Mientras cerrábamos esta edición, estallaba una denuncia más sobre la continuidad del robo que sale a la luz alrededor de la compra sobrefacturada de vacunas y el pago de coimas por el gobierno Bolsonaro.

Por: Redacción Opinião Socialista

El diario Folha de S. Paulo divulgó un video en el cual el ex ministro y aún general en actividad Eduardo Pazuello negociaba con una empresa intermediaria la adquisición de treinta millones de dosis de la Coronavac, por un valor de casi el triple de la ofertada por el Instituto Butatan, la única institución autorizada por el laboratorio chino Sinovac para distribuir el inmunizante en el país. Mientras el Butatan vendía la vacuna por diez dólares la dosis, la empresa intermediaria la ofrecía a 28 dólares.

El video prueba que Pazuello mintió en la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) cuando dijo que nunca había tratado con empresas sobre la compra de vacunas. Ahora se sabe el porqué de Pazuello haber escondido la reunión: se trata de un modus operandi del Ministerio de Salud. Se buscaban contratos fraudulentos con empresas intermediarias, que no producían nada y solo servían para desviar dinero.

Resumiendo: el gobierno fingía comprar vacunas que en realidad no existían, para robar. Mientras tanto, el país entraba en la segunda y peor ola de la pandemia, con más de 3.000 muertes por día notificadas y el sistema de salud completamente colapsado. Y Pazuello, es bueno recordarlo, era el ministro en el que “uno manda y el otro obedece”, o sea, no tiene cómo Bolsonaro no saber, y más que eso, no estar directamente involucrado en el robo.

Negacionismo genocida y corrupción

Las recientes revelaciones de los esquemas de corrupción involucrando al Ministerio de Salud, la alta cúpula de las Fuerzas Armadas y el gobierno Bolsonaro muestran que centenas de millares de brasileños murieron no solo debido al negacionismo genocida sino también por la corrupción.

A lo largo de la pandemia, el gobierno ignoró 101 e-mails de la Pfizer y atrasó la adquisición de la Coronavac, además de haber cortado por la mitad las dosis que podría adquirir por el consorcio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Covax Facility. Podríamos estar vacunando desde diciembre.

En determinado momento, el gobierno percibió en la vacuna una óptima oportunidad para llenarse los bolsillos. Continuó empujando con la panza [hacia delante] la vacunación de verdad y salió negociando contratos de mentira por debajo de la alfombra con “pixulecos” [muñecos corruptos][1]

La política genocida de boicot en el combate a la pandemia y el atraso en la vacunación fueron responsables, según el epidemiólogo Pedro Hallal, por cuatro de cada cinco muertes por Covid-19 en el Brasil.

Dictadura Nunca Más. Cúpula de las Fuerzas Armadas hace amenaza para esconder corrupción

(Resende – Rio de janeiro, 17/08/2019) Presidente de la República, Jair Bolsonaro recibe honras militares e es homenajeado con salva de 21 disparos. Foto: Marcos Corrêa/PR.

En medio del desfile de generales y coroneles de uniforme y condecorados en los escándalos de corrupción, el ministro de Defensa, Braga Netto, junto con los comandantes del Ejército, la Marina y la Aeronáutica, divulgó una nota haciendo una amenaza abierta a la CPI del Senado. El comando de las Fuerzas Armadas acusa al presidente de la CPI, diputado Omar Aziz, de atacar la institución “de forma vil e imprudente”.

¿Qué tan grave es lo que habría dicho Aziz? “Hacía muchos años que el Brasil no veía a miembros del lado podrido de las Fuerzas Armadas involucrados con la chalanería dentro del gobierno”. El diputado hasta elogió la dictadura, cuando, según él, no habría habido corrupción, lo que es una mentira sin asidero, ya que hoy sabemos que el robo corría suelto, solo no era informado por la censura, las torturas y las persecuciones.

Es evidente que la nota, elaborada junto con Bolsonaro, fue solo una disculpa para enviar un mensaje: “Las Fuerzas Armadas no aceptarán ningún ataque imprudente a las instituciones que defienden la democracia y la libertad del pueblo brasileño”. El comandante de la Aeronáutica, brigadier Carlos Almeida Baptista Júnior, reafirmó la amenaza al diario O Globo, diciendo que las Fuerzas Armadas cuentan con “mecanismos dentro de la base legal” para “evitar” esos ataques. En otro hecho, manda un aviso más directo: “Hombre armado no amenaza”.

La cúpula militar, involucrada hasta el cuello con la corrupción, amenaza para no ser investigada. Más que eso, se muestra totalmente alineada con Bolsonaro, al fin de cuentas son más de 6.000 oficiales en puestos de primero y segundo escalafón, dinero como el de la salud desviado para mantener el alto padrón del alto comando y contratos públicos millonarios con negocios que van desde la abertura de caminos a la producción de cloroquina.

Si hoy la amenaza de un golpe para robar suena como bravata, ya que no cuentan con apoyo de la burguesía, popular o incluso interno para eso, se debe combatir duramente esa ofensiva. Esa amenaza se encaja en el proyecto de dictadura de Bolsonaro, que él no esconde y busca crear las condiciones para un cambio en el régimen más adelante. Un motivo más para derrocar ya este gobierno.

