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25 febrero, 2024

Tomar las calles contra Bolsonaro y las amenazas golpistas

El teatro protagonizado por Bolsonaro, en presencia de embajadores de todo el mundo, intentaba desviar la atención del dramático cuadro social en que se hunde el país y reforzar sus amenazas de golpe.

Editorial de Opinião Socialista n.° 639, 21/7/2022.-

En medio del hambre que afecta a más de 33 millones de brasileños y la carestía que azota a millones de familias, Bolsonaro avanza en su intento de imitar aquí lo que hizo Trump en EE.UU. Prácticamente, anuncia que no reconocerá el resultado de las elecciones, si pierde, para justificar cualquier intento de autogolpe. Como mínimo, ensaya cierto barullo, como fue el del Capitolio, para hacerse pasar por víctima y mantener su base cohesionada para el futuro.

La clase trabajadora, la juventud y el pueblo pobre necesitan luchar contra el hambre, el desempleo, la carestía y la inflación, pero también contra las amenazas de Bolsonaro a las libertades democráticas. No podemos asistir pasivamente otro desfile de tanques humeantes como fue el del 7 de septiembre del año pasado. Con cada acto de intimidación y amenaza sin una respuesta adecuada, Bolsonaro se siente más a voluntad en su proyecto de dictadura, que también significaría el agravamiento de la miseria y de la desigualdad social.

Las organizaciones de la clase trabajadora, incluidos los partidos, deberían llamar ya a movilizaciones contra las amenazas golpistas de Bolsonaro. El problema es que la respuesta, principalmente del PT, a las embestidas autoritarias de Bolsonaro es el voto en las elecciones. Esto no es nuevo, esta táctica del PT fue la que incluso permitió llegar a donde estamos. El partido frenó las movilizaciones por el Fuera Bolsonaro para apostar al desgaste electoral, y permitió que él continuase así cometiendo las mayores barbaridades.

El PT no solo desvió las luchas hacia la vía electoral, sino que garantizó la gobernabilidad de Bolsonaro en este tiempo. Votó a favor de la PEC de los Precatorios[1] el año pasado, votó a favor de la reelección de Augusto Aras en la Procuraduría General de la República (PGR), el mismo que ahora pretende hacer oídos sordos a la sucesión de crímenes cometidos en el Planalto. Más recientemente, votó a favor de la PEC de la Desesperación, no defendiendo una medida que realmente ponga fin al hambre y la miseria.

El papel de los partidos de oposición, principalmente los que dicen ser de izquierda, en la votación de la PEC es una vergüenza. Tampoco cumplieron el papel de denunciar la perversidad electoralera de la medida, ni lucharon por una propuesta alternativa, no solo mejor, que arrancase más para la gente, sino que desenmascarase este sistema.

Y ahora, mientras Bolsonaro le dice a cualquiera que quiera oír que no aceptará ser derrotado en octubre, Lula y Alckmin prefieren mostrarse confiables a la Faria Lima[2] y el gran empresariado. O sea, llegamos aquí porque la dirección mayoritaria de la clase obrera prefirió canalizar todo hacia las elecciones y, ante el recrudecimiento de la crisis, lo que hacen es ofrecer más elecciones, e incluso con un programa de conciliación con la burguesía.

Confiar en la burguesía y en las instituciones de este régimen para proteger las libertades democráticas frente a la amenaza bolsonarista es una receta para el fracaso. Si hoy la mayoría de la burguesía está en contra del golpe, nada garantiza que vaya a estarlo siempre. O incluso que mañana no defiendan una dictadura, ya que les da lo mismo siempre que sigan ganando dinero.

Para luchar contra la amenaza golpista, es necesario unir en la lucha a todos los que están contra el proyecto autoritario del bolsonarismo. Pero para que tal movimiento sea victorioso, es fundamental que esté dirigido por la clase trabajadora, movilizada y organizada de forma independiente. Solo la clase trabajadora puede impedir o derrotar un golpe, y una vez movilizada, solo ella puede demandar empleo, salario y derechos.

De la misma forma, solo la clase trabajadora puede frenar la creciente violencia política alimentada por el bolsonarismo. No podemos naturalizar los atentados de la ultraderecha, hay que responder con organización de la clase y autodefensa.

Vera y Kunã Yporã: el voto útil está en una alternativa revolucionaria y socialista

La organización independiente de la clase es fundamental para derrotar las embestidas golpistas de Bolsonaro. Pero no solo eso. Incluso las demandas más básicas y urgentes, como un auxilio de verdad, el fin del desempleo, de la carestía y la reversión de la entrega del país, solo puede hacerse con los trabajadores en las calles.

La fórmula Lula-Alckmin, en cambio, defiende que la salida es el voto. Y más que eso, se colocan como una alternativa al bolsonarismo, con un programa de conciliación que pretende administrar esta crisis del capitalismo. El gran problema es que, de hecho, no derrotará el bolsonarismo y mucho menos resolverá los problemas del pueblo.

Bolsonaro es resultado de la crisis social de un país que, desde hace décadas, atraviesa un proceso de creciente rebaja en el sistema internacional de Estados. Una crisis que se ha profundizado en el último período, y que exige un grado cada vez mayor de superexplotación de la clase trabajadora y del pueblo pobre. Acto continuo, grado de represión cada vez mayor. Esto se expresa en el genocidio del pueblo negro, el encarcelamiento en masa de jóvenes negros, el asesinato de activistas, etc.

Para derrotar realmente el golpismo, el bolsonarismo y la ultraderecha, es necesario movilizar y organizar a los trabajadores de forma independiente, incluso en relación con la autodefensa. Y para eso es necesario avanzar en la conciencia de clase. Es condición fundamental para fortalecer una alternativa independiente, revolucionaria y socialista. Pero esto no se hace abogando gobernar junto con la burguesía como hace la fórmula Lula-Alckmin.

Hoy, la precandidatura de Vera y Kunã Yporã (Raquel Tremembé) a la Presidencia, por el Polo Socialista y Revolucionario y del PSTU, es expresión de una alternativa independiente, revolucionaria y socialista. 

[1] PEC: Proyecto de Enmienda Constitucional. Los precatorios son solicitudes de pago emitidas por el Poder Judicial para cobrar de los municipios, Estados o del Gobierno Federal, así como de fundaciones y universidades, el pago de cantidades adeudadas después de sentencia judicial firme, ndt.

[2] Faria Lima es el nombre de una de las avenidas más importantes de San Pablo por ser uno de los principales centros comerciales y financieros de la ciudad, ndt.

Artículo publicado en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.

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