Recuperar nuestros recursos, una necesidad de los trabajadores


El saqueo indiscriminado de todas las riquezas naturales es parte de la política del imperialismo para la región desde hace años. En los 90 se privatizó YPF, entregándola a Repsol. Era una empresa superavitaria, que daba trabajo a más de 50.000 obreros, logró el autoabastecimiento de petróleo y producía riquezas para nuestro país.

Desde su privatización, han extraído petróleo en forma irracional, secando los pozos y sin invertir nada en exploración y búsqueda de nuevas reservas. Con los actuales precios, que no bajarán en el próximo período, se calcula que a partir del 2007 comenzará a disminuir la producción para irse acabando en pocos años. Argentina, de autoabastecerse e incluso exportar, pasará pronto a importar petróleo, del mismo modo que ahora está importando gas.

A partir de ese momento, todo se complicará en nuestro país. Comprar el petróleo a precios internacionales encarecerá el combustible, lo que repercutirá en los precios de todos los artículos. Eso es lo que ocurrirá si la extracción y explotación del petróleo sigue en manos de multinacionales cuyo único objetivo es la ganancia inmediata, sin importarles las futuras generaciones de argentinos.

Otra alternativa es posible

Si la totalidad de la industria petrolera es recuperada para el Estado, bajo control y dirigida por sus propios técnicos y trabajadores, la historia sería distinta. Las cifras fabulosas que manejan las petroleras son giradas a sus casas matrices. Solo Repsol facturó cerca de 6.000 millones de dólares durante 2005.

Parte de esa plata debería ser utilizada para exploración de nuevas reservas tanto en el continente como en la plataforma submarina. Y el resto de esa inmensa masa de riquezas estaría disponible para invertir en muchas otras necesidades de nuestro país y del pueblo trabajador.

Un problema de todos

Nuestros problemas centrales son el salario y la fuente de trabajo. Y cualquier trabajador entiende que problemas como la salud y la educación son parte de su vida. Sin embargo, todos esos problemas tienen relación con la cuestión del petróleo. Si falta petróleo, los precios subirán, el empleo faltará, y no habrá recursos para el resto de nuestras necesidades.

Tenemos que tomar conciencia de que parte del futuro depende directamente de lo que pase con los hidrocarburos, imprescindibles no solo para suministrar energía para la industria, calefacción y transporte, sino para la producción de plásticos, químicos e insumos para prácticamente todas las actividades humanas.

Eso entiende el asesino Bush, y por eso se embarca en aventuras bélicas y genocidios con el único objetivo de controlar el petróleo del mundo al servicio de los Estados Unidos y su clase capitalista.

Y eso entiende también el heroico pueblo boliviano, que viene haciendo revoluciones, volteando gobiernos y ofreciendo su propia vida y la sangre de sus hijos para defender los recursos hidrocarburíferos. Ellos saben que defender su patria es defender las riquezas.

Esa lucha es la que llevó a Evo Morales la tomar la medida de nacionalizar las reservas y el subsuelo. Ahora, en Bolivia está planteada la lucha por nacionalizar también la extracción y comercialización, pero han dado un gran paso. En Ecuador se lograron avances en el mismo sentido.

Sin embargo, en Argentina nada de lo hecho por Menem ha sido modificado por Kirchner: la totalidad de la industria petrolera sigue en manos multinacionales. Es hora de comenzar a cambiar eso.

Una campaña unificada por la nacionalización

En Bolivia se reunieron en agosto del año pasado organizaciones de toda América para comprometerse en la pelea por la recuperación sin indemnización de los hidrocarburos. Esa campaña ha ido sumando más sectores y países.

El congreso fundacional del Conlutas en Brasil la tomó. En nuestro país, recién comienza, involucrando a una serie de organizaciones sindicales, políticas y ligadas al estudio y
la actividad petrolera. La Central de los Trabajadores Argentinos, y su rama energética (la FETERA) son parte de la misma. Y esta semana se realizó un acto frente a las oficinas de Repsol y la embajada boliviana.

Es preciso llevar este reclamo a todos los trabajadores, encarando en primer lugar la explicación de la importancia de recuperar la energía, logrando que sectores cada vez más amplios se hagan carne del problema. A partir de allí estaremos en condiciones de convertir esta causa en un movimiento masivo, capaz de incidir en la realidad e imponer avances en este sentido.

