Inessa: 101 años de su muerte

El 24 de setiembre se cumplieron 101 años de la muerte de la revolucionaria bolchevique Inessa Armand. Inessa, de origen francés, creció y vivió gran parte de su vida en Moscú, Rusia. Hablaba con fluencia cuatro idiomas, tuvo un papel fundamental en la construcción del partido bolchevique, en la formación política de militantes, incluso en la Escuela de Longjumeau (París) en 1911, y en el trabajo de agitación y propaganda, desde transportar periódicos clandestinos en viajes, como en la organización del periódico Rabotnitsa [La Trabajadora] (destinado a las mujeres trabajadoras en 1914, interrumpido durante la Guerra y retomado nuevamente en 1917) y del Jenotdel (Sección de Mujeres del Partido Bolchevique, creada en 1919).

Por: Nataly Jesus

A los largo de los años, su historia fue apagada, así como las de muchas otras mujeres revolucionarias. Considerada el brazo derecho de Lenin por la confianza en las actividades que desarrollaba en el partido, Inessa tuvo su imagen, atribuida por la prensa burguesa y por la policía rusa, reducida a la de una mera amante del revolucionario ruso. Este hecho, condenable por la moral burguesa, servía para difamar las acciones de los revolucionarios, y podemos observar, a través del Manifiesto del Partido Comunista (escrito por Marx y Engels en el siglo XIX), que la burguesía utilizaba esos medios mucho antes de que Inessa hubiera nacido. No es casual que existan biografías y filmes, hasta hoy, que la retratan solo como amante. Para eso, utilizaron como “pruebas” las centenas de cartas que Lenin envió a Inessa llamándola de tú (pronombre de tratamiento poco utilizado por los rusos), conteniendo discusiones personales y políticas, además de los viajes y exilios juntos. Cabe destacar aun que Krupskaia también se dirigía a Inessa de forma afectuosa, demostrando una relación muy próxima con ella.

Lea también: ¿Quiénes fueron las dirigentes de la Revolución Rusa? https://litci.org/es/63890-2/

Inessa, antes incluso de adentrarse en las filas del Partido Bolchevique, llegó a desarrollar trabajos de educación básica para la clase trabajadora rusa a través de la Sociedad para Mejores Condiciones de Vida de las Mujeres (una organización de mujeres aristócratas, de finales siglo XIX e inicios del siglo XX). Se aproximó a la teoría revolucionaria marxista a través de estudiantes, los cuales eran frecuentemente perseguidos por la policía política zarista Okhrana, llevándola a ser presa varias veces por promover formación y ofrecer libros en su propia casa. Su participación en la sociedad fue disminuyendo a medida que se aproximaba al partido. Conocida también por seudónimos como Helene Blonina –para despistar censuras y persecuciones–, escribía y divulgaba las conquistas revolucionarias de Rusia después de 1917, principalmente en Francia. Su texto titulado Trabajadora en la Rusia soviética, publicado por el Boletín Comunista en 1920, retrata las conquistas que las mujeres obtuvieron luego de la Revolución de Octubre y desmitifica las propagandas contrarrevolucionarias de la burguesía y de la burocracia de la Segunda Internacional representada por Karl Kautsky. Además, junto con otras revolucionarias como Alexandra Kollontai, Vera Slutskaia, Nadejda Kruspskaia, Samoilova, etc., Inessa organizó varios congresos buscando reunir a trabajadoras de varias ciudades y provincias para sumarse a la lucha luego de la revolución; por eso, hubo el Congreso Panruso de Mujeres de Moscú, en Petrogrado, y otros trabajos de agitación y propaganda entre las mujeres trabajadoras, sin desvincular la importancia de hombres y mujeres en esa construcción. Seguido incluso de trabajos internos y externos del partido bolchevique, del Jenotdel y del periódico Rabotnitsa.

Inessa murió joven, a los 46 años de edad, con cólera. Militante con disposición y una dedicación inconmensurable a la lucha de la clase trabajadora, fue fundamental para la construcción del Partido Bolchevique y de la nueva sociedad soviética.

Traducción: Natalia Estrada.