La invasión a Ucrania ya completó poco más de un mes, es impresionante ver la predisposición del pueblo ucraniano y su heroísmo para llevar adelante la resistencia ante el ejército ruso. Las mujeres son el batallón más admirable de esa lucha tan desigual.

Por Lorena Cáceres

Cuando Putin declaró la invasión y comenzó a bombardear las órdenes de Zelensky fueron muy claras: los hombres deben quedarse en el país y las mujeres refugiarse y huir con sus hijos. Parecía que la guerra “era cosa de hombres”. Si bien ante la desesperación muchas mujeres huyeron del país en situaciones tremendas y de alto riesgo, lo cierto es que una inmensa mayoría dijo ¡presente! Y se unió sin más a la resistencia.

Lejos de la imagen de la debilidad y de tareas en la retaguardia, las ucranianas hace años han tomado en sus manos la defensa de su país. Son casi el 25% del ejército regular y desde la lucha contra la anexión de Crimea en 2014, ellas han dado una pelea para tomar tareas en el frente de batalla.

En ese momento cientos de mujeres se alistaron voluntariamente, porque entendían que era necesario luchar contra el ataque a su soberanía, esa también era su lucha. Sin embargo, debían pelear contra el también entonces invasor ruso al mismo tiempo que enfrentaban el machismo interno que no les daba tareas de combate, las invisibilizaba y colocaba en un rol secundario.

Desde entonces miles de mujeres fueron alistándose al ejército y rompieron no sólo las estadísticas, sino que a fuerza de lucha consiguieron en muchos casos tener tareas específicas de combate.

La resistencia en todos sus niveles

La propia primera dama tuvo que posar como protagonista de la lucha y ayudar a cambiar el perfil del propio Zelensky, las mujeres no querían huir y se sumaban a todos los espacios de resistencia. En los primeros días las veíamos llenar y preparar cócteles molotov, cada vez más se sumaban a la instrucción militar, muchas jóvenes cuentan que es la primera vez en su vida que manipulan un arma y si bien tienen miedo, están convencidas que deben hacerlo.

Voluntarias en Kiev

Pero las tareas no son sólo de combate, aquellas que por distintas razones no pueden ir al frente se suman al trabajo de organizar la alimentación de las tropas, la elaboración del camuflaje necesario y muchas se turnan para el cuidado de niños, ancianos y enfermos en los refugios y bunkers a lo largo y ancho del país.

Una tarea importante en tiempos de guerra, y de crisis sanitaria que aún persiste, es el cuidado de la salud y la atención de los heridos. Ese frente es mayoritariamente femenino. Las enfermeras, cuidadoras y médicas trabajan sin descanso atendiendo heridos. Hemos asistido con horror al bombardeo en Mariupol que destrozó una maternidad y vemos imágenes de hospitales improvisados en refugios que datan de la segunda guerra mundial.

En Rusia también luchan contra la invasión

Es sabido que no todo el pueblo ruso apoya esta invasión criminal y que hace años cuestiona el régimen opresor del kremlin. Las manifestaciones en ese país son de una valentía admirable y que tienen una repercusión con detenciones y represión interna. Allí las mujeres también decidieron no ser espectadoras, grupos feministas y organizaciones de lucha por los derechos femeninos alzan la voz y se oponen a la guerra en el propio corazón invasor.

Con la estalinización del otrora estado obrero y la posterior restauración capitalista, las mujeres rusas retrocedieron en las mayores conquistas femeninas del mundo que la revolución de octubre de 1917 les había otorgado. Viven en un régimen opresor, machista y lgbtfóbico, sin embargo, no es tan fácil borrar los rastros de esa tan importante revolución, ellas dicen acá estamos y nos sumamos a la justa lucha contra la invasión.

Las refugiadas

Esta invasión ha dejado según la ONU, al día de hoy, ya casi 4 millones de refugiados, un éxodo importante donde las mujeres, los niños y las personas mayores son protagonistas. Han tenido que salir del país en condiciones tremendas, con hijos pequeños, dejando parte de su familia en el campo de batalla y sin saber si tendrán alimento y refugio donde lleguen.

Más de 4 millones de ucranianos abandonaron el país

Es tan cruel la realidad de este sistema capitalista, que además de los flagelos de la guerra, muchas mujeres están siendo víctimas de redes de trata de personas, que, aprovechando la desesperada situación, las secuestran y convierten en mercancías sexuales. Del mismo modo se presenta este peligro para los miles de niños y niñas que están solos, es desgarrador ver la cantidad de historias de pequeños que atraviesan en soledad tan penosa situación.

Hay voluntarios en las fronteras y una disposición favorable de muchos europeos a darles refugio, sin embargo, la discriminación está a la orden del día, y las personas negras que piden refugio son maltratadas y despreciadas al llegar a terrenos más seguros.

¡Seguir resistiendo!

Hace unos días salió un comunicado de grupos feministas y personalidades de Rusia, EEUU, Argentina, Brasil, Chile, etc. Autodenominadas “Feministas anti guerra resistencia”[1]. Apoyadas en la iniciativa correcta de los grupos rusos y denunciando correctamente que hay una invasión y debe llevarse solidaridad a Ucrania, este tan importante sector propone como salida pronunciarse por la paz y desmilitarizar el conflicto.

Desde la LIT compartimos la reivindicación que levantan de condonación de la deuda externa ucraniana, de desarticulación de los tratados con el FMI en ese país y en denunciar también a la OTAN como opresor en la región.

Sin embargo, no coincidimos y creemos equivocado el pacifismo como salida ante una invasión militar en curso. Las mujeres ucranianas muestran con su ejemplo cuál es el camino: la resistencia armada del pueblo invadido. La condonación de la deuda debe servir, por el contrario de lo que plantea el manifiesto feminista, para garantizar armas y ayuda alimentaria y sanitaria a la resistencia. Para repeler al invasor, es necesario reforzar y dar equipamiento militar adecuado al pueblo ucraniano.

Las mujeres del mundo, sobre todo de la clase trabajadora, tenemos la misma tarea que nuestros compañeros, apoyar la resistencia, hacer boicots activos a los intereses rusos y manifestarnos para que los pueblos apoyen y fortalezcan esa justa lucha. Así como reivindicamos el derecho de autodefensa de las mujeres que sufren violencia de género, que las defendemos si las encarcelan por matar a un feminicida agresor, del mismo modo reivindicamos el derecho y el deber de la autodefensa ucraniana.

Las mujeres en Ucrania están sufriendo, pero esta pelea codo a codo por la defensa de la soberanía de su país las coloca más adelante también en sus derechos como mujeres. Ellas combaten, rompieron estereotipos y se enfrentan a un ejército superior, ahora, ¿las mandaran nuevamente a casa a cuidar de la familia o ser reproductoras por encargo para parejas que pagan por sus hijos como mercancías? No, ellas están avanzando en la pelea contra la opresión machista también al empuñar las armas en la batalla. La lucha común por la defensa de su país, es también la lucha por sus derechos como mujeres. Por eso y para que eso avance aún más, lejos de resistir “desarmadas” o esperando la reflexión de los líderes mundiales, el triunfo militar con ellas como protagonistas les dará a los ucranianos una victoria que las mujeres podrán también aprovechar en el día a día.

Nota:

[1] Feminists against war / Feministas contra la guerra / Féministes contre la guerre / Φεμινίστριες ενάντια στον πόλεμο / Feministas contra a guerra