Sáb Jul 13, 2024
13 julio, 2024

20 de noviembre: lecciones que aprender con nuestros antepasados ​​de Palmares

Por: Wagner Miquéias Damasceno, Secretaría Nacional de Negros y Negras del PSTU Brasil

El 20 de noviembre de 1695, Zumbi dos Palmares, líder del Quilombo dos Palmares, caía en manos de mercenarios liderados por el bandeirante Domingos Jorge Velho. Con la caída de Zumbi, caía también la República de Palmares.

Zumbi había asumido el liderazgo de Palmares al destituir a su tío, Ganga Zumba, después de que este hubiera firmado un pacto con el gobernador de la Capitanía de Pernambuco. Zumbi sabía que no era posible establecer ningún pacto con los dueños de esclavos, después de todo, la riqueza de los señores de esclavos exigía la esclavización de negros y negras.

Obstáculo a la esclavitud colonial

De todos los quilombos que existieron en el Brasil, Palmares fue el más importante y uno de los más longevos: existió durante 60 años en un territorio que cubría los Estados de Alagoas y Pernambuco.

Con una población de aproximadamente 30.000 personas, Palmares se había convertido, en palabras del sociólogo Clóvis Moura, “en el obstáculo más serio para el desarrollo de la economía esclavista de la región”. Su forma de organización y la economía comunitaria de Palmares desafiaban la desigual economía colonial. Por eso, la clase dominante movilizó enormes esfuerzos para destruirlo.

El recuerdo de Palmares no se limita sólo a Zumbi. Entre sus líderes estaban Acotirene y Dandara, líderes políticas y militares y expresiones del elevado papel desempeñado por las mujeres negras quilombolas.

Manipulación de la historia

La clase dominante esclavista intentó, a toda costa, borrar completamente la memoria de Palmares, destruyendo el territorio originario, asesinando en masa a los quilombolas y ocultando deliberadamente su verdadera historia. La clase dominante contemporánea, compuesta por los modernos capitalistas, muchos de ellos herederos de propietarios de esclavos, no hace nada menos: elige a los sanguinarios bandeirantes como héroes nacionales y financia a políticos y escritores para falsificar la historia de la esclavitud y de las luchas negras por la libertad.

Por eso, el 20 de noviembre adquiere un significado mucho mayor que un día festivo para el pueblo negro y la clase trabajadora. Es un recordatorio vivo de la lucha de los explotados y oprimidos por su libertad y por otra sociedad.

¿Qué lecciones podemos aprender de Palmares?

Una de las principales lecciones es que la conquista de la verdadera libertad sólo puede venir a través de la lucha de quienes son explotados y oprimidos.

Una segunda lección es que los intereses de los explotados y de los explotadores son siempre irreconciliables. Por eso, los explotados deben celar por su independencia de clase. Esto fue cierto durante los cuatro siglos de esclavitud en el Brasil, y sigue siendo aún más cierto hoy. 

En el capitalismo, la fuente de la riqueza de los burgueses proviene de la explotación de los trabajadores. A los trabajadores les gustaría vivir de otra manera y disfrutar de toda la riqueza que producen. Los burgueses quiere mantener las cosas como están y seguir explotando a los trabajadores. Estos son intereses irreconciliables.

¿Quién teme a los nuevos Palmares?

No hace falta decir que Bolsonaro y su pandilla sienten un odio mortal hacia los hombres y mujeres negros. Sin embargo, es necesario reconocer que las cosas no cambiaron profundamente con el gobierno de Lula. En marzo de este año, Lula dijo que la esclavitud “provocó algo bueno, que fue la mezcla, el mestizaje” . Un discurso racista, al fin y al cabo sabemos que la miscigenación fue resultado de la violencia sexual practicada por los colonizadores contra las mujeres negras e indígenas.

Y como si este tipo de declaraciones no bastasen, el gobierno de Lula viene produciendo una serie de medidas que atacan a los trabajadores, especialmente a las mujeres y hombres negros. Este es el caso del Marco Fiscal, que recorta las inversiones en servicios públicos, perjudicando principalmente a trabajadores y negros, los que más necesitan de estos servicios. Es el caso de la Ley Antidrogas sancionada por el propio Lula en 2006, y que hoy es la principal justificación para la llamada guerra a las drogas y las masacres que exterminan a la juventud negra en favelas y periferias. Es el caso del Decreto Federal 11.498 de abril de este año 2023, que amplió la privatización de los servicios públicos a la Educación, la Salud y el Sistema Penitenciario.

Si Bolsonaro es abiertamente racista y no tuvo intención de ocultar que gobernaba para los ricos, Lula actúa de manera diferente. Mientras estrecha la mano de la burguesía, disimula estos compromisos escenificando con la otra mano para los trabajadores y los negros. Si Bolsonaro personifica la saña esclavista, Lula personifica la traición de quienes intentan desarmar a los explotados y oprimidos en nombre de pactos con la clase dominante.

Este 20 de noviembre, el pueblo negro y la clase trabajadora deben salir a las calles para denunciar toda la violencia sufrida, exigir el fin del genocidio del pueblo negro y pobre, la derogación de la Ley Antidrogas y del decreto 11.498/23.

Palmares, cayó. Pero su legado y su ejemplo de lucha siguen siendo más necesarios que nunca. Cabe a nosotros concluir la tarea iniciada por nuestros antepasados, derrocar este sistema capitalista y construir una sociedad superior, una sociedad socialista libre de toda explotación y opresión.

* Los quilombos son comunidades rurales formadas por descendientes de negros esclavizados. Se trata de pueblos que, en el período del Brasil colonial, fueron construidos por esclavos que escaparon de las haciendas esclavistas.

Estas personas se refugiaban en zonas rurales, generalmente escondidas en bosques, montañas y lugares de difícil acceso, y acogían a otros esclavos que huían, formando pequeñas aldeas.

Los quilombos son símbolo de la resistencia negra a la esclavitud. Las llamadas comunidades quilombolas existen hasta hoy, compuestas principalmente por descendientes de esclavos fugitivos. Se consideran comunidades tradicionales brasileñas.

El término quilombo significa “lugar de descanso y campamento”, es una palabra con origen en la lengua kimbundu, que forma parte del grupo lingüístico africano bantú, predominante en la región de Angola.

Originalmente, la palabra sólo se utilizaba para denominar a un lugar utilizado por poblaciones nómadas o pequeños campamentos de comerciantes. Pero con el inicio de la esclavitud, los negros del Brasil adoptaron el término para referirse al lugar para el que huían, ndt (Fuente: www.significados.com.br)

Artículo publicado en www.opiniaosociaista.com.br, 8/11/2023.-

Traducción: Natalia Estrada.

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