Jue Feb 29, 2024
29 febrero, 2024

PSOL: ¿crisis coyuntural o estratégica?

Muchos activistas socialistas que se identifican con el PSOL están en crisis. El apoyo a la candidatura Lula-Alckmin en la primera vuelta debería refrendarse en la próxima conferencia del partido, en abril. La candidatura de la izquierda del PSOL, Glauber Braga, ya es considerada derrotada por sus propios apoyadores.

Por: Eduardo Almeida

Será la primera vez que el PSOL no lance una candidatura presidencial. También debe aprobarse la federación partidaria con Rede, un partido burgués, cuyos principales financistas son Neca Setubal, una de las dueñas del Itaú, y Guilherme Leal, dueño de Natura. Esto cambiaría el carácter de clase del propio PSOL. Estos pasos solo serían el presagio de algo aún más grave: la participación en un futuro gobierno de Lula.

Esto ya se refleja en los Estados. En Río de Janeiro, el PSOL atraviesa una crisis tras la salida de Freixo, su máxima figura pública, al PSB. Freixo está aplicando la misma táctica de frente amplio con la burguesía de Río. Y el PSOL, aun así, apoyará a Freixo para el Gobierno de Río. La candidatura de Milton Temer, de la izquierda del PSOL, probablemente no revertirá el apoyo de la mayoría de la dirección a Freixo.

En São Paulo, Boulos retiró su candidatura para el gobierno, señalando el apoyo a Fernando Haddad, del PT, que no solo es candidato de Lula sino también de Alckmin, quien gobernó el Estado por el PSDB durante 12 años. El mismo Alckmin de la represión al Pinheirinho y a las huelgas de maestros.

Se dice que el apoyo de Boulos a Haddad incluiría la promesa del PT de apoyo a su candidatura para la alcaldía de São Paulo en 2024 y un ministerio en el gobierno de Lula.

Hay una candidatura de la izquierda del PSOL, de Mariana Conti, presentada tras la retirada de Boulos. Pero la posibilidad de que sea refrendada por el partido es pequeña. Incluso si saliese victoriosa, podría ser apenas un palenque paulista para la candidatura de Lula y Alckmin.

Crisis estratégica

Basta conectar estos datos para entender que existe una crisis estratégica en el PSOL. Fundado en 2004, como una ruptura con el PT, el partido se ha mantenido a la izquierda del PT en estos años. Eso se acabó. La recomposición política y electoral del PT con la candidatura de Lula se tragó al PSOL. El partido, por supuesto, continuará. Pero ahora está siendo reducido a una posición de apoyo al PT.

No es casualidad que el PSOL esté perdiendo varios parlamentarios, como Freixo, Jean Wyllys (al PT), Isa Penna (al PCdoB), y muchos otros.

Para la mayoría de la dirección del PSOL son «solo algunos pasos tácticos». Pero para los socialistas que siguen defendiendo la independencia de clase se trata de una crisis de carácter estratégico. Es importante reflexionar, en términos marxistas, sobre su significado.

Europa: ejemplos internacionales de “partidos anticapitalistas”

La quiebra del PSOL no es un caso aislado. Ha sido frecuente en nivel internacional, como lo fueron los casos de otros “partidos anticapitalistas”, que buscaron ocupar el espacio dejado por la crisis de la socialdemocracia europea tras su pasaje al socialliberalismo.

Salieron de una postura reformista, la defensa del “estado de bienestar social”, para administrar el capitalismo e implantar el neoliberalismo en Europa.

Como resultado, estos partidos sufrieron desgastes y crisis y, para ocupar ese espacio político, surgieron los llamados “partidos anticapitalistas”: Refundación Comunista (Italia), Die Linke (Alemania), NPA (Francia), Syriza (Grecia), Podemos (España) y Bloco de Esquerda (Portugal).

A pesar de ser muy diferentes entre sí, estos nuevos partidos tienen algunas características en común. En general, se estructuran en sectores de clase media, sin la base obrera de la vieja socialdemocracia, e intentan aparecer como “más a la izquierda”, antineoliberalismo.

