El 2 de abril, más de 200 personas fueron presas en 17 ciudades de Rusia por protestar contra la invasión a Ucrania. La mayoría de ellas en la capital, Moscú (cerca de 80 personas), y San Petersburgo (cerca de 70), según ONGs que monitorean la persecución política en el país[1].

Por: Américo Gomes

La policía de Putin no permitió que los manifestantes, reunidos en un puente de San Petersburgo, llegasen a la Asamblea Legislativa. Fueron dispersados por las tropas rusas de manera violenta mientras cantaban el himno nacional.

Los organizadores dijeron que las protestas son contra el colapso de la economía y contra el presidente ruso. También exigieron la liberación del crítico del Kremlin preso, Alexei Navalny.

Según la OVD-Info, más de 15.000 personas fueron presas en Rusia desde que comenzaron las protestas contra la guerra a Ucrania. “Nunca vimos un número tan grande de detenidos en un día (…) Contamos por lo menos 6.489 detenidos en cinco días. Eso es suficiente para mostrarnos el número de personas dispuestas a salir a las calles y expresas sus opiniones”.

A pesar de la represión del Estado ruso, la oposición a la guerra contra Ucrania está ganando apoyo. Mientras algunos continúan manifestándose públicamente, otros están montando bases de retaguardia en la internet y contorneando restricciones usando redes sociales, mensajes encriptados y servidores VPN.

El miedo a la represión hizo que solo una minoría de rusos se expresase públicamente. Pero el movimiento antiguerra está ganando apoyo en internet, principalmente por medio de redes sociales y servicios de mensajes encriptados, como Telegram y Signal.

Junto con las manifestaciones en las calles, la más significativa de las iniciativas es una petición del Change.org, titulada “Stop the War with Ukrain”. Esta sobrepasó el millón de firmas. La petición pide “un cese el fuego inmediato de las fuerzas armadas rusas y su retiro inmediato del territorio del Estado soberano de Ucrania”.

Estas protestas son muy importantes. Lenin defendía que el derrotismo revolucionario de su propia burguesía era una política estratégica del proletariado, que fue materializada en la fórmula de Karl Liebknecht, en que el enemigo de los trabajadores está dentro de su propio país.

“El derrotismo es la política de la clase del proletariado, que incluso durante la guerra ve a su principal enemigo en casa, en su propio país imperialista. El patriotismo, por el contrario, es una política que localiza a su principal enemigo fuera de su propio país. La idea del derrotismo significa en realidad lo siguiente: llevar adelante una irreconciliable lucha revolucionaria contra la propia burguesía como el enemigo principal. Sin detenerse en el hecho de que esa lucha pueda causar la derrota del propio gobierno; dado un movimiento revolucionario la derrota del propio gobierno es un mal menor”[2].

Dentro de Rusia, las manifestaciones derrotistas contra la guerra son fundamentales, y de hecho pueden llevar a la derrota de la invasión, como ya ocurrió en Vietnam con el ejército norteamericano.

Putin sabe y teme estas movilizaciones, por eso la represión contra estos manifestantes es brutal. Incluso con la adopción de una nueva ley que amenaza con penas de prisión de hasta 15 años por divulgar “noticias falsas” sobre sus militares o pedir sanciones contra el país.

Putin anunció recientemente que realizará una purificación para “limpiar a Rusia de escorias y traidores”, anunciando que las personas van a desaparecer “por sí mismas”.

El sentimiento contrario a la guerra podrá inflamarse más, a medida que más soldados y reclutas rusos pierdan la vida en los combates con la resistencia militar ucraniana.

El movimiento juvenil “Vesna” (Primavera) fue uno de los que comentó las manifestaciones: “Las personas están con miedo, eso es verdad. Las autoridades utilizaron enormes recursos en una campaña de intimidación. Pero en realidad hay muchos rusos contra la guerra. Es importante encontrar vías y actividades del movimiento antiguerra y a través de las demandas del movimiento antiguerra. No estamos autorizados a reunirnos en lugares públicos, pero podemos continuar agitando con folletos, adhesivos, fajas, performances, y otros medios. Por ejemplo, acción Mariupol 500, que es más segura que una protesta en las calles.

La acción “Mariupol 500” organizada por la “Resistencia Feminista contra la Guerra”, llama a los activistas a poner cruces frente a sus casas, en Rusia, en memoria de los asesinados en Mariupol, como señal de protesta.

Todo apoyo a los jóvenes y trabajadores rusos que fueron a las calles contra la guerra a pesar de la violenta represión de Putin.

Estas manifestaciones deben ser incentivadas a transformarse en más actos y huelgas, e incluso hasta deserciones, como en la Primera Guerra o como ocurrió con el Ejército portugués en las luchas por la independencia de las colonias en África.

Estas manifestaciones aliadas a la resistencia armada ucraniana y a la solidaridad internacional de nuestra clase están parando la ofensiva de Putin y pueden derrotarlo en esta guerra.

Notas:

[1] https://www.dailymail.co.uk/news/article-10679237/More-200-arrested-today-anti-war-protests-17-cities-Russia.html

[2] TROTSKY, León. “Un paso hacia el social patriotismo”, 1939.

Traducción: Natalia Estrada.