Lea el Manifiesto lanzado en el Plenario Nacional de las LGBTI’s del PSTU y simpatizantes, realizado el 26 de junio de 2021.

Por: Secretaría Nacional LGBT, 28/6/2021.-

Nosotras, LGBTIs de la clase trabajadora, nunca tuvimos en plenitud, en el capitalismo, el derecho a la igualdad y a vivir libremente nuestra orientación sexual e identidad de género. Este sistema nos niega los derechos más básicos, como el empleo, el acceso a los servicios públicos de salud, educación, vivienda digna, ¡y hasta el derecho de vivir nuestro amor sin ser violentadas y asesinadas!

La pandemia profundizó esas injusticias y desigualdades: fuimos arrojadas al desempleo y la miseria. Hoy, además del Covid, enfrentamos la pandemia de las enfermedades mentales y del hambre.

Bolsonaro es la cara más cruel del capitalismo. La ultraderecha no puede hacer retroceder conquistas históricas que arrancamos con mucha lucha, como el tratamiento de referencia y los medicamentos gratuitos a pacientes seropositivos; no destinó un centavo siquiera al combate a la LGBTfobia y presentó el Proyecto Escuela Sin Partido. Bolsonaro y toda su laya –Damares, el asqueroso Flávio Bolsonaro y otros sectores reaccionarios del Congreso– incentivan el odio a las LGBTIs, a las mujeres, los negros, los indígenas y los inmigrantes no simplemente como una “cortina de humo” sino al servicio de imponer su proyecto genocida y autoritario, pues las opresiones dividen a nuestra clase.

Con todo, si nuestra existencia ya es una resistencia, frente a esta catástrofe social no podemos callarnos y volver al armario. Por el contrario, las LGBTIs hemos tomado las calles ¡para sacar a Bolsonaro y todo su séquito! Estamos lado a lado con la clase trabajadora en las luchas del continente y en todo el mundo, como en Colombia, Chile, Estados Unidos, Medio Oriente, Polonia, contra los ataques y desmanes de la ultraderecha LGBTfóbica, pero también de los gobiernos dichos progresistas.

¡Es necesario impulsar la unidad de los de abajo y de las organizaciones de clase para derrotar a la ultraderecha ya! Pero la unidad de acción para golpear juntos y más fuerte no significa repetir experiencias como las de los gobiernos de Lula y Dilma, que optaron por gobernar en alianza con nuestros verdugos, como Feliciano, la bancada BBB [Bala, Biblia, Buey][1], en conciliación con la burguesía para administrar el capitalismo!

Manifestación en Belo Horizonte, Minas Gerais, el 27 de junio.

Queremos derrocar a Bolsonaro, Mourão y Damares ya, pero tampoco las Luizas Trajano, Kamalas Harris, Thammys [2], nos representan. ¡No nos olvidaremos que fue en los gobiernos petistas que el Proyecto de Ley (PL 122) que criminalizaba la homofobia, fue cajoneado y que el kit antihomofobia en las escuelas fue vetado!

En las últimas décadas, las direcciones del movimiento LGBTI, frustradas por la traición estalinista e influenciadas por la propaganda del fin de la historia y de la clase obrera, pasaron a vender la ilusión de que sería posible superar la opresión sin tomar el poder, a través de cambios internos, nuevos padrones culturales y psicológicos.

El discurso queer, que parece osado y busca golpear las mentes más conservadoras, en verdad, al no proponerse modificar las bases materiales de esta sociedad, mantiene a las LGBTIs trabajadoras rehenes de la ideología burguesa. Si el discurso transformase el mundo, nuestra resistencia sería inútil, pues el poder de difundir la ideología dominante está en manos de la gran burguesía y no en el lenguaje.

Así, influenciadas por esa visión, la mayoría de las direcciones del movimiento LGBTI y los partidos de la izquierda reformista y estalinista se limitaron a defender política identitarias, de empoderamiento a través del consumo y del emprendedorismo. Para nosotras, no basta elegir LGBTIs, empoderar algunas de nosotras mientras la barbarie social asola a las LGBTIs pobres.

