¡Fue, apenas, el comienzo! ¡Es necesario mantener la movilización en las calles, contra los gastos de la Copa y por inversiones en  Educación y salud!


La manifestación en las calles produjo su primera gran victoria. El gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin (PSDB), el prefecto de Sao Paulo, Fernando Haddad (PT), y el prefecto de Río de Janeiro, Eduardo Paes (PMDB), anunciaron la reducción de las tarifas de los trenes, metros y ómnibus, en el inicio de la noche del miércoles 19 de junio.

Además de la derogatoria del aumento de la tarifa, anunciada en Río y en Sao Paulo, 10 ciudades ya habían anunciado la reducción del pasaje, sea a través de la anulación del aumento o la reducción del índice del reajuste. El aumento ya había sido revocado en João Pessoa, Porto Alegre y Goiânia. Fue reducido en Cuiabá, Recife, Manaus, Natal y Victoria. Las ciudades de Caxias do Sul (RS) y Foz do Iguaçu (PR), también anunciaron la reducción, además de la ciudad de Campinas (SP).

¡El retroceso de los gobiernos es histórico! Fue producto directo de las grandes movilizaciones de la población realizadas en los últimos días. Una prueba incontestable de que sólo con el pueblo en la calle es posible arrancar conquistas. Sin embargo, es necesario destacar que la medida anunciada, así como la de muchas otras prefecturas a nivel nacional, es, apenas, una “suspensión”.  Esto es, arrinconados por la movilización de las calles, los gobiernos fueron obligados a dar un paso atrás, y tratarán, en el futuro, reajustar el precio del pasaje.

Por otro lado, la lucha contra las mafias del transporte continúa. Las mafias de las empresas privadas de ómnibus son una de las principales fuentes de financiamiento, de las campañas electorales de los partidos burgueses, como el PSDB, el DEM, el PMDB y el PSB. Actualmente, incluso partidos reformistas, como el PT y el PCdoB, vienen utilizando esta fuente de financiamiento para sus campañas. Como dijo el viejo refrán: quien paga la orquesta, escoge la música.

Las mismas empresas que “donan” cantidades generosas a esos partidos, son las grandes beneficiadas con la farra de las “concesiones” de compras, obras y servicios sociales y públicos, realizados a cada cambio de comando en las prefecturas, gobiernos estaduales y federal. Muchas de estas empresas concesionarias son, incluso, de parientes, amigos o testaferros de políticos corruptos.

Por eso, el PSTU defiende la estatización del transporte público y la gratuidad de los pasajes. Eso está lejos de ser una utopía, ya que fue discutido en los viejos tiempos del PT, cuando Erundina era prefecta de Sao Paulo, pero no fue aprobado y acabó olvidado. El valor de los pasajes debe ser subsidiado por el aumento progresivo de impuestos sobre los más ricos.

¡Vamos a las calles el 20 de junio!

La revocación del aumento de las tarifas, en esas ciudades, fue apenas el comienzo. Es necesario, ahora, continuar las movilizaciones en las ciudades donde la tarifa no disminuyó. Este día 20 de junio, jueves, se realizará un día nacional de protestas por el país. ¡Vamos a las calles para conmemorar esa gran victoria! Pero, es necesario continuar en las calles, para arrancar otras reivindicaciones. Al final, como dice la consigna que ganó las calles, “Tienen dinero para la Copa, pero no lo tienen para salud y educación!”.

En Brasil, lo que está siendo cuestionado, en las calles, no es solamente la reducción en algunos centavos de los pasajes de ómnibus, sino la elevación general del costo de vida, los gastos gubernamentales con la Copa del Mundo, las asociaciones público-privadas y la degradación de los servicios públicos de salud y educación. ¡Es necesario luchar contra las cobardes remociones de habitantes pobres, en función de las obras de los juegos! ¡Es necesario acabar con la represión y desmantelar la Tropa de Choque! ¡Libertad para todos los presos políticos de la represión del PSDB y el PT, y el fin de todos los procesos! ¡Quien lucha no es un criminal!

Pero, también es necesario identificar a los responsables por el actual estado de cosas del país. La desaceleración de la economía ya se manifiesta, entre otras cosas, con la inflación, que viene corroyendo el poder de compra de los salarios, que ya son bajos. En cuanto a eso, el endeudamiento explota en las familias. Por otro lado, la juventud, mayoritaria en las protestas incluso fuera del país, percibe que no hay más perspectivas de futuro, ante esa realidad.

La respuesta del gobierno de Dilma, la desaceleración de la economía es de más contracción salarial. También pretende ampliar el llamado “superávit primario”, que significa más recortes en el presupuesto de salud y educación.

Por todo eso, la lucha debe continuar. ¡Esta fue, apenas, la primera victoria!