Congreso del PSOL: un paso atrás… para preparar otro más atrás aún

El Congreso del PSOL votó contra el lanzamiento de una candidatura propia, apuntando hacia el apoyo a Lula ya en el primer turno de las elecciones de 2022.

Por: Eduardo Almeida

La definición final de la táctica fue transferida para una conferencia electoral en el primer semestre de año que viene. Pero, como esa conferencia será compuesta por los miembros de la dirección electa en este congreso, la relación de fuerzas será probablemente la misma.

Se trata de la primera vez que el PSOL no presentará candidato en las elecciones presidenciales; no se está discutiendo la posibilidad de un voto crítico a Lula en el segundo turno, caso persista la polarización Lula-Bolsonaro, sino el apoyo a Lula ya en el primer turno.

Más aún, como fue denunciado por el ala izquierda de ese partido, existe un movimiento de la mayoría de la dirección que no para por ahí. Se está preparando la participación del PSOL en un futuro gobierno Lula.

El apoyo a Lula no se sostiene en la realidad

La defensa del apoyo a Lula es justificado bajo argumentos de varios orígenes y coloraciones ideológicas. Pero se estructura en primer lugar en la necesidad de derrotar a Bolsonaro. O sea, se parte de una necesidad correcta para defender una política equivocada.

Bolsonaro es realmente un gobierno genocida, machista, racista, LGBTfóbico, que está imponiendo ataques brutales a los trabajadores, precarizando las relaciones laborales y las jubilaciones. Él significa una amenaza real contra las libertades democráticas, expresando públicamente que no aceptará una derrota electoral. Cualquier subestimación de esa realidad sería un error político grave.

En este momento, no existen condiciones políticas para el éxito de un golpe, porque ni el imperialismo ni la mayoría de la burguesía lo apoyaría. Pero no se puede dejar de considerar la hipótesis de que Bolsonaro intente un golpe, por su proyecto dictatorial, por su base social (minoritaria) y militar.

Es necesario movilizar por la caída de Bolsonaro ya, y no en 2022. Eso no tiene nada que ver con el apoyo a Lula en el primer turno de las elecciones. Ni en términos electorales se justifica eso. incluso si Bolsonaro se recupera, lo que no está garantizado, puede llegar el segundo turno. Y ahí la discusión sobre el voto a Lula contra Bolsonaro en el segundo turno, o no, estaría en el terreno de la táctica. Por el contrario, el apoyo a la candidatura de Lula en el primer turno ayudará a amarrar a la clase trabajadora al PT.

Todos saben que la dirección del PT no quiere derrocar a Bolsonaro ya, porque eso podría favorecer el surgimiento de una tercera vía y amenazar su victoria en 2022. Por eso, es muy probable que el PT no dé continuidad al acto del 2 de octubre con grandes acciones de masas y una huelga general para derrocar a Bolsonaro.

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Confusión deliberada

La narrativa de la “necesidad de derrocar a Bolsonaro”, así, confunde intencionalmente la necesidad de la unidad de acción en las calles para derrocar el gobierno con una táctica electoral de atadura al PT que hoy juega contra la ampliación de la movilización.

Una cosa es la unidad de acción en las calles para derrocar a Bolsonaro. Otra, completamente diferente, es un proyecto de gobierno junto con la burguesía, como quiere el PT. Eso acaba con la independencia de clase y conspira contra la caída de Bolsonaro.

Argumentos falsos

Valério Arcary, dirigente de Resistência, parte de ese debate, defiende el apoyo a Lula, y sus argumentos se escudan en la táctica de frente único desarrollado por la III Internacional. Citando a Lenin, defendió el frente único como la propuesta de Lula “con un programa de izquierda”.

Valério fue por décadas militante del PSTU y se dice trotskista. Sabe perfectamente que su argumentación no tiene nada que ver con Lenin o con la III Internacional. Sabe que el frente único es una táctica de exigencias y denuncias en relación con las direcciones reformistas, proponiendo acciones directas de las masas. Caso esas direcciones acepten, el movimiento avanza. Caso se nieguen, se desenmascaran frente a las masas.

El primer error es extender eso al terreno electoral. Lenin, en las elecciones, no usaba esa táctica de frente único, y sí valorizaba la presentación del programa revolucionario. El segundo error es que Valério ignora la parte fundamental de la denuncia de las direcciones en la táctica de frente único, porque sabe que Lula no aceptará ningún “programa de izquierda” contra la burguesía. Por eso, ignora a propósito los 13 años de gobiernos petistas, realizados con y para la gran burguesía nacional y multinacional.

En vísperas del Congreso del PSOL, Valério dejó de lado las citaciones de Lenin y pasó a basarse esencialmente en dos argumentos: la “amenaza Bolsonaro” y la conciencia actual de las masas pro Lula. En su texto, “Siete notas sobre el congreso del PSOL”, agita la amenaza Bolsonaro, sin explicar por qué el apoyo a Lula en el primer turno facilitaría la derrota del proyecto golpista. Como ya vimos, eso no se sostiene.

Después discute la conciencia actual de las masas: “La experiencia de masas con el lulismo permanece incompleta… Pero la hipótesis más probable es que la candidatura de Lula ocupe todo el espacio político de la oposición de izquierda como una traína incontenible”, dice.

Se trata de un hecho innegable el apoyo mayoritario a Lula entre las masas trabajadoras. No obstante, un marxista usa el criterio de clase y evalúa la historia para entender la realidad. Las mismas masas trabajadoras que ahora apoyan a Lula rompieron con el PT, después de 13 años de gobiernos petistas. Bolsonaro fue electo, todos saben, surfeando en el rechazo al PT en las bases. Incluso en la fábricas del ABC (polo obrero paulista) el PT fue derrotado por Bolsonaro.