La lucha del pueblo boliviano demuestra que es posible. Como antecedente está la fuerte campaña contra el ALCA a nivel continental. En Argentina comenzó explicando algo que nadie conocía, siguió con un plebiscito organizado por la Autoconvocatoria No al ALCA, encabezada por la CTA y muchas organizaciones, que sumó la respuesta de más de 2 millones de trabajadores, y permitió lograr conciencia en amplios sectores del significado colonizador de la iniciativa. Esto se expresó en el repudio a Bush en la cumbre de Mar del Plata. Doce millones se pronunciaron en Brasil, se puso en pie un movimiento en Bolivia, Ecuador, Venezuela, Cuba, etc. Esa campaña incidió para que por el momento se haya empantanado su concreción, inicialmente prevista para el 2005.

Justamente es responsabilidad de las direcciones y centrales obreras tomar esta campaña con fuerza. El oficialista Moyano difícilmente lo haga por propio convencimiento, será necesario imponérselo. La CTA, que ya está actuando, tiene la responsabilidad de ponerse a la cabeza de manera decidida.
Es un camino difícil, pero como en todo, se trata de dar los primeros pasos.

<Recuadro>

Autoconvocatoria por la nacionalización del petróleo, el gas y todos los recursos energéticos

Las medidas de nacionalización del petróleo dispuestas por el gobierno de Bolivia, producto de la lucha de ese pueblo hermano, muestran que se puede y fortalecen nuestro camino para terminar con la dependencia en la Argentina, devastada por políticas entreguistas que prosiguen con el actual gobierno. Por ello las organizaciones y personas abajo firmantes llamamos al pueblo argentino a luchar solidaria y mancomunadamente por los siguientes objetivos:

1. Por la nacionalización integral del petróleo, gas y todos los recursos energéticos. Para que nuestras riquezas queden en nuestro país. La energía es un recurso estratégico, que debe estar al servicio de nuestro desarrollo económico y nuestra soberanía.

2. Por la recuperación de la renta petrolera; para que los 42.000 pesos por segundo que ganan las petroleras en Argentina se inviertan en resolver las necesidades del pueblo.

3. Por la reestatización del petróleo y el gas para constituir una empresa nacional de hidrocarburos integrada, estatal, monopólica y eficiente; controlada democráticamente por sus técnicos, trabajadores y consumidores, para evitar la corrupción. Porque a pesar del desguace de las últimas décadas, tenemos los recursos humanos y técnicos para gestionar integralmente nuestra energía.

4. Por la debida investigación de los negociados petroleros y el fin de la impunidad de esos graves delitos financieros, cuyo origen está directamente vinculado a la implantación de una deuda externa ilegítima y fraudulenta. Reclamamos que la Justicia Federal, de un mayor impulso a la causa penal 8568/99, presentada por ex trabajadores de YPF, donde se investiga la venta dolosa de acciones de YPF a manos de Repsol.

5. Por la nulidad sin indemnización de la privatización de YPF y de las concesiones petroleras y de gas. Por la inmediata suspensión de las exportaciones, debido a que se están agotando las reservas de petróleo y gas, y en 7 u 8 años vamos a estar obligados a importar combustibles mucho más caros. Por la inmediata derogación de la normativa que permite a las empresas petroleras sacar afuera del país el 70% de las divisas de las exportaciones.

6. Por la anulación de toda norma que legalice el saqueo de nuestros recursos energéticos y naturales; incluyendo la ley minera y el proyecto de ley enviado por el actual gobierno de extensión de beneficios impositivos a las petroleras.

7. Por la liquidación de Enarsa y la derogación de los convenios firmados con petroleras privadas para la exploración del subsuelo de nuestro mar; para que no se siga entregando la inmensa riqueza potencial petrolera del mar que rodea a nuestras Malvinas.

8. Por una integración energética latinoamericana manejada a partir de empresas totalmente estatales que operen en beneficio de los pueblos, para avanzar de manera concreta en la independencia política y económica.

9. Por el rechazo al engaño de una seudo-nacionalización a través de la participación accionaria del Estado o privada en Repsol-YPF. Fuera Repsol de Argentina y Bolivia.

Firman: Ahorristas Bancarios Argentinos Estafados, Amas de Casa del País, CTA Flores, Asamblea por la Escuela que Queremos, Autogestión Liberadora, Autonomía Popular, Agrupación Cóndor, Centros de Estudiantes de Arquitectura, Ingeniería, Sociales, Ciencias Exactas, y Filosofía y Letras (UBA), CEPA, CCC, Coordinadora en Defensa de la Soberanía y el Patrimonio Público, Instituto Buenos Aires Plan Estratégico, Foro Nacional Ypefiano, Foro Patriótico y Popular, FETERA (Federación de Trabajadores de la Energía República Argentina), Foro Argentino de la Deuda Externa, Movimiento Oro Negro, CEMIDDA (Centro de Militares por la Democracia), MTL, OLP, Varios partidos de izquierda y organizaciones piqueteros.