Es hora de organizar a la clase trabajadora, contra la derecha y los gobiernos.


Una ola de protestas radicalizadas barre, en este momento, al país. Después de las movilizaciones contra el aumento de los pasajes de los transportes públicos, que conquistaron la reducción de las tarifas en varias ciudades, incluyendo 14 capitales, entre ellas Sao Paulo y Río de Janeiro, las manifestaciones no cedieron y, por el contrario, crecieron exponencialmente y alcanzan, ahora, a más de 100 ciudades.

Con todo, más de 1 millón de personas salieron a las calles este jueves histórico. Una de las mayores manifestaciones se dio en Río de Janeiro donde, por lo menos 300 mil se movilizaron por las calles y enfrentaron a la policía. Cerca de 200 manifestantes se refugiaron en la Facultad Nacional de Derecho de la UFRJ (Universidad Federal de Río de Janeiro), donde permanecían cercadas por la policía, sin poder salir, hasta el cierre de este artículo. Cercaron, incluso, al Sindsprev (Sindicato de los Servidores de la Previsión Nacional), donde otros manifestantes se refugiaron de la represión. La fuerte represión policial, que contó, incluso, con el Bope (Batallón de Operaciones Especiales), dejó innumerables heridos.

En Brasilia, por lo menos 100 mil participaron de las protestas. Los manifestantes cercaron el Congreso Nacional y prendieron fuego en el Palacio de Itamaraty. En Sao Paulo, más de 100 mil se movilizaron por las calles, tomaron la Avenida Paulista y cerraron la Av. 23 de Mayo. En Porto Alegre, más de 50 mil salieron a las calles y enfrentaron una fuerte represión de la Brigada Militar del gobernador Tarso Genro (PT), que llegó a lanzar bombas de gas desde helicópteros. En Belo Horizonte, cerca de 50 mil también cubrieron las calles. A pesar de no haberse dado represión, muchos policías infiltrados y paramilitares, provocaron a los movimientos organizados.

Prácticamente todas las capitales presenciaron actos de masas, que se dirigieron contra los gobiernos. En Ribeirao Preto, al interior de Sao Paulo, un manifestante de 18 años murió al ser atropellado por un carro. Fue la primera muerte desde que las protestas comenzaron.

Enfrentamientos

De norte a sur, Brasil vive un verdadero levantamiento popular. La furia contra el aumento de los pasajes fue la chispa que hizo explotar el descontento acumulado por años, por la situación precaria de la salud y de la educación, en tanto miles de millones son gastados en la preparación de la Copa del Mundo. Las manifestaciones también son contra la represión que se abatió contra las protestas por la reducción del precio de los pasajes y los actos contra la Copa. El repudio a la corrupción se expresa en banderolas y carteles, como "¡Fuera Renán Calheiros!", o "¡Fuera Sarney!".

El repudio a los políticos tradicionales, a las instituciones y, principalmente, a la traición del PT, se expresa en estas protestas de masas. Sin embargo, ese sentimiento, en sí progresivo, resbala en una verdadera campaña contra todos los partidos, dirigiéndose, incluso, contra la izquierda socialista, como el PSTU y el PSOL, colocados en la vereda común de los demás partidos. Ese sentimiento, alimentado por un importante sector de la prensa, hace que grupos minoritarios de la derecha, nazifascistas y skinheads se sientan a gusto para actuar en las calles.

Este pasado 20 de junio hubo enfrentamientos aislados, provocados por grupos de ultraderecha, que intentan infiltrarse en las protestas y surfear en la ola antipartido para atacar a las organizaciones de izquierda. En Río de Janeiro, un grupo atacó la columna formada por movimientos sociales y partidos de izquierda, que marchaba por la Avenida Río Branco. Próximo a la Plaza XI, un grupo de provocadores, pertenecientes a bandas nazifascistas, rompió el cordón de seguridad formado por los activistas y atacó bárbaramente a los militantes, con granadas de aturdimiento, piedras y palos de las banderas robadas. Hubo enfrentamiento y varias personas quedaron heridas, incluyendo, por lo menos, 13 militantes del PSTU. Negros, homosexuales y militantes de Derechos Humanos, también fueron víctimas de militantes fascistas.

En Sao Paulo también hubo enfrentamientos. Partidos de izquierda y organizaciones sindicales, como el PSTU, PCO, LER-QI, CSP-Conlutas, Intersindical, entre otros, organizaron una columna para participar de las manifestaciones en la Av. Paulista. El bloque salió del recinto de la Feria de Antigüedades de Sao Paulo (MASP), dio la vuelta en la avenida y siguió en dirección a la Plaza Oswaldo Cruz. En algunos momentos había abucheos a los partidos pero, también, varias demostraciones de apoyo a la consigna "¡Sin censura/acabó la dictadura!". En determinado momento, cuando se vieron en mayoría, un grupo atacó a los activistas con granadas de aturdimiento, spray de pimienta y piedras. Hubo resistencia y enfrentamientos, a pesar de la ventaja numérica del grupo fascista, hasta que la columna se retiró de la manifestación.


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Tanto en Río como en Sao Paulo, era visible la presencia de "P2" (policías infiltrados) en la columna de la izquierda. Atrapado y fotografiado por la prensa del PSTU, en la Avenida Paulista, uno de ellos respondió: “Por cada foto que ustedes saquen de la gente, nosotros nos llevamos a 10 de ustedes”. Causa extrañeza, incluso, la utilización, por parte de los grupos de derecha, de armamento tradicionalmente utilizado por la policía, como granadas de aturdimiento, spray pimenta y armas de choque.

Organizar a los trabajadores para enfrentar a la derecha y a los gobiernos

Las manifestaciones de hoy indican que la lucha va a continuar. “Tuvimos una primera victoria con la reducción de la tarifa de los pasajes, pero queremos que ella sea la primera de muchas. Tenemos muchas más demandas, que apuntan a otro modelo económico al aplicado por el PT y el PSDB en nuestro país", afirmó el dirigente del PSTU, Zé María, en la plenaria realizada al final del acto, en Sao Paulo. "Estamos muy orgullosos de la lucha que entablamos aquí hoy, porque no es un grupo de fascistas que no sabe que la dictadura acabó quien va a decir que nuestro partido no tiene el derecho de existir", afirmó, en relación al conflicto con la derecha.

"Vamos a reunir a las organizaciones sindicales y definir un día de lucha y paralizaciones, porque tenemos que llamar a los metalúrgicos, a los obreros de la construcción civil, a los maestros, a los bancarios, para que estén aquí, con sus banderas y reivindicaciones, para luchar contra los fascistas pero, también, contra los gobiernos del PT y del PSDB, para conseguir las reivindicaciones de nuestra clase", finalizó.

Traducción Laura Sánchez