La clase obrera y la mayoría del pueblo quieren que Dilma se vaya, pero no quieren que Temer, Cunha o cualquier otro bandido de este Congreso gobierne.

Editorial Opinião Socialista

La voluntad de la clase trabajadora y de la mayoría del pueblo no se expresa en el Congreso Nacional, ni en el bloque que defiende “Que se quede Dilma” ni en el que defiende el “gobierno Temer”.

Ni uno ni otro bloque representan el cambio que exigen la clase trabajadora, la juventud y el pueblo pobre.

La mezcla de comedia y de película de terror que fue la votación por el impeachment muestra bien cuán distante viven gobierno y diputados de los intereses de la clase trabajadora y de la mayoría del pueblo pobre de nuestro país. Sean los que votaron a favor, sean los que votaron contra el impeachment.

Mientras la enorme mayoría del pueblo quiere que este gobierno de los banqueros se vaya ahora mismo, PT, PCdoB, PSOL fueron allá a votar “Que se quede Dilma”. Se juntaron, al lado de ellos, los que fueron comprados por el gobierno y por Lula, y entregaron la mercadería: el voto contra el impeachment. Sí, porque hubo otros comprados que no entregaron la mercadería. Al día siguiente, Lula y Dilma se sentían tristes con las traiciones, decepcionados con los aliados “171” de cartera, del tipo Maluf o Tiririca, y otros payasos sin gracia de este circo de horrores.

Del otro lado, votaron por el impeachment la enorme mayoría, buena parte liderada por el bandido Eduardo Cunha. Usaron tanto el nombre de Dios en vano y hablaron tanto de la familia, que hubo un humorista preguntando si Dios haría alguna “delación premiada” en la Lava Jato. ¡Una vergüenza!

La mayoría siente una mezcla de victoria con sabor amargo. Feliz porque sale Dilma, pero triste e indignada con la posibilidad de que asuma Temer.

Siempre dijimos que impeachment no era solución porque cambiaba seis por media docena. Defendimos sacar fuera a todos ellos: Dilma, Temer, Cunha, Aécio y este Congreso. Esa es la necesidad y la voluntad de la mayoría.

Los de arriba, banqueros, contratistas, grandes empresarios, la FIESP [Federación de Industrias del Estado de San Pablo] y Cía. quieren resolver la crisis del gobierno para atacarnos más y aumentar sus ganancias. Por eso, se dividen entre los dos bloques: el del gobierno y el del “impeachment-Temer”. Pero la crisis es tal que ellos mismos son escépticos en cuanto a la fuerza de un gobierno Temer o de un gobierno Dilma caso este impidiese el impeachment en el Senado, lo que es muy improbable.

A la clase trabajadora no le interesa ninguno de esos bloques. Ni mantener a Dilma y su plan económico ni que asuma Temer para, junto con este Congreso corrupto. Atacarnos de igual forma que el gobierno Dilma.

Nosotros precisamos de un gobierno socialista de los trabajadores, sin corruptos y sin patrones, apoyado en nuestra movilización, en comités de luchas y en consejos populares formados en barrios, escuelas y fábricas.

Si aún no los tenemos, debemos exigir como mínimo elecciones generales ya, para todos: presidente, diputados, senadores, gobernadores. Elecciones con nuevas reglas, en las que no pueda concurrir quien esté en la lista de la Lava Jato, sin financiamiento de empresas, con tiempo igual en la televisión para todos los partidos, garantía de que un diputado gane el mismo salario que un profesor o un obrero.

No tenemos por qué aceptar y, menos aún, defender que se quede Dilma hasta 2018, como defienden el PT, el PCdoB y, también, el PSOL. Si el pueblo eligió y fue traicionado, tiene que tener el derecho de sacarlos. No podemos aceptar que asuma el vice Michel Temer, del PMDB, que fue electo junto con Dilma, haciendo las mismas promesas, las cuales traicionó al día siguiente a la elección. Él está envuelto en corrupción hasta la última hebra de su cabello, no tiene apoyo popular y no nos representa.

No podemos dejar que este juego continúe siendo jugado en el Congreso y por estos dos bloques que pelean mucho por el poder pero defienden los mismos intereses.

¡Vamos con nuestro bloque a la calle por el Fuera Todos Ellos!

Debemos continuar diciéndole a la CUT, al MTST y a otros movimientos que continúan defendiendo “Que se quede Dilma” que se sumen al llamado de la CSP-Conlutas. Vamos a construir una huelga general que exija elecciones generales ya y fuera Dilma, Temer, Cunha y este Congreso, como quiere la mayoría de los trabajadores y del pueblo, que están cubiertos de razón en su indignación.

El día 1° de Mayo van a salir de nuevo a la calle los defensores del “Que se quede Dilma” y los defensores del “impeachment y asuma Temer”.

Vamos con la CSP-Conlutas, con el Espacio Unidad de Acción, con centenas de sindicatos, movimientos populares y de juventud no oficialistas y alternativos a la burocracia sindical, con el PSTU, con sectores del PSOL, para construir una manifestación alternativa a esos dos bloques.

Vamos a poner miles en la Avenida Paulista el 1° de Mayo por el ¡“Fuera Todos Ellos”! Para defender una huelga general que pare el Brasil. Por elecciones generales ya con nuevas reglas.

Traducción: Natalia Estrada

Artículo publicado en Opinião Socialista n.° 515, 21 de abril de 2016.-

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