El país vive una crisis social sin precedentes, expresada en el desempleo que ha fluctuado entre el 15 y el 20%, en un aumento de la pobreza que alcanzó hasta el 45% en una descomposición social que genera una percepción de inseguridad del 44%. La moneda colombiana es en este año la más devaluada del mundo por debajo de Argentina y de Turquía y además el costo de vida reporta según el DANE el mayor índice de precios de los últimos cuatro años. Por otra parte, estos hechos han evidenciado una ostensible pérdida de capacidad del salario mínimo. El mismo DANE señala que el costo de la canasta familiar básica es de un $1.500.000, es decir el doble de lo que recibe un trabajador.

Por Comité Ejecutivo del PST – Colombia

La devaluación del peso y el creciente valor del dólar hacen que se aumente el costo de la deuda externa, el cual ha sido presupuestado para el año 2022 en 62 billones de pesos. El funcionamiento del estado ha sido presupuestado en 210 billones

De todas maneras, el gobierno sigue mostrando un favorecimiento a los grandes empresarios y a los banqueros pues gran parte de las ayudas que dice dar  para recuperar los empleos perdidos en la pandemia siguen siendo dirigidos a subsidiar a las empresas a través de los bancos o de endeudar a los campesinos y a los microempresarios que tratan de sobrevivir en medio de la crisis económica.

El gobierno Duque ha hecho ingentes esfuerzos por presentar cifras halagüeñas para tratar de mostrar que su política ha dado resultados. El DANE, a su servicio, hace malabares para presentar cifras amables que en todo caso no logran ocultar la situación dramática que se vive en los cinturones de miseria de las grandes ciudades, la enorme cantidad de trabajadores informales colmando las calles en su tarea de rebusque y la creciente descomposición social expresada en aumento de la delincuencia, de los hurtos callejeros, de los atracos a mano armada y de la extorsión. Ante este panorama de crisis la salida del gobierno es anunciar la militarización de las ciudades, el aumento del pie de fuerza en la policía, el aumento de la dotación bélica y la propuesta de reformas a la justicia incluida la pretensión de deportar a los venezolanos que comentan delitos. Estas medidas además de no resolver las causas estructurales de la descomposición han alimentado la xenofobia, particularmente hacia los venezolanos.

Por otra parte, el régimen ha agudizado la criminalización de la protesta social persiguiendo y judicializando a luchadores y líderes sociales que participaron activamente en el paro nacional del 28 de abril y los 50 días siguientes.

Ese paro nacional además de lograr el retiro de la reforma tributaria junto con la renuncia del Ministro de Hacienda, así como el hundimiento de la reforma a la salud, generó indignación internacional ante los fragantes hechos de violación de derechos humanos perpetuados por el régimen. Esto significó un deterioro de la imagen del gobierno, que a pesar de los esfuerzos mediáticos no logra revertir Iván Duque.

Recientemente en la conferencia sobre cambio climático en Glasgow, Duque anunció demagógicamente compromisos con la reducción del cambio climático en Colombia, los cuales han sido desmentidos primero por un grupo de jóvenes allí mismo y luego por la prensa independiente y alternativa, denunciando que mientras se muestra generoso y protector de los recursos naturales y del medio ambiente se ha profundizado la política extractivista, la entrega de los recursos a las multinacionales y el asesinato de líderes defensores de los páramos y del agua.

Ante este panorama, la dirección sindical mayoritaria trasladó la lucha directa al terreno de las urnas de la burguesía vendiéndole a los trabajadores, a los pobres y a los jóvenes luchadores la idea de que a través de las elecciones se pueden resolver todas sus reclamaciones y necesidades. Estas mismas direcciones respaldan programas que no solo no combaten al capitalismo, sino que promueven su desarrollo desconociendo que es este el origen de la crisis social vivida.

Por ello, desde el Partido Socialista de los Trabajadores hemos definido un voto crítico por la líder afro y ambiental, Francia Márquez, quien participa en la consulta del Pacto Histórico y representa las luchas de las comunidades afro y las mujeres, consecuentes con nuestro llamado a que sean los luchadores sociales quienes nos representen en el terreno electoral, donde debemos poner en primera línea todas las reivindicaciones del paro y que sean recogidas todas sus reivindicaciones en el programa de gobierno de los candidatos que dicen ser alternativos, en la perspectiva de construir un gobierno obrero, campesino y popular.

De igual manera, reiteramos nuestro llamamiento a que se rompan las alianzas con los empresarios y los partidos de la burguesía para realizar una campaña con total independencia política de clase. Es indispensable que la clase trabajadora se organice y recupere la confianza en su capacidad de lucha para que conduzca todo el proceso de movilización desarrolle un paro general de la producción y derrote al régimen por esta vía además de postularse al poder.

Tomado de: http://www.magazine.pstcolombia.org/