Una gran oportunidad que no debemos desaprovechar

El ajuste kirchnerista, la crisis del Gobierno y las denuncias de corrupción se suman a la inflación, la inseguridad y la bronca por la falta de respuesta oficial a catástrofes como las inundaciones, siguen alimentando una creciente ruptura de sectores de los trabajadores y el pueblo con el Gobierno.


Esta ruptura obrera y popular con el proyecto corrupto y ajustador del kirchnerismo coloca a la izquierda y, en particular, el FIT (Frente de Izquierda y los Trabajadores), ante una oportunidad que comenzó a vislumbrarse ya con los más de 600.000 votos obtenidos en la anterior elección, de capitalizar en una importante medida ese creciente descontento. Desde ya que, teniendo a la vista las elecciones parlamentarias de octubre, esa oportunidad significa la posibilidad de lograr que varias de los principales representantes del FIT logren ser electos diputados a nivel nacional y provincial y a otros cargos. Pero aún mucho más importante, significa la posibilidad de que la izquierda eche raíces mucho más profundas y permanentes en las masas trabajadoras y populares.

Esta perspectiva se ve reforzada por síntomas de crisis en las falsas opciones de “centroizquierda”, en particular Proyecto Sur de Pino Solanas y el MST. Hay centenares de militantes desencantados con esas fuerzas a la búsqueda de una alternativa, como se refleja también en los abandonos en todas las alas de la burocracia sindical ante la necesidad de enfrentar el modelo de ajuste, corrupción y represión colocándose detrás de distintas variantes patronales. La condición para aprovechar esta oportunidad que no deja de ensancharse es que la izquierda, y el FIT en particular, aparezcan ante los trabajadores y el pueblo argentino con denuncias y propuestas claras y de fondo para los principales problemas que preocupan a los sectores populares.

Constatamos, sin embargo, que en estos días no es la izquierda, ni el FIT, la que está apareciendo a la vanguardia de este modo. Mientras PO, PTS e IS, se encierran en intrincadas negociaciones de candidaturas, las fuerzas patronales en todas sus variantes, desde el Pro de Macri hasta Proyecto Sur de Solanas y el MST, pasando por el FAP de Binner y la CC de Carrió, han lanzado iniciativas –cacerolazo del 18 de abril, campaña contra la reforma judicial, denuncias sobre la corrupción oficial alimentadas por el mercenario Lanata, hoy al servicio de Clarín que le han permitido ocupar el espacio opositor, el cual intentan capitalizar para dar una nueva salida patronal a la crisis.

Para revertir esta situación, para comenzar a capitalizar ya con nuestras propuestas una parte importante del descontento popular –incluso con vistas a su aprovechamiento electoral y a la superación de la trampa proscriptiva de las primarias los partidos del FIT tienen que asumir urgentemente una postura opuesta a la actual. Lejos de encerrarse, tienen que llamar urgentemente a todas las demás fuerzas que adherimos al FIT, a todos los luchadores obreros independientes que se han destacado en el último período, a una amplia consulta. Con el objetivo de lanzar lo antes posible una propuesta común ante la crisis, contra el ajuste y por una salida obrera y socialista.

Esto es particularmente urgente dada la proximidad del 1° de Mayo, fecha ante la cual reiteramos nuestra tradicional posición de que el acto que se organice en el día de lucha de los trabajadores y de que debe estar presidido por la presencia en el escenario y la palabra de los dirigentes obreros y populares que se hayan destacado en los últimos tiempos, como el compañero Huth de ATEN Neuquén y el compañero Vidal que acaba de encabezar la huelga de la fábrica Felfort en la Capital, los delegados y activistas de la autopartista LEAR que luchan contra despidos, entre tantos otros, independientemente de las diferencias y matices. Más allá de este acto inmediato y pensando también en el proceso electoral, no se trata solamente de llamar a los trabajadores y los luchadores populares a apoyar y votar por los candidatos del FIT. Sería un gran error sectario de los partidos “oficiales” del FIT una postura de este tipo. Miles de activistas obreros y populares, centenares de militantes desencantados con fuerzas kirchneristas o Proyecto Sur, quieren, pueden y deben ser convocados a ocupar un lugar destacado en la organización y las actividades del FIT, en sus listas de candidatos.

El ejemplo de cómo hacer esto hay que buscarlo en la constitución del FURA, el frente de todas las fuerzas opositoras y de izquierda que logró expulsar a la burocracia y ganar la conducción de ATEN, el sindicato docente de Neuquén, desde donde hoy se conduce una gran batalla contra el ajuste del gobernador Sapag. El ejemplo hay que buscarlo en la construcción de la lista Bordó de la Alimentación, donde confluyeron los dirigentes combativos de Kraft, Pepsico, Felfort y otras fábricas del gremio.

Tal como sucedió en esos casos los dirigentes y activistas deben ser convocados, no a apoyar los candidatos y las propuestas aprobadas por una “cúpula” de tres partidos preocupados fundamentalmente por sostener sus respectivas ubicaciones dentro del frente, sino a ser parte activa y decisiva en la confección del programa, las políticas y las candidaturas reflejando sus experiencias de lucha.

Nada de ello le impedirá a PO, PTS e IS ocupar primeras candidaturas que les permitan acceder a cargos electivos de diputados u otros. En cambio permitirá aprovechar al máximo las fuerzas dispuestas hoy a trabajar para que la izquierda y el FIT aparezcan como una gran alternativa ante los trabajadores y el pueblo.

Con esto queda claro que el FIT está no solo ante una oportunidad sino una gran responsabilidad. PO, PTS e IS pueden asumir esa responsabilidad con una amplia convocatoria abierta a todas las fuerzas que apoyan el FIT y a los luchadores obreros y populares. O pueden continuar por el actual camino que lleva a capitalizar una parte muy chica y mezquina de la oportunidad que se ha abierto.

No somos nosotros solos, el PSTU, quienes esperamos respuesta. La esperan una amplia franja de trabajadores y sectores populares que están rompiendo con el kirchnerismo y no ven a las fuerzas patronales como alternativa, y miles de luchadores obreros y populares dispuestos a sumarse a la tarea. PO, PTS e IS tienen la palabra.