El país está atravesado por cada vez más reclamos, movilizaciones y paros, producto de una crítica situación económica que se profundiza con la pandemia. Y la política del Gobierno Nacional es priorizar el pago de la Deuda Pública Externa dilatando y/o negándose en plena crisis económica tocarle el bolsillo a los ricos, mientras los salarios están congelados.

Por PSTU-Argentina

Esta escalada de protestas se encuentra ahora con una más: la de la Policía, en este caso, la “Bonaerense”, bajo el Gobernador peronista Kicillof. Este reclamo, que intenta ser impedido por el médico-milico-abogado Sergio Berni como la cara del Gobierno en materia de seguridad, cuenta con una diferencia: los que se movilizan portan armas. Aun así, como ya ha sucedido, si se extendiera y se desbordara aún más, podría ser reprimida por otra fuerza armada. En una contradicción a la luz del día, explícita.

La noticia de la protesta de la Policía Bonaerense recorrió los medios junto a los videos de los patrulleros con sirenas encendidas y concentraciones frente a la casa de gobierno en La Plata. Los mismos medios oficialistas y opositores coincidían en la magnitud y extensión del reclamo. La presencia del reclamo activo de la Policía se hizo sentir en La Plata, Berisso, Ituzaingó, Almirante Brown, Morón, Merlo, Quilmes, San Miguel, Azul, Malvinas Argentinas, Pilar, José C. Paz, Avellaneda, Lomas de Zamora, Tres de Febrero, Junín, Bahía Blanca, La Matanza, Necochea, San Nicolás, Pinamar, Villa Gesell, Olavarría, Pehuajó, Tres Arroyos, Pergamino, y Mar del Plata. El día martes 9 de este mes, otras policías provinciales sumaron acciones en Misiones, la Rioja, Chaco, Santa fe y Chubut.

Y mostraron, en sintonía, la situación que se vivió en la ciudad de La Plata, en la cual el Comisario General de la Fuerza, Daniel García, tuvo que pedir silencio varias veces ante los abucheos que le reclamaban soluciones, ante quienes horas atrás eran sus subordinados, sin discusión.

El pliego de reclamos junto al aviso de movilización se hizo viral en las redes, públicamente exigen:

#Sueldos dignos y en blanco
#Correcto pago de Horas Extras
#Basta de Represalias como si fuéramos «esclavos» (Sumarios, arrestos, desafectaciones y  traslados como medidas disciplinarias)
#Asistencia Psicológica, provisión de uniformes y equipos de trabajo
#Capacitación, reentrenamiento permanente
#Móviles en condiciones para realizar correctamente nuestro servicio
#Derecho a la vivienda digna
#Derecho a cambio de obra social libremente
#Democratización de las fuerzas policiales
#Derecho a Sindicalización

El Gobierno “no entiende” el porqué del reclamo, anunció un aumento importante de salario y un plan integral de seguridad de $40 mil millones. La crisis interna del Frente de Todos se muestra cargándole a Berni la “incapacidad” de dirigir las Fuerzas de Seguridad, instalando un supuesto intento de desestabilización al Gobierno Nacional del presidente Fernández y un debilitamiento al Gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof. Sectores sindicales, como la CTA de los Trabajadores y la Corriente Federal de la CGT, expresaron el apoyo incondicional llamando a defender la Democracia. Medios como Ámbito financiero que no se caracteriza por aliarse a Pagina 12, coinciden con ellos en oponerse a estas acciones : ¿Qué pasó con el líder Sergio Berni? ¿Sus subordinados? Algo está fallando. Anoche alguien agitó a las fuerzas policiales. Y tuvo resultados. Toda la dirigencia política debería rechazar este tipo de actos. Hoy le tocó a Kicillof, mañana podría ser otro.” (Ámbito 8/9).

¿Nada con la Policía o por la ruptura de la tropa con sus jefes?

 Aunque la mayoría de las veces la represión en grandes marchas es realizada por otros grupos especiales o fuerzas federales, la institución policial bonaerense tiene en su historial pasado y presente mucha represión y desapariciones, como la reciente de Facundo Castro, que engrosa una larga lista. El hostigamiento policial en los barrios aumenta al ritmo de la crisis social. En la provincia de Buenos Aires cada 40 horas muere una persona en manos de la Policía, y el abuso policial en los barrios a les pibes es ejecutado por los policías rasos. También la Bonaerense carga con casos de corrupción, acuerdos y negocios con el juego y la prostitución junto a jueces y políticos. El repudio a la Bonaerense, una fuerza con mas de 90 mil efectivos, es muy grande entre el pueblo trabajador y tiene justificación.

Todas las fuerzas armadas, son utilizadas por el Estado para cuidar los intereses de los ricos, los patrones, hacer respetar la Ley que ellos crean, para resguardar su propiedad privada, es decir, hacer cumplir su ley al pueblo trabajador, mientras ellos roban por millones generando hambre y muerte.