Reconocer toda la diversidad debe servir para unirnos en una sola lucha implacable contra la opresión y al explotación, no para dividir a las lésbicas, bi, gays, trans y intersexo en trincheras separadas, donde solo un determinado grupo oprimido puede hablar por sí y ser solo el sujeto de su liberación.

La visión meramente identitaria nos aprisiona en los límites que la clase dominante permite: luchar por migajas, por cargos parlamentarios, ¡por espacio en las podridas instituciones de este régimen! Ellos temen que los oprimidos y explotados se unan para destruir el sistema capitalista.

A diferencia de lo que pregona el Manifiesto Nation Queer, nuestros enemigos no son los heterosexuales. Son el 1% de multimillonarios, banqueros, las grandes empresas, incluso las que se definen “friendly”, como marketing para atraer el mercado del “pink money”, pero en el día a día superexplotan a las LGBTIs trabajadoras, que en general, están en los puestos de trabajo menos remunerados y tercerizados. No nos sirve el empoderamiento de algunas a costa de la explotación de la mayoría.

Seguimos resistiendo para existir. No hay tregua para nosotras. Pero solas estamos limitadas, y precisamos saber quienes son nuestros aliados. Hay muchos otros sectores oprimidos, como los indígenas, los negros y negras, los migrantes, y todos aquellos que viven bajo un territorio ocupado o no reconocido, que no son LGBTIs pero tienen sus vidas marcadas por la opresión. Y la lucha por una vida plena, por una sociedad en la cual tengamos derechos y dignidad, pasa por destruir el sistema de explotación que nos oprime. Eso solo ocurrirá si nos aliamos a aquellos y aquellas que producen todo lo que existe en el mundo: la clase trabajadora. Esa es una necesidad, sin la cual será imposible superar el sistema capitalista y construir una nueva sociedad, socialista.

¡Por eso, tenemos que rescatar el espíritu combativo y radicalizado de Stonewall y hacer de nuevo una rebelión de las LGBTIs! Pero precisamos ir más allá, pues las conquistas que obtenemos en el capitalismo son limitadas, pasajeras y pueden retroceder en cualquier momento.

La liberación de nuestras identidades y la posibilidad de vivir plenamente nuestra sexualidad solo será posible destruyendo las bases de esa sociedad dividida en clases, en que la burguesía se aprovecha y reproduce la opresión para superexplotar a las LGBTIs y dividir a la clase trabajadora. ¡Por eso, precisamos ganar a los héteros de la clase trabajadora para defender nuestras banderas, para luchar junto con nosotras contra el capitalismo!

Para unificar a los trabajadores en toda su diversidad e identidad de género es necesario combatir la LGBTfobia y toda forma de opresión; incluso dentro de nuestra clase, pues nuestra misión histórica es solo una: ¡destruir este sistema de opresión y explotación y construir una sociedad socialista!

  • ¡Contra la LGBTfobia! ¡Nuestras vidas importan! ¡Por vacuna, empleo y auxilio!
  • ¡Contra el Proyecto Escuela Sin Partido, por la vuelta del programa de gratuidad del tratamiento de pacientes seropisitivos, por educación sexual en las escuelas y criminalización real de la LGBTfobia!
  • ¡Organizar a las LGBTIs en comités de base, columnas en los actos junto con la clase trabajadora, para sacar a Bolsonaro, Mourão, Damares y todo su séquito!
  • ¡Hagamos Stonewall de nuevo y vamos más allá: luchar contra la LGBTfobia, contra el capitalismo y por una sociedad socialista!

[1] Se refiere al grupo de diputados del Congreso Nacional, representantes de exmilitares y policías, dueños de las iglesias evangélicas neopentecostales, y el agronegocio, ndt.

[2] Luiza Trajano es dueña de las grandes Tiendas Luiza en el Brasil; Kamala Harris es vicepresidente de Biden en el gobierno de los Estados Unidos; Thammy Miranda es actor transexual, precandidato a concejal por San Pablo y cara de la propaganda de campaña del Día de los Padres para Natura, ndt.

Artículo publicado en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.