Fuera Bolsonaro y Mourão ya. Bolsonaro mantiene el Brasil en el primer lugar en muertes

Al cierre de esta edición, sobrepasamos el registro de 540.000 muertes notificadas, siendo que el número real es mucho mayor. Apenas 16% de los brasileños están completamente inmunizados y 41% había recibido una de las dosis. En el ranking mundial de vacunación estamos atrás de 50 países. En el de muertes, ocupamos solos, el podio. La vacunación parcial viene provocando la caída de los casos y de muertes, pero el atraso, la abertura precipitada por parte de los gobiernos y la falta de una política que garantice distanciamiento, principalmente un auxilio de emergencia de verdad, hace que aún tengamos 1.500 muertes diarias. Son seis muertes por millón, mientras la media mundial es de 1,03.

El gobierno Bolsonaro, junto con los gobiernos locales, la burguesía y gran parte de los medios, intenta hacer parecer que estamos volviendo a la normalidad, pero, aunque los casos estén cayendo debido a la vacunación parcial, la situación aún es más grave que en el peor momento de 2020. Como si eso no bastase, ya está confirmada la infección comunitaria por la variante delta, que puede poner en riesgo la vacunación ya hecha y precipitar una nueva ola.

La Copa América trajo también la variante B.1.216, identificada primero en Colombia. Aún no se sabe si ella es tan peligrosa como la delta, pero es un riesgo, y un crimen más en la cuenta de este gobierno genocida.

La primera condición para combatir de hecho la pandemia es sacar a Bolsonaro y sus secuaces ya. Mientras estén en el poder, el Brasil continuará en el tope del ranking de muertes, parias en el mundo y un granero de variantes. Apostar en una salida electoral en 2022 es aceptar más centenas de miles de muertes.

Programa: enfrentar a los millonarios para garantizar vacuna y fortalecer la salud pública

Continúa más actual que nunca la lucha por la quiebra de las patentes, no solo para avanzar en la vacunación actual sino también para garantizar autonomía para que podamos actualizar las vacunas contra las variantes que surjan. La pandemia mostró incluso las desigualdades sociales, principalmente en relación con la salud. Es preciso fortalecer el Sistema Único de Salud (SUS), acabar con el techo de los gastos y el pago de la deuda a los banqueros para aumentar el dinero para la salud pública, así como estatizar los hospitales y redes de salud privadas, poniéndolas bajo control de los trabajadores.

Como también continúa siendo fundamental la lucha por un auxilio de emergencia que pueda, de hecho, garantizar una cuarentena de verdad. El caso del Reino Unido, en el que la variante delta hizo aumentar el número de óbitos y hospitalizados incluso con una alta tasa de inmunización, prueba que solo la vacuna no resuelve. Es preciso, junto con la vacuna, la cuarentena y, para eso, precisamos de un auxilio de R$ 600 (que debería ser, al menos de un salario mínimo), mientras dure la pandemia. Aún más con el avance del hambre y la alta inflación.

Pero, para controlar la pandemia y, además, hacer frente a los problemas estructurales de la salud pública, tenemos que enfrentar a los ricos y multimillonarios, atacando a los banqueros y los grandes empresarios que lucran con la pandemia.

El paso a paso del robo. La corrupción con las vacunas

23 de junio: el diputado federal Luís Miranda (DEM-DF), de la base del gobierno, y su hermano, el empleado del Ministerio de Salud, Luís Ricardo Miranda, denuncian presión para la liberación en tiempo récord de la vacuna Covaxin, de la indiana Bharat Biotech, por medio de la empresa intermediaria Precisa Medicamentos. El valor de la dosis, 15 dólares, era el más alto de todos.

25 de junio: en testimonio a la CPI, los hermanos Miranda reafirmaron la denuncia, y el diputado dice que presentó personalmente el caso a Bolsonaro, que habría respondido que era “cosa de Ricardo Barros” (el dirigente del gobierno en la Cámara). No se toma ninguna medida, y Bolsonaro pasa a ser investigado por “prevaricato”.

29 de junio: estalla la denuncia del Policía Militar Luiz Paulo Dominguetti, representante de la empresa Davati, de que el Ministerio de Salud cobraba un dólar de coima en la intermediación de la compra de 400 millones de la AstraZeneca.

7 de julio: el ex director de Logística del Ministerio de Salud, Roberto Dias, recibe pedido de prisión luego de mentir en la CPI. La detención habría motivado la amenazadora nota de la cúpula de las Fuerzas Armadas.

15 de julio: representante de la empresa Davati, Cristiano Carvalho, afirma en testimonio a la CPI que, más allá del coronel Élcio Franco, del Ministerio de Salud, el coronel reservista Marcelo Blanco también formaba parte del esquema de coimas. También cita el Instituto Força Brasil (IFB), brazo de la ONG Secretaría Nacional de Asuntos Humanitarios (Senah), del reverendo Amilton Gomes, como mediador de los negociados.

17 de julio: se filtra el video de la reunión de Pazuello con una empresa llamada World Brands, para la compra de 30 millones de Coronavac, a un precio tres veces superior que el ofertado por el Butantan.

[1] Pixuleco es un muñeco inflable que retrata al ex presidente Lula con traje de presidiario.

Artículo de Opinião Socialista n.° 617, 20/7/2021, disponible en: www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.