Esa es la enorme contradicción de la realidad: las Fuerzas Armadas, como la policía, que está para cuidarlos, ahora les reclama, y entonces, ¿si en este momento se diera una huelga general de trabajadores/as también por aumento salarial? ¿quién reprime? Es sabido que sin la represión policial los patrones y sus gobiernos no durarían ni una semana.

Pero la contradicción es aún mayor, y dentro de las propias fuerzas. Por un lado, la sub oficialidad, salida de los mismos barrios y capas populares, y por otro, los oficiales, de las clases más acomodadas o con mayores oportunidades. Y esta división al interior es más que notable. El reclamo de $ 60 mil pesos para un ingresante hacen que un Oficial Mayor llegue a superar los $ 140 mil, y un Comisario $ 200 mil o $ 438 mil un Comisario General. Pero como en todos los casos, los de abajo son la mayoría.

Es por eso, que la única salida para la tropa policial es romper la cadena de mando y unirse a los sectores obreros y populares, los sectores sociales de donde surgen, para lograr sus reclamos. Y es ahí cuando todo el Gobierno, el Estado (Diputados, Senadores, Jueces, etc.) entra en pánico. Cuando la tropa revelada abuchea o grita a sus superiores, o como ha llegado a pasar, lo sacan a patadas del lugar.

Por la libre organización de la tropa policial

Más allá del debate salarial y los reclamos que manifiesta esta protesta, los cuales incluso podríamos debatir y poner en cuestión, lo que defendemos es el derecho de la tropa a sublevarse, a desconocer la cadena de mandos, y a luchar por sus reivindicaciones rompiendo la disciplina. Por eso estamos por el derecho a organizarse por abajo, a tener delegados, a coordinar, y a sindicalizarse.

Es por eso que una de las salidas es la sindicalización, de la que todo el poder político burgués está en contra:  elegir por voto a sus superiores para poder revocarlos, negarse a ser esclavos de los ricos decidiendo en asamblea no reprimir ni obedecer órdenes denigrantes o que sirvan a los intereses de superiores y políticos de turno. Esa es la única manera de que la tropa policial comience a unificar sus reclamos con los de los y las trabajadores, obreros, maestras, jóvenes. Y para esto planteamos que los policías rasos, la tropa, tenga derechos civiles completos, y con toda claridad apoyamos esos reclamos.

La suboficialidad debe organizarse y no puede compartir esa organización con quienes le obligan a la obediencia debida. La sindicalización de la tropa debe partir de la fuerza de ser mayoría. La instrucción policial impartida es un adoctrinamiento contra los pobres, enseñan a estigmatizar por la forma de vestirse, el lugar en dónde vive, etc. Es una formación racista, machista, homofóbica y misógina (muchas mujeres policías han denunciados abusos sufridos en el interior de la fuerza y por parte de sus propios compañeros o superiores). Un cambio radical en esa formación empieza por la ruptura de la cadena de mando por la libre organización de la tropa. La conciencia de que los reclamos laborales de las y los obreros deben ser apoyados y acompañados. Nada al servicio del patrón.

Las organizaciones de izquierda que se oponen a la protesta policial con un razonamiento lineal y pacifista, expresan que nada quieren con los policías rasos, se niegan de la misma manera a impulsar la idea de las milicias de autodefensa, del armamento obrero, de impulsarla en los sindicatos. Es la cara del pacifismo y la idea de que las fuerzas armadas se destruirán solas o con decretos y leyes votadas en el congreso.

Para los sectores populares y de trabajadores la ruptura de esa cadena de mando es necesaria, y cuando se da no se le puede dar la espalda. Para la tropa policial el apoyo del conjunto de los trabajadores también es necesario, forjar esa unidad es la única posibilidad, para anular en gran parte el objetivo represivo que tiene como institución del Estado.

Nosotros creemos, incluso, que esto solo no alcanza: a la vez que lo impulsamos tenemos que dar una pelea para que las organizaciones sindicales y sociales deben instruir en la autodefensa, en la organización de piquetes obreros y milicias de autodefensa obreras y barriales.

Los policías que protestan, al mismo tiempo que levantan la necesidad de un salario digno, deberían proclamar en asambleas la negación a toda represión, oponerse a la impunidad ante casos de gatillo fácil, y depurar de sus filas a los elementos corruptos. Las tropas de las fuerzas armadas, en este caso policial, solo encontrarán una tarea clara al lado de la clase obrera, uniendo sus fuerzas en la lucha contra los saqueos patronales.

Desde el PSTU decimos con total claridad que es en ese camino que vamos a recuperar lo nuestro, no tenemos dudas que la oficialidad estará en contra de estas medidas, que los gobiernos y su aparato fiscal, sus leyes y demás se opondrán y llamarán a otras fuerzas para ejecutar la represión. Pero ante esta situación que atraviesa el mundo, solo un país dirigido por sus trabajadores puede asegurar tierra, vivienda, educación, salud, comida y salarios dignos para el pueblo que lo necesita.