La pandemia del Covid-19 ha dejado al descubierto las falencias estructurales de un viejo sistema económico en decadencia que ya venía con cuidados paliativos y luego de la calamidad sanitaria mundial pasa a cuidados intensivos con respirador artificial y fiebre de 40°c. Para confirmar lo anterior basta con ver la radiografía del desplome en negativo que se traduce en pérdidas para las empresas que cotizan en las bolsas de valores del mundo. Han sido muchos los días en que ha sido critica la caída de las bolsas, el nerviosismo bursátil llego a EEUU el lunes sombrío 9 de Marzo al extremo de suspender momentáneamente la actividad bursátil para evitar mayores pérdidas.

Por Jose Yoperto Triffin

Si a la economía como cualquier paciente crónico se le agrega la caída de los precios del petróleo por el bajo consumo, como consecuencia del confinamiento mundial, el diagnóstico es que el paciente podría entrar en un coma profundo, es decir, que la economía mundial entra en recesión.

El paciente crónico al entrar en cuarentena recesiva significaría un enfriamiento de la economía con repercusiones en lo económico, social y político; una ralentización en el sistema productivo o de marcha a media máquina como consecuencia del bajo o nulo consumo de las familias, trayendo como efecto directo el cierre de las pequeñas y medianas empresas, despido de miles de trabajadores, desequilibrio en la balanza de pagos, alteración en el mercado de bienes y servicios, no pago de impuestos por iliquidez, disminución en la importación y exportación de productos, la mora en el pago de las obligaciones financieras y por lo tanto el endurecimiento en las condiciones para el préstamo de nuevos créditos, etc.

Samaritanos con los ricos, mezquinos con los pobres

El coronavirus ha sacado lo peor de los capitalistas y sus gobiernos. Para ellos las catástrofes, así como las necesidades y la calamidad humana, son oportunidades. Ellos ganan a costa de que los demás perdamos.

Así es la ley, la moral y la ética de los dueños del mundo. En esa misma lógica mercantilista para la época de vacas gordas las extravagantes utilidades de las empresas se individualizan y solo se reparten para cada uno de los pocos accionistas, y de esta ganancia los trabajadores no se benefician en absolutamente nada, pero cuando se bajan las utilidades como muy posiblemente suceda ahora en esta nueva coyuntura del covid- 19, o en casos extremos que llevan a muchas empresas a tener pérdidas en su contabilidad, estas sí se socializan y se le trasladan directamente a los trabajadores con medidas arbitrarias como despidos masivos, baja de salarios y desconocimiento de los más elementales derechos laborales.

Llama la atención que las empresas exceptuadas de parar la producción por ser de la rama de servicios esenciales no desaprovechan la oportunidad para sacar ventaja y ganar mucho más, a pesar de la gravedad de la propagación del brote del virus, las empresas obligan, bajo la amenaza del despido a sus trabajadores, a laborar bajo condiciones aún peores que en tiempo normal sin tener en cuenta las medidas básicas de protección que recomiendan médicos y especialistas. El mensaje queda claro: a los patronos no les importa la salud y la vida de sus trabajadores y sus familias cuando de aumentar las utilidades se trata.

La ley del embudo

Los gobiernos preocupados en salvar las empresas y en solidaridad con sus dueños, decretan estado de excepción quedando habilitados para expedir leyes y decretos amparados por la emergencia económica y sanitaria que viven gran parte de las naciones, ordenanzas que en la práctica poco benefician a los más débiles, a los pobres a los desempleados e informales. Lo anterior teniendo en cuenta a que el grueso de las medidas como subsidios y salvamientos económicos favorecen principalmente a los empresarios.

La doctrina neoliberal clásica que rige actualmente en la mayor parte del mundo, establece que el sector privado puede actuar libremente en el mercado, sin intervención y control por parte del estado; eso desde luego en los tiempos de bonanza funciona relativamente bien, desde el punto de vista empresarial, mas no en lo social. Pero cuando la codicia insaciable de los capitalistas, como en 2008, llevan a la quiebra financiera de los bancos por la creación de la burbuja inmobiliaria con la intención de disparar las utilidades de los bancos que compraban hipotecas con muy poco respaldo económico por parte de sus deudores, Ahí si interviene a toda prisa el Estado en su auxilio y le traslada el dinero del impuesto de todos los ciudadanos para salvar la banca so pretexto de no colapsar el sistema.

