ARTICULACIÓN REVOLUCIONARIA DE TRABAJADORES/AS (ART) 

¡Continuar en la lucha por la transformación social es nuestra propuesta!

¡A conformar un bloque popular de resistencia contra el capitalismo extractivista y el nuevo gobierno neoliberal de Lasso! 

El pasado domingo 11 de abril se llevó a cabo la segunda vuelta de las elecciones en el Ecuador. El derechista Guillermo Lasso Mendoza, fundador del Banco de Guayaquil y del movimiento Creando Oportunidades (Creo) en alianza con el Partido Social Cristiano (PSC) ganaron las elecciones presidenciales. Lasso, luego de tres intentos consecutivos, alcanzó 4.653.938 de los votos (35,6%) frente a su rival, el correísta y ex funcionario público Andrés Araúz, quien obtuvo 4.233.888 votos (32,4%). Mientras que el voto nulo alcanzó aproximadamente 1.759.772 votos (13,4%) y el ausentismo 2.262.297 (17,3%).

De esta forma los electores quedaron divididos en 3 sectores: quienes apoyaron la candidatura de Lasso, principalmente en las ciudades de Quito, Cuenca, Loja, Ambato y Guayaquil y en las provincias con mayor población indígena de la Región Sierra (Cotopaxi, Chimborazo, Bolívar) y la Amazonía (Morona Santiago, Napo, Pastaza) donde el voto nulo alcanzó el segundo puesto y superó al de Andrés Arauz. En segundo lugar, quienes votaron por el correísmo, principalmente en la Región Costa (Esmeraldas, Manabí, Santa Elena). Y, en tercer lugar, quienes votaron nulo o se abstuvieron de ir a votar, con casi el 30,7% del total de sufragantes.

Cabe recordar que el voto duro del banquero Guillermo Lasso con el que llegó a la segunda vuelta, luego de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) ignorara la denuncia de fraude presentada por Yaku Pérez, fue del 19,74%. Por ende, en la segunda vuelta, al parecer, el voto anticorreista de Xavier Hervas, los indecisos y parte de la votación de Yaku Pérez y del Movimiento Indígena fueron a parar a la candidatura de Lasso y su discurso del “Ecuador del Encuentro”. De esta forma las elecciones reeditaron la contradicción correísmo- anticorreísmo, una polarización discursiva que el Ecuador ha vivido durante los últimos 14 años.

Sin embargo, un amplio sector de la sociedad ecuatoriana y, principalmente la juventud, está cansada de esta aparente polarización ya que, en la práctica, el correísmo nunca intentó pedir cuentas a Guillermo Lasso, pese a que fue el principal beneficiario del “feriado bancario”. Al contrario, durante su gobierno la banca declaró importantes ganancias, retornaron los ex mandatarios neoliberales Alberto Dahik y Abdalá Bucaram acusados por corrupción, se mantuvieron impunes los delitos de lesa humanidad del gobierno socialcristiano de León Febres Cordero, entre otros varios cuestionamientos. De la misma forma, el fortalecimiento de las fuerzas represivas y de espionaje por parte del correísmo sirvió para perseguir y atacar sistemáticamente a la izquierda, con la intención de dividir, corromper o destruir a las organizaciones sociales, práctica que se volvió a repetir durante la última semana de campaña con la cooptación de Jaime Vargas hacia la candidatura del correísmo. No obstante, la política divisionista del correísmo no dio resultados esta vez ya que desde Octubre de 2019 el Movimiento Indígena logró posicionarse como vanguardia de las masas populares y en el 2021 como una “tercera vía” en el ámbito electoral.

Como ART, nuestra propuesta ha sido continuar en la lucha contra los capitalistas represores y extractivistas, ya sean neoliberales o del mal llamado progresismo del siglo XXI. Por eso nuestro llamado fue al voto nulo y a organizar un gran frente de resistencia a sus políticas. De esta forma nos sumamos a diversas organizaciones de izquierda y populares que junto al Movimiento Indígena convocamos a rechazar el proceso electoral y el fraude de la primera vuelta perpetrado por el CNE y legitimado por Arauz y Lasso. Este llamado tuvo eco en ciertos sectores indígenas, obreros y pauperizados que, pese a que los candidatos habían hecho propuestas demagógicas como la oferta de bonos y aumento de salarios, logró un 13,4% de votos. Según diario El Universo: “En 54 de los 221 cantones del país –el voto nulo- sacó ventaja a los dos finalistas, bien al presidente electo Guillermo Lasso o bien al correísta Andrés Arauz, y en ciertos casos venció a ambos”. Esto sumado a un porcentaje importante de ausentismo que responde a la situación de la pandemia o por el rechazo o apatía frente a las elecciones burguesas.

Tampoco debemos minimizar que Guillermo Lasso asume la presidencia en alianza con los socialcristianos que vuelven a ejercer el poder de forma directa luego de más de 30 años, ni tampoco olvidar que su último gobierno, el de Febres Cordero, se caracterizó por una política represiva de violación a los Derechos Humanos y persecución en contra de los grupos de izquierda y de la población en general. Por ello, frente al ascenso de la derecha neoliberal a la presidencia, desde la Articulación Revolucionaria de Trabajadores llamamos a unirnos en torno al Movimiento Indígena, las organizaciones de trabajadores, mujeres, maestros y de estudiantes para organizar la resistencia. También queremos llamar a las bases del correísmo, aquellas que son críticas con el discurso de Rafael Correa de dar “gobernabilidad” para “que se aplique un programa de derecha”; para que se sumen a la tarea de construir un bloque de resistencia anticapitalista como una alternativa de liderazgo colectivo para enfrentar las políticas antipopulares que se anuncian y caracterizan a la vertiente neoliberal de los capitalistas.

El nuevo gobierno va a privilegiar políticas pro imperialistas como el pago de la deuda externa y la privatización de las empresas públicas, descuidando las necesidades urgentes de la población como son la salud, la educación y el bienestar social. Las prebendas, la corrupción y los privilegios se mantendrán como ya vimos en la campaña, por lo que llamamos a no tener la más mínima  confianza en el gobierno de Creo-PSC, a declararnos en movilización permanente para exigir que el gobierno cumpla sus ofertas de campaña relacionadas con la ampliación de derechos como la vacunación masiva, el aumento del salario básico a $500, el otorgamiento de préstamos con bajos intereses, el alivio de las deudas de los bancos, el cobro de impuestos a los empresarios, internet gratuito, etc.

También llamamos a la movilización para enfrentar cualquier intento de privatización de los sectores estratégicos, de la salud, la educación, cualquier intento de destruir la naturaleza con proyectos extractivos que atenten contra los derechos de las comunidades, cualquier intento de reducción de derechos de los trabajadores, las mujeres y de los sectores minoritarios. Y, también, llamamos a mantener la lucha en contra de la represión y por el respeto a los Derechos Humanos, por justicia y castigo a los responsables de los delitos de lesa humanidad del octubre de 2019 y por las desapariciones de personas que, según la Fiscalía, ascienden a un promedio de 10 000 denuncias por año.