El 10 de diciembre de 2020, el presidente Trump anunció que reconoce el derecho de Marruecos a anexionar a su territorio la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), su vecino del sur, un país independiente desde el 27 de febrero de 1976, tras la victoria del Frente Popular de Liberación de Saguia al-Hamas y Río de Oro (Frente Polisario) en el antiguo Sáhara Occidental, ocupado por España como territorio de ultramar. La RASD, reconocida como Estado por la Unión Africana, es un país de la mitad del tamaño de España, con minas de fosfato, ingrediente esencial para los fertilizantes, y cuyos 1.100 km de costa atlántica representan no solo una gran riqueza pesquera sino también un valor geoestratégico. Y antes de Trump, Estados Unidos siempre había seguido la orientación de la ONU, desde 1975, de negar a Rabat la soberanía sobre este territorio.

Entonces, ¿de dónde viene esta defensa de la política colonial de un país que, en otra ocasión, en 1777, fue el primero en reconocer formalmente al otro lado del Atlántico la independencia de los Estados Unidos?

Por: Liga Comunista de los Trabajadores (LCT), sección belga de la LIT-CI – 10 de febrero de 2021

Un tweet de Trump nos lo explica: «¡Otro éxito HISTÓRICO hoy! Nuestros dos GRANDES amigos, Israel y el Reino de Marruecos, han acordado establecer relaciones diplomáticas plenas, ¡un gran paso adelante para la paz en Oriente Medio!«[1] Se trata de un duro golpe para la lucha del pueblo palestino, pero también para la del pueblo saharaui, que se ha convertido en moneda de cambio en la política criminal estadounidense de apoyo al Estado sionista.

Al final de su mandato, Donald Trump presenta este anuncio como un éxito de su diplomacia pro-israelí. Este acuerdo es un eslabón más de una política de supuesta «pacificación» en Oriente Medio; en realidad, un apoyo al Estado sionista como gendarme para quebrar las luchas de los pueblos en solidaridad con las justas reivindicaciones del pueblo palestino contra la colonización de su país.

La normalización de las relaciones diplomáticas con Israel ya se había producido en Egipto (1979) y Jordania (1994). Y el 13 de agosto de 2020, Trump anunció otro «gran acuerdo histórico». Los «Acuerdos de Abraham»[2] entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos y entre Israel y Bahréin se firmaron el 12 y el 15 de septiembre de 2020 en Washington para normalizar las relaciones entre estos Estados árabes y el Estado sionista. Y el 23 de octubre, Trump anunció un acuerdo similar entre Israel y Sudán. En este caso, se trata del precio que ha pagado Sudán por su eliminación, por parte de Trump, de la lista negra de «estados terroristas» establecida en 1993[3].

La razón última de todos estos acuerdos es romper la solidaridad de los respectivos pueblos con la causa palestina, que se niegan a trivializar la colonización israelí de Palestina.

Pero en las relaciones entre Marruecos e Israel no solo está Trump. En el gobierno marroquí, el Partido Justicia y Desarrollo (PJD – islamista) ha tenido que enfrentarse incluso a la rebelión de sus jóvenes, escandalizados por estos acuerdos.

Los lazos entre Marruecos e Israel

El acercamiento diplomático Marruecos-Israel ya se está produciendo desde hace varios meses, si no desde años, de manera informal.

Las autoridades marroquíes presentan este acuerdo como necesario, con el argumento de que hay muchos judíos de origen marroquí: un millón para una población israelí de ocho millones. Además, un tercio de los ministros son judíos de origen marroquí. Por eso se dice que hay que reconocer este estado de cosas y encontrar una solución humana al conflicto, con el tiempo…

Lo que no dicen las autoridades marroquíes es que los dirigentes marroquíes siempre han tenido relaciones con el Estado sionista y que, de hecho, se trata de formalizar estrechos vínculos. Las raíces de esta colaboración entre ambos Estados se remontan a la complicidad del régimen marroquí en la emigración masiva de judíos marroquíes a Israel en los años ’50 y ’60. Solo entre 1961 y 1964 hubo una emigración de 97.000 personas.

La diplomacia secreta de Hassan II es ahora parcialmente conocida, incluyendo su colaboración con el Mossad (que pudo establecer una sucursal en Marruecos) para eliminar a Mehdi Ben Barka, el gran líder de la oposición marroquí y panafricanista convencido, en setiembre de 1965; así como su espionaje en las negociaciones de la Liga Árabe en el mismo mes de setiembre de 1965 durante los preparativos para la guerra contra Israel. Esto no es sorprendente, ya que Hassan II abogó en 1964 en la Liga Árabe por una actitud «realista» con Israel y creó una comisión, que presidió, sobre la solución del conflicto. A partir de entonces, Marruecos se convirtió en el interlocutor privilegiado de los países occidentales con la Liga Árabe.

En 2000, bajo la presión del movimiento popular que mostraba su profunda solidaridad con la Intifada del pueblo palestino y contra el Estado sionista de Israel, Marruecos cerró la oficina de enlace con Israel en Rabat. Hoy, en el mismo momento en que las autoridades marroquíes anuncian el acuerdo, hay una palabrita hipócrita que reitera su apoyo al pueblo palestino. Hipócrita porque, a diferencia del pueblo marroquí y de la comunidad judía marroquí de la Ciudad Vieja de Jerusalén, el régimen marroquí colabora con los crímenes del sionismo, que viola el territorio palestino y destruye sus culturas y hogares.