Si Estados Unidos y China estornudan, el mundo entero se resfría

Este adagio que se refería exclusivamente a los Estados Unidos, se hizo famoso en octubre de 2013 por el cese de pagos de la mayor potencia del planeta, hoy no solo se aplica con los gringos por ser uno de los principales consumidores y productores del mundo junto con China, país que además en la práctica viene siendo la fábrica manufacturera que provee al mundo. Lo que es indiscutible después de que se declarara la pandemia del coronavirus, es que la economía mundial pasa de un catarro con bronquitis a una economía con neumonía crónica a punto del colapso. Es indudable la parálisis casi total del aparato productivo mundial por cuenta del Coronavirus.

Si bien es cierto que hemos vivido los últimos años en periodos de permanentes turbulencias económicas, esta es una situación inédita que se abre con la pandemia del covid-19, nunca antes vivida por las generaciones nacidas después de la gran depresión de 1929, lo cual nos debe llevar a profundas reflexiones para que no todo siga igual después de superada esta crisis:

  • Queda plenamente demostrado que vivimos en un mundo capitalista totalmente anarquizado, y que la falta de una planificación de la economía mundial permite una disparidad total entre las necesidades básicas y primordiales de los ciudadanos como la salud, la educación, la vivienda, el trabajo y la morbosa codicia del 1% de la población más rica del mundo, que acapara y se apropia del 82% de la riqueza mundial. No se puede seguir permitiendo que se produzcan más televisores, celulares smartphone y demás cosas suntuosas que ventiladores mecánicos para la salud, solamente con el razonamiento mercantilista que la fabricación y producción de estos aparatos electrónicos son más rentables que los ventiladores que hubiesen podido salvar miles de vidas.
  • Si no detenemos la depredación irracional de los recursos naturales y continuamos permitiendo el desequilibrio criminal del medio ambiente seguirá irremediablemente aumentando el calentamiento global del planeta. De no haber una acción mundial para poner fin al sistema que le coloca precio a nuestros mares, ríos, bosques y montañas por parte de las multinacionales extractivistas nos quedaremos sin planeta y no habrá posibilidades, como habitantes de una misma aldea, de garantizar la continuidad y subsistencia de nuestras próximas generaciones, como tampoco de los demás seres vivos.
  • La otra plaga que corroe la salud económica del planeta es la financiarizacion de la economía mundial. No puede ser posible que los bancos más grandes y poderosos de los países imperialistas controlen todas las ramas del sistema productivo mundial; la posesión de su riqueza se mide en trillones de dólares. La suerte de la economía global depende de los vaivenes de la especulación financiera, no hay sector social que no controlen tanto que las necesidades básicas para la vida como los servicios públicos son su rentabilidad favorita, la salud, la educación, la vivienda, la comida etc. El Fondo monetario Internacional y el Banco mundial son organismos cómplices en sus fechorías, sus determinaciones y el control de créditos a los países del mundo, están por encima de la soberanía de los países. Es necesario volver y barajar estatizando la banca para colocarla al servicio del fomento de lo público como única vía para recuperar la soberanía económica y política de los países. A la vez crear nuevos organismos internacionales de préstamo en pro del desarrollo de los países verdaderamente democrático, hoy más que nunca se hace ineludible declarar el cese indefinido del pago de la deuda externa de los países para poder atender a fondo todos los efectos de la pandemia en la economía mundial.
  • La salud pública y privada de los países más desarrollados de Europa y Estados Unidos hicieron agua frente a la pandemia del covid-19 para no hablar de los países subdesarrollados. Prueba fehaciente de que el marchitamiento de los hospitales públicos para entregárselos al capital privado va en detrimento de la salud y vida de las personas, por lo tanto, este sistema se debe desmontar y regresar al control del Estado.
  • Los efectos inmediatos después de que pase la pandemia van a ser una verdadera hecatombe social , por lo tanto todos los recursos públicos deben ser destinados para este propósito: subsidios para los desempleados, para los informales, para que las empresas pequeñas y medianas puedan seguir produciendo se les debe conceder préstamos a muy bajo interés, empresa que quede en la bancarrota debe ser inmediatamente estatizada sin indemnización alguna a sus propietarios y continuar produciendo bajo control de los trabajadores y la supervisión del estado , dar impulso a la implementación de obras públicas a gran escala para generación de empleo. Se debe asignar los mayores rubros del presupuesto nacional fundamentalmente al gasto público en salud, vivienda educación, para la ciencia y la investigación, por encima del gasto militar y burocracia estatal, únicas medidas posibles parta evitar la profundización del caos social y económico.