El año 2021 comenzó con la tragedia anunciada de la segunda ola de Covid-19, con las escenas dramáticas de los pacientes muriendo sin oxígeno en Manaus (Amazonas), y otra tragedia también anunciada: millones de personas están ahora sofocándose, no por falta de aire sino de dinero para sobrevivir.

Por: Redacción PSTU Brasil, 27/1/2021.-

La gran mayoría de las 67 millones de personas que consiguieron sobrevivir el año pasado por cuenta del auxilio de emergencia está hoy absolutamente disminuida. Considerando que, de esos beneficiarios, 20 millones formaban parte de la Bolsa Familia, los otros 47 millones quedaron sin ningún tipo de beneficio. Una encuesta de la Datafolha recién divulgada muestra que siete de cada diez personas que dependían del auxilio están ahora sin ninguna fuente de ingreso.

El problema no se restringe a los trabajadores que perdieron su sustento con las medidas de distanciamiento indicadas por los gobiernos, bastante limitadas, por señal. Otra cuestión es que el fin del auxilio de emergencia saca de la economía recursos que garantizaban no solo la sobrevivencia de los trabajadores sin ingresos, sino también el sustento de toda una red de pequeños negocios: el pequeño comercio del barrio, el mercadito, el trabajador autónomo prestador de servicios.

Para tener una idea de lo que eso representa, se calcula que, en total, el auxilio de emergencia haya arrojado R$ 293.000 millones en la economía. Incluso con su reducción por la mitad, decretada por el gobierno Bolsonaro y Paulo Guedes, eran aún de R$ 25.000 millones por mes. Es casi el presupuesto de la Bolsa Familia de 2020.

Eso, aliado a la inflación de los alimentos y de productos básicos, como el gas de cocina [garrafas], provocará una segunda crisis humanitaria con muertes evitables, como en Manaus.

Fin del auxilio puede triplicar la miseria

  • Entre 21 y 31 millones caerán en la miseria, con menos de R$ 155 por mes.

 

  • La miseria extrema, que era de 5% en noviembre pasado, saltará a 10% o 15%.

Fuente: Instituto Brasileño de Economía de la Fundación Getúlio Vargas (Ibre/FGV).

Odio al pobre. Gobierno avisa: “No vamos a dar dinero para baile funk”

Fue esa la respuesta de un funcionario directo de Paulo Guedes a un periodista sobre la posibilidad de recreación del auxilio. En la visión del gobierno, la medida no sería más necesaria, ya que “los taxistas están en las calles, las ciudades están movimentadas”, y habría hasta “baile funk ocurriendo”.

Ese es el resumen del odio y del preconcepto al pobre de Guedes y de la política genocida de Bolsonaro. Primero, fue justamente por el hecho de que las ciudades están “movimentadas” que estamos sufriendo ahora un nuevo pico de la pandemia. Segundo, las parcas medidas de distanciamiento social tomadas por los gobiernos estaduales, a disgusto de Bolsonaro, no causaron la enorme crisis social que estamos viviendo ahora. Si fuese así, ya estaríamos ahora con todo abierto, en plena recuperación, y ocurre lo contrario, con la explosión del desempleo y el cierre de grandes empresas, como la Ford y la 3M.

La pandemia no causó la crisis económica, que ya venía de antes, sino que la profundizó aún más. Todo eso muestra que, junto con la política deliberada de Bolsonaro de diseminar el virus para proteger las ganancias de banqueros y grandes empresarios, está la política económica de Paulo Guedes, tratado como “queridito” por la gran prensa que hoy ataca a Bolsonaro. Al lado de ellos, están los banqueros y los inversores.

Una nota del periódico Valor Econômico del 24 de enero dice: “Riesgo de vuelta del auxilio preocupa al mercado”. Eso en un momento en que personas mueren sofocadas por falta de oxígeno hospitalario, las terapias intensivas están llenas en todo el país, y existe la posibilidad real de una inminente explosión social. Pero los banqueros están preocupados con la vuelta del auxilio de emergencia y el techo de los gastos. “Si fuese de R$ 600, da una buena desandada [retroceso] en los mercados”, reclama el economista jefe de la Ativa Investimentos, Étore Sánchez.

Para no morir de hambre, ¡auxilio de emergencia tiene que volver ya!

Para impedir una catástrofe social, además de la tragedia sanitaria que estamos viviendo, es necesaria la vuelta inmediata del auxilio de emergencia y su mantenimiento mientras dure la pandemia. Guedes ahora defiende que la vacunación en masa torna innecesario el auxilio, pero, ¿hasta allá? ¿Y con este gobierno que hace de todo para sabotear las vacunas? No hay siquiera un plan concreto de vacunación, y la crisis puede durar meses o años.

Sin el auxilio, además de que millones son arrojados a la miseria, es imposible realizar una cuarentena de hecho, necesaria para contener la pandemia. El dinero existe para eso. Basta con sacarles a los ricos. Un impuesto de emergencia sobre la fortuna de los 43 multimillonarios del país, de 40%, recaudaría algo alrededor de R$ 325.000 millones.

Es necesario garantizar ingreso y también soporte al pequeño negocio y a los pequeños empresarios. El gobierno debe asumir el pago a aquellos que poseen hasta 20 empleados, eximiéndolos de las tasas tributarias, además de ofrecer líneas de crédito a ese segmento que es responsable por 80% de la fuerza de trabajo en el país.

Artículo publicado en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.