Hoy se ha dado un nuevo paso al exponer claramente la colaboración con el enclave colonial. Porque, si un aspecto de los acuerdos facilita las conexiones aéreas, es ante todo para las mercancías y no para los ciudadanos israelíes de origen marroquí. Es el apartado de las relaciones económicas y la libertad de inversión lo que beneficiará a Marruecos en primer lugar. En cuanto al beneficio para Israel, el principal es, por supuesto, el debilitamiento del apoyo a la causa palestina entre los gobiernos de la región.

El régimen marroquí y el imperialismo estadounidense y europeo contra el pueblo saharaui

El acuerdo prevé el reconocimiento por parte de los Estados Unidos de la soberanía de Marruecos sobre la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), hasta 1975 el Sáhara Occidental, un Territorio de Ultramar de España, de hecho una colonia. En la actualidad, el territorio sigue siendo reclamado por Marruecos y está ocupado en gran parte por sus tropas. Para ello, numerosas campañas y operaciones de propaganda han intentado crear artificialmente un nacionalismo marroquí que reivindique este territorio. Esta propaganda chovinista es muy inteligente y transforma a todos los que se atreven a criticar el acuerdo con Israel en enemigos de la causa nacional marroquí, ya que equivale a poner en duda el reconocimiento del «Sáhara Occidental» como parte integrante del territorio nacional.

La explotación de este territorio no solo está abierta a Marruecos sino también al imperialismo estadounidense y europeo, a través de tratados de inversión comercial. Así pues, Marruecos es una plataforma de inversión de capital para explotar el sur del Sáhara. En primer plano está el imperialismo francés, que aplica allí su política neocolonial.

La lucha del pueblo saharaui es por lo tanto un verdadero problema para Marruecos y para el imperialismo mundial. Por ello, el ejército marroquí ha construido en la RASD, con la colaboración de Israel y Arabia Saudita, el Muro de las Arenas, un muro de 2.700 km de longitud, equipado con siete millones de minas y defendido con más de cien mil soldados. Un muro que es una tragedia para la población local, ya que separa a las familias y destruye la economía local[4].

En el marco de estos acuerdos, Estados Unidos celebró, de paso, un contrato para la venta de cuatro drones de vigilancia y combate por un millón de dólares. Esto complementa el monto de más de 10.000 millones en 2019. Francia, por su parte, ha vendido a Marruecos desde 2008 más de 2.000 millones de euros en equipamiento militar (armas, municiones, satélites espías), incluyendo la adquisición en 2019 de sistemas de artillería montados en camiones tipo Ceasar. Esto debería consolidar un ejército marroquí cuya tarea esperada es recuperar el control sobre su «Sáhara Occidental».

¡Luchar por la soberanía de los pueblos!

Ante esta enésima traición del Rey y de la burguesía marroquí, reafirmamos nuestro total apoyo al pueblo palestino rechazando este acuerdo que constituye un verdadero crimen contra sus legítimos derechos. También rechazamos todas las reivindicaciones del régimen marroquí sobre su antiguo Territorio de Ultramar y apoyamos plenamente al pueblo saharaui de la RASD en sus legítimas reivindicaciones de independencia.

Los trabajadores marroquíes no deben sucumbir a la propaganda chovinista del régimen marroquí que los enfrenta a sus hermanos del Sáhara. Por el contrario, solo a través de una lucha unida por una federación de repúblicas socialistas en el Magreb, respetando las características específicas de cada una, podrán prosperar en un Marruecos que desarrolle su potencial en colaboración con sus vecinos.

Pero para que esto ocurra, debemos empezar por rechazar estos vergonzosos acuerdos. Bélgica debe reconocer a la RASD como Estado independiente. En Bélgica, pero también en Francia y en todo el mundo, llamamos a las organizaciones, movimientos, partidos y sindicatos que apoyan la causa palestina a manifestar su rechazo a este acuerdo de la vergüenza.

Notas:

(1) https://elpais.com/internacional/2020-12-10/marruecos-logra-que-ee-uu-reconozca-su-soberania-sobre-el-sahara-occidental-a-cambio-de-iniciar-relaciones-diplomaticas-con-israel.html

(2) El nombre trata de camuflar la agresión sionista bajo un manto multicultural: «Los pueblos árabe y judío son descendientes de un ancestro común, Abraham, y aspiran a fomentar una visión realista de un Oriente Medio en el que musulmanes, judíos, cristianos y pueblos de todas las creencias, confesiones y nacionalidades vivan en un espíritu de coexistencia, comprensión y respeto mutuos«. https://fr.wikipedia.org/wiki/Accords_d’Abraham#Traité_de_paix_entre_les_Émirats_arabes_unis_et_Israël

(3) https://elpais.com/internacional/2020-10-23/israel-y-sudan-normalizaran-sus-relaciones-con-la-mediacion-de-ee-uu.html

(4) https://www.spsrasd.info/news/fr/articles/2016/10/16/4803.html