Un futuro gobierno más a la derecha

Hoy, el PT crece a partir del odio contra Bolsonaro y por la memoria de los primeros años de Lula, cuando aún no existía la crisis económica. Apoyarse en la conciencia actual de las masas, sin un criterio de clase, ignorando la historia, no tiene nada que ver con el marxismo. Basta mirar para el frente y ver que un nuevo gobierno Lula será nuevamente un gobierno burgués, pero ahora con muchos más límites que antes, por la crisis económica. Las masas pueden acabar nuevamente rompiendo con el PT.

Lula no asumió ningún compromiso siquiera de revocar las reformas previsional y laboral de Bolsonaro y Temer. Lula quiere traer para su gobierno a sectores mayoritarios de la burguesía que estaban junto con Bolsonaro hasta hace algunos meses. Ignorar el desastre de los gobiernos petistas anteriores solo prepara nuevas derrotas.

Elegir parlamentarios

Más adelante, Valério argumenta contra una candidatura propia del PSOL: “Si el PSOL se posiciona en la campaña críticamente a Lula, en función del balance de los errores del gobierno del PT de una década atrás, podrá ser, irremediablemente, castigado en las elecciones para diputados, amenazando hasta el pasaje de la cláusula de barrera, lo que sería fatal”.

Dejando de lado cualquier “exigencia de programa de izquierda” e incluso “cualquier crítica al PT”, Valério explicita su posición hasta el final, expresando la necesidad “fundamental” de elegir parlamentarios.

Esa es, nos parece, la esencia de la justificativa de la táctica votada en el congreso del PSOL. Apoyada en la actual conciencia de las masas, ir junto con el PT en el primer turno puede facilitar la elección de más parlamentarios. Para un partido electoral, reformista, es una lógica más realista que las decenas de citaciones equivocadas de Lenin y de la III Internacional usadas por Valério.

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¿Disputar el gobierno por dentro?

No obstante, esa argumentación, apoyada en la conciencia actual de las masas, puede perfectamente justificar también la entrada en un posible gobierno Lula. La justificativa seguiría siendo el apoyo de las masas y la necesidad de “disputar por dentro el gobierno”.

Los mismos intereses materiales, con la elección de parlamentarios, que hoy justifican la táctica de apoyo a Lula en el primer turno pueden empujar al PSOL a entrar en el gobierno del PT. Participar de un gobierno federal significaría el acceso a millares de cargos y de dinero, ministerios y embajadas.

Eso puede significar un desastre para el PSOL, que nació como una ruptura del PT, después de la primera reforma de la previsión del gobierno Lula. Cierto o equivocado, el PSOL se construyó capitalizando el desgaste acumulado por el PT en sus gobiernos. Por eso, su imagen es de un partido “más a la izquierda” que el PT. Eso se desmoronaría con su entrada en un nuevo gobierno Lula, que será mucho más a la derecha que los pasados.

Experiencia internacional

Las experiencias internacionales de partidos “anticapitalistas” como el PSOL son bien indicativas. Podemos, en el Estado español, entró en el gobierno del PSOE y hoy vive una crisis abierta. Refundación Comunista, en Italia, participó del gobierno Prodi en 2006-2008 y entró en una fortísima crisis.

Algunos de los que votaron esa tesis mayoritaria del congreso del PSOL niegan esta posibilidad. La tesis de Resistência, de Valério, por ejemplo, se manifiesta contra esa perspectiva en general. No obstante, esa tendencia se opuso, en la votación en el congreso de San Pablo, a una moción contra la entrada en un posible gobierno del PT.

¿Qué hacer? Un llamado a la reflexión

Hay muchos activistas y grupos que defienden un proyecto socialista, que estuvieron aglutinados en la izquierda del PSOL, defendiendo la candidatura de Glauber Braga. Sería importante que la derrota en ese congreso llevase a estos compañeros a una seria reflexión.

Nos parece que apostar en un cambio de posición en la conferencia electoral en 2022 es una ilusión. Como todos sabemos, la relación de fuerzas será la misma.

Algunos podrán ilusionarse con el discurso de que “Lula va tan a la derecha que será posible cambiar la resolución”. No creemos que los miembros de la dirección electa ignoren los proyectos actuales y futuros de Lula, por el contrario, en los próximos meses la presión por la candidatura de Lula aumentará, y no disminuirá.

Resta, entonces, una pregunta a los compañeros: ¿se van a disponer a ser el ala izquierda de la campaña de Lula, aunque sea apoyada por parte expresiva de la gran burguesía? ¿Eso no sería también priorizar la elección de parlamentarios a costa del sacrificio de la independencia de clase?

Nosotros tenemos otra propuesta, que estamos construyendo junto con compañeros conocidos suyos, que están en las luchas de los trabajadores. Nosotros no aceptamos apoyar a Lula por saber que será un gobierno burgués, con un programa capitalista.

Vamos a decirles a los trabajadores en las luchas y en las elecciones que es necesaria una alternativa socialista en el Brasil. Vamos a luchar por derrocar a Bolsonaro por acciones directas, sin ninguna atadura al PT (y por ende, a la burguesía), que quiere frenar esas luchas. Y vamos a presentar en las luchas directas y en las elecciones un programa socialista revolucionario.

Para eso, estamos construyendo un Polo Socialista y Revolucionario (que será presentado el 7 de octubre). Queremos convidar a ustedes a unirse a nosotros y construir juntos ese Polo. Piensen en eso.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 28/9/2021.

Traducción: Natalia Estrada.