Mié Jul 17, 2024
17 julio, 2024

¿A qué fue Milei a Israel?

Por Alejandro Iturbe

El presidente argentino Javier Milei está realizando una gira internacional por varios países. El primer destino oficial fue Israel, donde se reunió con el primer ministro Benjamín Netanyahu. El significado de esta gira puede ser analizado en dos niveles: el primero es el contexto de crisis política, económica y social que vive la Argentina; el segundo es la ubicación política e ideológica internacional del gobierno de Milei, especialmente en el marco del ataque genocida del gobierno israelí al pueblo palestino en la Franja de Gaza.

En Argentina, el gobierno de Milei viene de una derrota política. Diversas instancias de la Justicia “pararon” partes del DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia) en el que había juntado cientos de medidas de ajuste presupuestario, privatizaciones de las empresas estatales remanentes, ataques al salario, las jubilaciones y las condiciones laborales, y beneficios para las grandes empresas y bancos. El gobierno envió al Congreso una Ley Ómnibus que incluye la aprobación del DNU y otros puntos. Hasta ahora, esta Ley no fue aprobada, por lo que también ha quedado paralizada.

Esta derrota del gobierno fue resultado de la combinación de dos factores. Esencialmente, de las primeras respuestas de sectores importantes de la clase trabajadora y las masas a las medidas del gobierno y a la situación objetiva de altísima inflación y deterioro del salario, cuya expresión más alta fue el paro y la gigantesca movilización nacional del pasado 24 de enero, convocado por la CGT y otras organizaciones sindicales, sociales y políticas[1].

El segundo factor es que hay una profunda crisis política en la burguesía y en sus organizaciones con representación parlamentaria e institucional (gobernadores e intendentes), con una tendencia a rupturas y fragmentación en todas ellas y, al mismo tiempo, nuevos reagrupamientos. El conjunto de la burguesía argentina está a favor de la esencia de la política de Milei: la necesidad de un feroz ajuste a las masas y el Estado, y la subordinación al FMI y el imperialismo. Pero está dividida tanto sobre cómo enfrentar el choque con las masas como sobre quiénes recibirán los beneficios de este ajuste y sobre cuáles costos va a pagar cada sector burgués[2].

Hemos dicho que el gobierno sufrió una derrota. Se acentúa la crisis política, económica y social (la inflación es galopante), y crece la bronca popular. Milei responde enojándose públicamente con propios y ajenos. Por ejemplo, lanzó un ataque sobre las provincias, les retuvo los fondos que debe enviarles el Estado nacional (poniendo a los gobernadores de todos los partidos en situación de impago de salarios) y les quitó los subsidios para el transporte público de pasajeros (el precio de los pasajes se triplicará). Es decir, “quemó los puentes” con aquellos con los que debía negociar para que los diputados de las provincias votasen la Ley Ómnibus en el Congreso. Entre tanto, su imagen se desgasta cada vez más, a menos de dos meses de haber asumido con un alto apoyo electoral[3].

En ese contexto, el viaje internacional de Milei “cayó mal” en el país. En primer lugar en las masas, ya que los medios publicaron fotos suyas y de su hermana Karina (alta funcionaria del gobierno) haciendo turismo por Roma e Israel. Pero también en la propia burguesía, que lo ve priorizando objetivos políticos de alineamiento internacional en lugar de quedarse en el país y “comandar” la resolución de la crisis.

El diario español El País comenta con asombro que Milei priorice ese viaje cuando su principal proyecto legislativo (de hecho, el destino de su gobierno) está en “juego” en el Congreso argentino[4]. Incluso el diario argentino Clarín (que apoya con entusiasmo al gobierno y su política) sacó un artículo irónicamente crítico sobre este viaje.

Unámonos por la derecha

El viaje de Milei a Israel y su reunión con Netanyahu tuvieron un claro contenido político, en medio de la sangrienta ofensiva israelí contra la Franja de Gaza. Milei no solo apoyó firmemente la “lucha” del Estado sionista contra el “terrorismo palestino” sino que, tal como lo había hecho en su momento Donald Trump, anunció que trasladaría la embajada argentina en Israel a Jerusalén, reconociéndola como capital de ese país, tal como reivindican Netanyahu y el sionismo.

Milei se ubica así, y busca alinearse con el “ala dura” de la derecha internacional que reivindica a Israel como un bastión y una avanzada de la lucha contra uno de los “peligros” que amenazan la “libertad” de Occidente. No es casual que Trump, hoy precandidato presidencial republicano, le haya dedicado grandes elogios a su gobierno[5]. La gran mayoría de los gobiernos latinoamericanos también apoyan a Israel y al sionismo contra los palestinos (como el de Lula en Brasil o el anterior gobierno peronista argentino), pero lo hacen de manera vergonzante, con hipócritas llamados a “la paz”[6].

Milei busca una alianza explícita y sólida entre su gobierno y el de Netanyahu. La canciller argentina, Diana Mondino, se reunión con su par israelí y ambos destacaron que el vínculo entre las naciones “tomó un nuevo impulso” con el gobierno de Javier Milei y señalaron la importancia de fortalecer “la relación en los ámbitos político, económico, científico y cultural”.

