mujeres libres, y que se recusa a cooperar con las organizaciones feministas sionistas, uniendo la lucha contra el machismo con la lucha por la liberación nacional.

La unidad con las revoluciones árabes es otro punto fundamental de la estrategia por la liberación de Palestina. Mientras las dictaduras árabes colaboran directa o indirectamente con el Estado de Israel, las masas árabes apoyan a los palestinos. La entrada en movimiento de las masas árabes se constituye en la principal base de apoyo para las masas palestinas y de ahí la necesidad de construir lazos de solidaridad.

De la misma forma, la amplia unidad de acción en apoyo a la resistencia y para fortalecer la solidaridad internacional y campañas como el BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) también es fundamental para desenmascarar el apartheid y la limpieza étnica a la cual están sometidos los palestinos, y para presionar a los gobiernos en cada país.

Para llevar esta lucha hasta el final, es necesario una nueva dirección política, revolucionaria, para la lucha por la liberación de Palestina. Las actuales organizaciones, sean nacionalistas, de izquierda o de orientación islámica, no poseen un programa político que apunte en esa dirección. La principal organización nacionalista es Fatah, liderada por Mahmoud Abbas, que dirige la Autoridad Palestina, la cual coopera directamente con la ocupación israelí. Las principales organizaciones de la izquierda palestina (FPLP, FDLP y PP), a la sombra de la Autoridad Palestina dieron la espalda a las revoluciones en el mundo árabe al apoyar a dictadores como Bashar al-Assad (vea artículo “Un análisis de la izquierda palestina”, del periodista Tamer Khorma, en el site https://litci.org/es/). Por su parte, las organizaciones de orientación islámica (Hamas, Yihad Islámica, Ra’am en la Palestina del ’48) defienden una Palestina islámica, lo que divide a las masas palestinas. Además, las relaciones políticas entre la Yihad Islámica y la dictadura capitalista iraní la colocan a contramano de las luchas democráticas de la clase trabajadora iraní, siria y libanesa (vea artículo “Maher Al-Akhras e os caminos para a libertação da Palestina”, de Fábio Bosco sobre la relación entre la resistencia palestina y las revoluciones árabes en https://litci.org/pt/)

Es claro que esa nueva dirección política estará basada en la clase trabajadora palestina, en los campesinos y en los jóvenes trabajadores que constituyen las clases sociales con el interés estratégico de derrotar al Estado de Israel, desmantelarlo, y construir una Palestina libre, laica y democrática, del río al mar.

  • ¡Por el fin de la masacre israelí a Gaza!
  • ¡Apoyo incondicional a la resistencia palestina y solidaridad internacional efectiva!
  • ¡Unidad militar con Hamas y todas las organizaciones palestinas contra la agresión israelí y por el fin del bloqueo a Gaza! ¡Reparación por todos los daños causados a la población de Gaza!
  • ¡Por el fin de los desalojos de familias palestinas y la demolición de sus casas en la continua limpieza étnica!
  • ¡Prohibición de la presencia de fuerzas militares, policiales o paramilitares israelíes en la ciudad vieja de Al-Quds, principalmente en la Explanada de las Mezquitas!
  • ¡Retiro inmediato de todas las fuerzas de ocupación israelíes de Cisjordania, Al-Quds y de todas las ciudades y barrios palestinos! ¡Por la disolución del ejército y de la policía israelíes!
  • ¡Por la anulación de todas las leyes racistas contra los palestinos!
  • ¡Libertad para todos los presos políticos palestinos!
  • ¡Por el derecho de retorno de los refugiados palestinos!
  • ¡Unificación de las luchas palestinas y construcción de consejos obreros y populares para centralizar la resistencia palestina!
  • ¡Por una nueva dirección política revolucionaria para la liberación de Palestina!
  • ¡Por el fin del Estado racista de Israel y sus políticas de apartheid y limpieza étnica!
  • ¡Por una Palestina libre, laica y democrática, del río al mar!

Traducción: Natalia Estrada.