Vie Mar 01, 2024
1 marzo, 2024

“Se acabó”: el grito de guerra contra el machismo que se escuchó por todo el Estado español

Cuando Luis Rubiales besó en la boca a la jugadora Jenni Hermoso, el pasado 20 de agosto, ni siquiera pensó en la tormenta que desataría. Al fin y al cabo, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) parecía juzgarse por encima del bien y del mal: incluso antes del beso, para celebrar la victoria de su equipo, se había puesto la mano en los genitales –en un gesto frecuentemente utilizado para simbolizar la supremacía masculina– en plena tribuna del Stadium Australia, en Sydney.

Por: Cristina Portella

En ese mismo lugar, para ver el partido del Mundial femenino que consagraría a la selección del Estado español, estaban, nada más y nada menos, que la reina y la infanta del país. La reina no protestó públicamente contra la actitud de Rubiales, pero Jenni Hermoso, sí.

Los hechos

Aún durante los festejos por la victoria, Jenni Hermoso dijo que no le gustó la actitud del presidente de la RFEF, pero que no tuvo forma de reaccionar. En la prensa y en las calles resonaron manifestaciones de solidaridad con la jugadora y de repudio al comportamiento de Rubiales. Al principio, todavía en Australia, él calificó las críticas que recibió como “idiotas”, para después retractarse y pedir disculpas. Pero siempre afirmando que la jugadora había consentido el beso, lo que ella negó: “Quiero aclarar que en ningún momento consentí el beso que me dio Rubiales”, escribió Jenni Hermoso en un comunicado publicado por el sindicato de futbolistas españolas. (Futpro). En ese mismo comunicado, el Futpro alerta al Consejo Superior de Deportes la necesidad de “apoyar y promover activamente la prevención e intervención en casos de abuso sexual, machismo y sexismo”.

Fue tal la conmoción en el país que la vicepresidente Yolanda Díaz, la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) y la Federación de Accionistas y Socios del Fútbol Español (FASFE) pidieron la renuncia de Rubiales. Él se negó a hacerlo, siempre argumentando que el beso había sido consentido, en lo que fue apoyado por la RFEF. Al día siguiente, la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) anunció la suspensión del dirigente por 90 días, a la espera del veredicto del proceso disciplinario abierto para investigar lo sucedido.

El Mee Too español

La lucha de Jenni Hermoso por restaurar la verdad comenzó a ganarse el 25 de agosto, cinco días después del asedio del que fue víctima. En un duro comunicado, la jugadora expuso las difíciles situaciones enfrentadas por las mujeres en la Selección Española en los últimos años y acusó a la RFEF de haberla presionado a ella, a su familia y a sus compañeras de equipo para que apoyaran la versión de los hechos favorable a Rubiales. “Quiero aclarar que, en ningún momento, consentí el beso que él [Luis Rubiales] me dio (…). No tolero que se cuestione mi palabra y mucho menos que se inventen palabras que no he dicho”, escribió Jenni Hermoso. “Me sentí vulnerable y víctima de una agresión, de un acto impulsivo, machista, irrazonable y sin ningún tipo de consentimiento”, prosiguió. «Sinceramente, no fui respetada».

En solidaridad con Jenni Hermoso, 81 jugadoras, 23 de las cuales son campeonas del mundo, firmaron un comunicado expresando “su firme y rotunda condena a conductas que violan la dignidad de las mujeres”. En ese mismo texto, piden cambios radicales en la dirección de la RFEF y en la selección femenina y advierten que no volverán a la selección si los actuales directivos, entre ellos Rubiales, permanecen en ella. Además de las jugadoras, 11 integrantes del cuerpo técnico de la selección española, entre hombres y mujeres, se dimitieron de sus cargos.

El Ministerio Público español abrió una investigación contra Rubiales y, en las calles, continuaron las manifestaciones contra la permanencia del dirigente de la Federación y en repudio al machismo, en el deporte y en la sociedad. #SeAcabó, el hashtag con el que Jenni Hermoso firmó un comunicado publicado en X (Twitter), se convirtió en el grito de guerra de estas manifestaciones.

Elite en pánico

Recién el 28 de agosto, y con Rubiales ya apartado de su dirección, la RFEF cambió de posición y pidió la “dimisión inmediata” del hasta entonces presidente. Sólo lo hizo por la presión de las jugadoras y de las calles, cada vez más radicalizada contra el machismo que existe en el fútbol, ​​perpetuado tanto por sus dirigentes como por las federaciones. Esta complicidad con las actitudes machistas presentes en el fútbol, ​​y con Rubiales en particular, también la expresa la UEFA (Unión de Federaciones Europeas de Fútbol), que hasta el momento no ha condenado la conducta de los directivos españoles, manteniendo un silencio comprometedor. La misma actitud adoptada por la Federación Portuguesa de Fútbol, ​​que se limitó a garantizar que nada influirá en la candidatura entre Portugal y España para organizar el Mundial de 2030. Sobre el comportamiento machista de Rubiales, ni una palabra.

Solidaridad en Portugal

Una actitud radicalmente opuesta a la de Jéssica Silva, jugadora de la selección portuguesa de fútbol. Para ella, según una entrevista concedida al diario Público , “es absolutamente triste y repugnante ver lo que está pasando. La selección española, en lugar de disfrutar de su primer título mundial, tiene que seguir luchando por algo que debía ser transversal a todos nosotros: el respeto, la dignidad y la honestidad”. “Debemos recalcar la valentía de estas jugadoras”, prosiguió. “Tuvieron coraje y espero que sean protegidas. Esta denuncia fue importante para que otras jugadoras también tuviesen esa valentía. Es un llamado de atención para concientizar a toda la comunidad, para que todos podamos ayudar”. “Estoy con todas mis colegas”, concluyó.

Sí, estamos con Jenni Hermoso y por la destitución de todos los dirigentes deportivos que, como Rubiales, faltan el respeto y oprimen a las mujeres de sus equipos.

Artículo publicado en https://emluta.net, 11/9/2023.-

Crédito de la foto: Alejandro Reguero, CC BY-SA 4.0 < https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0> ;, vía Wikimedia Commons.

Traducción: Natalia Estrada.

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