¡Fuera REPSOL! ¡Expropiar La Pampilla para remediar el desastre ambiental! El derrame de petróleo es responsabilidad de REPSOL y del modelo económico neoliberal que Castillo mantiene. 

Por PST – Perú

Los más de 6 mil barriles de petróleo vertidos en las playas de Ventanilla por Repsol, han provocado un daño severo al ecosistema marino. Tan grande es el impacto, que algunos expertos señalan que puede tardar más de una década terminar de limpiar el mar y las
costas.

La mancha de petróleo hoy se extiende, hacia el norte, hasta Chancay, afectando playas y zonas protegidas. Y la marea de crudo sigue avanzando rumbo norte, afectando además la economía de toda esa región.

¿Quién es responsable?

Resulta evidente que Repsol es la primera responsable del derrame. De ahí la indignación que han levantado las cínicas declaraciones de la empresa, que en todo momento pretende lavarse las manos ante el desastre.

Repsol (transnacional española) se hizo con la refinería de La Pampilla en 1996, en plena dictadura fujimorista, y asegura que sus instalaciones son las de primer nivel en el país. Refina 117 mil barriles de petróleo por día.

Sin embargo los hechos muestran que la forma en que trabaja Repsol no tienen nada que ver con el «primer nivel» que declara. Ni siquiera ha mostrado capacidad de reacción inmediata ante el derrame.

Pero Repsol no podría hacer esto si no fuera porque actúa al amparo del plan económico neoliberal, que además de haber convertido la economía de nuestra país en adicta a la inversión extranjera, ha liberado todo lo que ha estado en sus manos para que el Estado casi no pueda ejercer ningún control sobre la actividad de dichas empresas.

Plan económico que continúa bajo el gobierno de Castillo, y que tiene como «cerrojos», además de la Constitución de la dictadura, a Velarde en el BCRP, y a Francke en el MEF.

Es necesaria una gran lucha nacional, para poner fin al saqueo y al daño de nuestro ambiente. 

Para la clase trabajadora y el pueblo, la única forma de garantizar la acción urgente y la remediación del daño infligido, es que Repsol pague dichas acciones de manera inmediata, obligándola a poner todos sus recursos al servicio de la remediación efectiva de las zonas afectadas.

Pero además, y como paso seguido, es preciso recuperar la Pampilla, expropiarla, para que esos mismos recursos sean explotados con racionalidad y seguridad, al tiempo que remiten ingresos directos a las arcas del Estado. Y para que los corruptos de siempre no hagan su agosto con ese negocio, la empresa debe ponerse bajo control de sus trabajadores y trabajadoras.

Sin embargo Castillo, que hablaba de expropiar cuando era candidato, ahora calla en siete idiomas. “Pide” a Repsol que se haga cargo, como quien pide al ladrón que, por favor, le devuelva su dinero.

Hoy está en manos de la clase trabajadora y el pueblo hacer de este acontecimiento un punto de apoyo para levantarse en una gran lucha nacional para exigir que se recupere la Pampilla, y tras ella, nuestros recursos petroleros, gasíferos (Camisea) y mineros, hoy en
manos de grandes empresas, en su mayoría extranjeras, a las que solo les importa enriquecerse, a costa de nuestra pobreza, nuestra salud, y la destrucción del ambiente, su riqueza y diversidad.

¡RECUPERAR NUESTROS RECURSOS Y PONERLOS AL SERVICIO DE LAS NECESIDADES OBRERAS Y POPULARES, EXPLOTARLOS RACIONALMENTE, Y GARANTIZAR LA REMEDIACIÓN AMBIENTAL!