Mondino agregó que el gobierno argentino quiere emprender un trabajo conjunto más profundo, para atraer mayores inversiones israelíes”[7]. Incluso ya fue realizado el primer acuerdo en este sentido: la empresa tecnológica israelí XtraLit, invertirá 108 millones de dólares en Argentina para extracción de litio[8]. Es muy posible que también haya acuerdos para que Israel provea tecnología represiva al gobierno argentino, tal como hace con Brasil.

Para Netanyahu y el sionismo, en el marco del creciente repudio internacional a su agresión genocida, de su también creciente aislamiento político internacional, e incluso de la crisis política de su gobierno al interior de Israel, el fuerte apoyo de un gobierno latinoamericano y la alianza con Milei representan una “bocanada de aire”.

Milei y el sionismo

Las profundas relaciones de Milei con el sionismo vienen de hace algunos años, desde el momento en que iniciaba su carrera política. Un hecho clave fue su acercamiento a la representación argentina del movimiento Jabad Lubavitch, con sede en EE.UU. Este movimiento es unaespecie de Opus Dei judíoque, bajo una cubierta religiosa, busca ganar peso en los medios políticos y empresariales.Por ejemplo, es una de las influencias de Donald Trump, cuya hija Ivanka y su yerno pertenecen a él.

Este contacto, además de la influencia religiosa e ideológica, hizo que Milei estableciese fuertes relaciones con burgueses argentinos de origen judío, algunos de los cuales forman parte del núcleo empresarial más fuerte del país. Es el caso del multimillonario Eduardo Elsztain, propietario de la empresa IRSA, la principal desarrolladora de inmuebles comerciales del país y la única empresa argentina de este sector que cotiza en la Bolsa de Nueva York (NYSE). También del Banco Hipotecario desde su privatización en la década de 1990, bajo el gobierno de Carlos Menem.

También es el dueño de CRESUD, que posee 800.000 hectáreas en 24 campos propios en Argentina, y también en Paraguay y Bolivia. En Brasil, es el principal accionista de BrasilAgro, que repite el modelo de su desarrollo empresarial en Argentina. Finalmente, es el principal inversor de Austral Gold, dedicada a la actividad minera de oro y plata en Argentina y Chile, asociado con capitales estadounidenses. Como dato complementario, Elsztain aparece involucrado en los Panamá Papers y en las “empresas fantasmas” con sede en ese país, uno de los mecanismos preferido por la burguesía argentina para fugar capitales y evadir impuestos.

En este contexto, Elsztain fue uno de los principales apoyos de la gran burguesía argentina a la campaña electoral de Milei, con fuertes aportes financieros. Incluso, una vez que Milei ya había sido electo y antes de asumir, se “refugió” algunas semanas en el Hotel Libertador, propiedad del empresario.

No es casual que, una vez en el gobierno, Milei quisiera devolverle los favores e incluyera en su DNU un artículo “a la medida” de Esztain, como la autorización de la quema y tala de bosques nativos para la explotación agraria de esas tierras. Con ese artículo, Elsztain podría desmontar legalmente 150.000 hectáreas de su propiedad en su finca Los Pozos (Salta), hoy protegidas por la ley de Bosques. El DNU fue parado en la Justicia argentina y la Ley Ómnibus está trabada en el Congreso, pero esa “devolución de favores” está en ambos textos.       

Los trabajadores y el pueblo argentino luchan contra los ataques del gobierno de Milei con paros, movilizaciones y cacerolazos. En condiciones durísimas, el pueblo palestino resiste heroicamente la agresión sionista.

Milei y Netanyahu se alían para apoyarse mutuamente. Los trabajadores argentinos y el pueblo palestino debemos unirnos en nuestra lucha, apoyarnos y defendernos como hermanos. Luchamos contra el mismo enemigo.


[1] Argentina | Lo que dejó el paro del 24 – Liga Internacional de los Trabajadores (litci.org)

[2] Cayó la ley: Plan de lucha por el salario y contra la política de Milei, Macri y el FMI – Liga Internacional de los Trabajadores (litci.org)

[3] laarena.com.ar/el-pais/encuesta-cae-la-imagen-de-milei-en-todas-las-provincias-20242613520  

[4] Milei viaja a Israel mientras se juega su ley de desguace en el Congreso argentino | EL PAÍS Argentina (elpais.com)

[5] https://cnnespanol.cnn.com/2024/01/19/donald-trump-javier-milei-haciendo-a-la-argentina-grande-otra-vez-orix/#:~:text=Estoy%20muy%20orgulloso%20de%20ti,a%20s%C3%AD%20mismo%20el%20argentino.

[6] La izquierda no puede votar al sionismo – PSTU

[7] En Israel: Diana Mondino se reunió con el canciller Yisrael Katz con la intención de “fortalecer la relación” entre ambos países (lavoz.com.ar)

[8] Javier Milei se trajo del viaje la primera inversión de Israel en litio (clarin.com)

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