Mientras en los cementerios como los de Flores y Chacarita, cavan fosas para poder enterrar a los muertos por COVID 19 que hay, habrá y seguirá habiendo, con los primeros indicios de colapso del sistema sanitario admitidos por funcionarios del Gobierno, la agenda de Fernández está centrada en la post pandemia y el avance del Pacto Social.

La salud, que en algún momento decían “es lo más importante”, ya no lo es ni en los discursos, y somos los trabajadores y trabajadoras los que seguimos trabajando con el miedo a contagiarnos y aumentar la lista diaria de fallecidos (ver página 4).

Mientras tanto en los despachos reales y virtuales se “cocinan” las 60 medidas para la post pandemia que prometen pronto anunciar. Alberto Fernández declaró que: “Francamente, no creo en los planes económicos”, pero eso no es verdad. Sí lo tiene, y es un plan consensuado con los empresarios y dirigentes sindicales para que, como siempre, seamos los trabajadores y las trabajadoras los y las que paguemos los platos rotos.

El plan anti obrero

Deuda: La crisis económica en la que estamos no es producto de la pandemia, sí lo es su agudización y profundización que llega a niveles inéditos (la economía caería este año entre 10% y 12% con inflación, recesión y desocupación). Pero desde el inicio el gobierno de Fernández sabía que tenía que enfrentar una crisis económica importante y un punto fundamental para hacerlo es la renegociación de la Deuda Externa. Renegociación secreta que ya lleva meses y en la que Argentina fue cediendo a las demandas de los acreedores una y otra vez,  aunque la pobreza y el hambre se extiendan por el país, ese es el acuerdo primero del Pacto Social.

Reforma Laboral: Es una demanda del empresariado y las multinacionales desde hace años y el intento de votar una Reforma Laboral en el Congreso fue derrotado con las intensas jornadas del 14 y el 18 de diciembre 2017. Sin embargo, las empresas fueron avanzando en los cambios por ramas y ahora con la excusa de la pandemia vienen por más. El Ministro de Trabajo, Moroni, declaró que “Hay convenios colectivos que han quedado viejos y merecen alguna discusión, pero dentro del esquema de las paritarias. No de una la reforma laboral para cambiar la Ley de contratos de trabajo. Eso no”. Es decir que, sin el nombre de Reforma Laboral, impulsarán los mismos cambios en los convenios. No es casual que el empresario modelo hoy sea Marcos Galperín, el líder de Mercado Libre que ya aplicó la Reforma Laboral de hecho y al que Alberto Fernández defiende diciendo que “no es hora de conflictos”, frente a las protestas de Moyano (ver página 7).

CGT-AEA un solo corazón

Todo este plan esta consensuado no solo con los empresarios, sino también con las centrales sindicales que ya ni siquiera disimulan su traición. Recientemente la CGT y la AEA (que representa a las mayores empresas del país) emitieron una declaración conjunta que contiene los acuerdos arriba mencionados, sumado a la demanda de bajar los impuestos a las empresas. Con la excusa de salvar la “producción” y el empleo la CGT abiertamente negocia para las patronales.

Es tan descarado esto que hasta la CTA salió a criticar ese acuerdo, por supuesto que solo de palabra, porque en los hechos, hacen lo mismo. El plenario nacional de la CTA, central con amplísima mayoría de trabajadores y trabajadoras estatales, fue abierto por el jefe de Estado, es decir “la patronal” de los estatales.

Reforma Judicial y represión

Al cierre de esta edición, el tema político del momento es la Reforma Judicial, recientemente presentada por Fernández, con la que al igual que con la legalización del aborto (que sigue quedando para quién sabe cuándo) venia amagando desde que asumió. A pesar de los bombos y platillos del oficialismo, los enojos de la oposición y los cambios judiciales concretos que pueda traer, lo cierto es que esta reforma nada bueno traerá para los trabajadores y trabajadoras, porque con más o menos juzgados, mas juntos o más separados, esta Justicia seguirá siendo de clase: al servicio de los ricos y poderosos y en contra del pueblo trabajador.

Fernández dijo al anunciar la Reforma Judicial que en tiempos de Macri «El principio de inocencia y de defensa en juicio fueron repetidamente vulnerados«, pero en su gobierno mantiene presos a Milagro Sala, Sebastián Romero y procesados a miles de luchadores y luchadoras.

El principio de defensa no existió tampoco para los pibes asesinados por las fuerzas de seguridad en estos últimos meses, ni existió para Facundo Castro, al que hace 3 meses buscamos, mientras el ministro de Seguridad de Kicillof, Sergio Berni, defiende la mano dura en absoluta sintonía con Patricia Bullrich.  La coincidencia no es casual, es la que tienen los poderosos sobre quiénes tienen que pagar la crisis, y preparar a sus sirvientes uniformados para pegar cuando los de abajo se rebelen.

Necesitamos nuestro propio plan

Alberto Fernández dice querer “que ganemos todos”, pero en esta sociedad, como en los juegos de azar, eso es imposible.  En un mundo capitalista como el nuestro, dividido en clases sociales, todo es dialéctico, si ganan los empresarios perdemos los trabajadores y viceversa. El fracasado plan de cuarentena cediendo a los empresarios demuestra esto, y uno organizado y realizado realmente para las necesidades del pueblo trabajador hubiera sido completamente distinto (ver página 5).

Por eso una salida de la crisis en favor del pueblo trabajador nunca vendrá de la mano de los empresarios, ni de sus políticos y dirigentes sindicales serviles. Los trabajadores y trabajadoras tenemos que organizarnos en forma independiente, pasando por encima a esta dirigencia sindical traidora, formando comités y organizados democráticamente como sea, para pelear por soluciones a nuestras necesidades urgentes y por un plan económico de emergencia obrero y popular que parta de los siguientes puntos:

# Aumento general de salarios y jubilaciones por encima de la canasta familiar. Subsidios para los desocupados y desocupadas, asignación universal por hijo del mismo monto.

# Prohibición real de los despidos y suspensiones. Expropiación de toda fábrica que cierre o despida, y puesta a producir de forma estatal y bajo control obrero.

#Plan de obras públicas y viviendas populares para solucionar el problema del empleo y de la vivienda.

#Contra la precarización y flexibilización laboral, pase a planta permanente y a convenio de todas y todos, incluyendo los trabajadores y trabajadoras de las empresas/aplicaciones.

# Aumento del presupuesto de salud, de educación y para el combate contra la violencia machista.

# Todo esto basado en el No Pago de la Deuda Externa con impuestos a las grandes empresas y a los más ricos. Romper los lazos que nos atan al imperialismo y sus multinacionales. Por una Segunda y Definitiva Independencia.

31 de Julio de 2020.-