A poco más de un mes de haber asumido, el gobierno demócrata de Joe Biden ha realizado su primera operación militar internacional, con un saldo de 17 víctimas, en territorio sirio.

Por Alejandro Iturbe

Según las informaciones de la prensa, el ataque se realizó en el nordeste de Siria, al sur de la ciudad Abu Kamal, contra la organización Hachd al-Chaabi, que eso medios definen como “una poderosa coalición de milicias iraquíes” simpatizantes del régimen iraní. La información dice también que esta acción militar habría sido una respuesta a un previo ataque de cohetes que esas fuerzas habrían realizado contra “puntos estratégicos de fuerzas occidentales en Irak” [1].

Sin embargo, no es el objetivo de este artículo desarrollar el análisis del complejo polígono de relaciones de fuerzas que se da en esta región de Medio Oriente, con algunas alianzas permanentes y otras muy cambiantes. Es un análisis que hemos desarrollado en otros artículos de este sitio.

Aquí queremos centrarnos en el imperialismo estadounidense y, de modo específico, en el partido demócrata y en el gobierno actual de Joe Biden. Este partido, junto con el republicano, es uno de los dos pilares del sistema político burgués de EEUU. Esto significa que, estratégicamente, defienden intereses económicos, políticos y militares comunes. Entre otras consecuencias, la consideración que el imperialismo tiene el derecho de intervenir militarmente en el mundo para defender esos intereses. Es cierto que, cuando determinadas situaciones lo exigen pueden defender políticas y tácticas diferentes, pero, en términos de intereses estratégicos imperialistas son lo mismo.

Esto significa que, a pesar de la imagen de “pacifismo” que el partido demócrata intenta “vender”, es muy larga la lista de agresiones bélicas a otras naciones que jalonan su historia. Incluso el supuestamente más “pacífico” y “dialoguista” de sus presidentes, Barack Obama, declaró en una entrevista al recibir el Premio Nobel de la Paz, en 2009: «la guerra a veces es necesaria» para justificar esas agresiones [2].

Lamentablemente, basados en esta “imagen comercial”, hubo quienes consideraron a Joe Biden y a los demócratas como el “mal menor” frente a los republicanos y Trump. Por ejemplo, un sector del «progresismo de izquierda», como el DSA (Socialdemócratas Americanos) que llamó a votar en él. Fueron acompañados en esta posición por diversas corrientes de “izquierda” en el mundo. Rápidamente la realidad ha demostrado lo profundamente equivocado de este criterio.

Joe Biden fue el vicepresidente de Obama en sus dos mandatos. Es un hombre del ala derecha del aparato del partido demócrata, con una larga trayectoria como senador. Su tarea principal era coordinar las votaciones con los senadores republicanos, función que mantuvo como vicepresidente.

Veamos dos de esas “coordinaciones”. En 1982, durante la Guerra de Malvinas, presentó ante el Congreso estadounidense la resolución de apoyo de EEUU al Reino Unido. En ese momento dijo: “Mi resolución busca definir de qué lado estamos y ese lado es el británico. Los argentinos tienen que desechar la idea de que EEUU es neutral”. En 2003, siendo presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado (donde su partido tenía mayoría) apoyó todas las mentiras del presidente republicano George Bush (como la posesión de armas de destrucción masiva) para aprobar la declaración de guerra contra Irak.

En la actualidad, la derrota militar sufrida en sus invasiones y ocupaciones militares en Irak y Afganistán generaron los que la prensa imperialista llamó “el síndrome de Irak”; es decir, la dificultad para involucrarse en invasiones y ocupaciones permanentes [3].

Entonces, frente al complejo polígono de fuerzas que quedó como resultado de esa derrota y de otras situaciones regionales (como el proceso revolucionario contra el régimen dictatorial de al-Assad en Siria y la guerra civil que lo sucedió), el imperialismo solo puede intervenir tangencialmente, a través de cambiantes alianzas con fuerzas de la región y periódicos ataques relámpagos. La misma realidad debió enfrentar el gobierno de Trump. Este tipo de ataques son una consecuencia de esa derrota y, al mismo tiempo, una manera de decir que, en este contexto desfavorable, siguen teniendo ese “derecho supremo” de intervenir militarmente.

En el conflicto sirio, la LIT-CI ha levantado la política de exigir la salida inmediata de todas las fuerzas extranjeras ocupantes (las fuerzas rusas, americanas, turcas, israelíes y las milicias financiadas por Irán) y el fin de toda intervención militar extranjera en el país.

Este es un nuevo crimen del imperialismo estadounidense contra los pueblos del mundo. Muy temprano el gobierno de Joe Biden, como su jefe político actual, ha mostrado su verdadera esencia que, tal como dice, la conocida historia “está en su naturaleza”. Repudiamos este nuevo crimen que solo puede llevar a una única conclusión: con Trump o con Biden, con los republicanos o los demócratas, el imperialismo estadounidense es el principal enemigo de los pueblos del mundo.

Notas:

[1] https://noticias.uol.com.br/ultimas-noticias/rfi/2021/02/26/primeiro-ataque-militar-de-biden-mata-pelo-menos-17-no-leste-da-siria.htm

[2] https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/barack-obama-la-guerra-veces-es-necesaria-nid2586603/

[3] Sobre este tema, recomendamos ler: https://litci.org/es/la-reaccion-democratica-del-sindrome-de-vietnam-al-sindrome-de-irak/