Pero, de conjunto, son reformistas. En sus programas no está la defensa de la revolución socialista, solo reformas en el capitalismo. Tampoco defienden la independencia política de los trabajadores. Consideran normal gobernar junto con la burguesía. No es casualidad que ni siquiera se digan socialistas, sino “anticapitalistas”.

Los revolucionarios también defienden reformas, como aumentos salariales, etc. Pero dentro de una estrategia revolucionaria socialista. Los reformistas, al no tener la revolución socialista como estrategia, buscan solo reformas en el capitalismo. De hecho, estos partidos ni siquiera son anticapitalistas.

También tienen la misma estructura que los partidos socialdemócratas, “sin centralismo”. Lo que es aparentemente democrático y atrae a muchos activistas contrarios al centralismo burocrático del estalinismo. Pero, como los socialdemócratas y los estalinistas, estos partidos también son ultraburocráticos, porque la base no decide nada. Por ejemplo, Boulos, al retirar su candidatura, anula la decisión de la última conferencia estadual del PSOL. Edmilson Rodrigues, alcalde de Belém por el PSOL, gobierna como quiere, en alianza con la burguesía, sin consulta alguna a las bases.

Hay alas de izquierda en estos partidos, que defienden sinceramente la revolución socialista y la independencia de clase. Pero la dinámica siempre la dan los parlamentarios y funcionarios de gobierno. Por ejemplo, la tendencia del PSOL a apoyar al PT y luego entrar al futuro gobierno la están dando los parlamentarios.

La gran prueba de los partidos anticapitalistas vino cuando tuvieron la oportunidad de llegar al gobierno. Syriza, en 2015, ganó las elecciones en Grecia, tras la crisis de la socialdemocracia del país, despertando enormes expectativas. Pero aplicó el mismo plan del FMI, incluso después de su rechazo en el plebiscito.

Refundación Comunista fue parte del gobierno burgués de Romano Prodi entre 2006-2008. Sus parlamentarios votaron a favor del plan económico neoliberal de Prodi, de la participación de las tropas italianas en la ocupación de Afganistán.  Refundación Comunista entró en crisis, casi desapareciendo de la realidad política italiana.

Podemos se convirtió recientemente en parte del gobierno del PSOE en España y ahora está en plena decadencia. El Bloco de Esquerda en Portugal participó en el gobierno del Partido Socialista, y también vive una crisis importante.

Un análisis de clase: la evolución del PT y del PSOL

El PSOL fue fundado durante el primer gobierno de Lula con la expulsión de cuatro parlamentarios del PT por haber votado en contra de la reforma de la Previsión. La lógica era aparentemente simple: repetir la estrategia de construir un partido reformista electoral como el PT, pero “sin los errores del PT”.

Lógica simple, pero equivocada. El PT repetía la evolución de la socialdemocracia europea. El capital imperialista monopolista no permite reformas con concesiones importantes a los trabajadores. Las reformas en el capitalismo quedaron en el pasado, y el PT pasó a aplicar los mismos planes neoliberales de la burguesía, impuestos antes por la derecha.

El PT siguió la cartilla de la socialdemocracia en el gobierno. Al principio, aprovechando el boom de las commodities, Lula hizo algunas concesiones, en el marco del crecimiento económico capitalista. Luego vino la crisis y el desgaste de Dilma Rousseff. Con el PT debilitado en las bases obreras, la burguesía decidió deshacerse de Dilma con la maniobra de impeachment y poner en la presidencia a Temer, su vice.

Debilitado, el PT ni siquiera fue capaz de montar una movilización masiva contra el juicio político. Ni siquiera en el ABC [centro industrial de San Pablo], cuna del PT. Así, fue derrotado como resultado de su gestión burguesa en 13 años de gobierno, algo similar a lo que sucedió con la socialdemocracia europea.

Bolsonaro, el peor presidente de la historia, fue elegido por el repudio que existía entre los trabajadores y el pueblo a los gobiernos del PT. La amarga experiencia de estos cuatro años le permite al PT capitalizar el odio contra Bolsonaro, incluso borrando la memoria negativa de muchos trabajadores sobre lo que fueron los gobiernos del PT. La mayoría de los jóvenes, que no vivió este período, quiere librarse de Bolsonaro de cualquier manera.

Pero los revolucionarios socialistas tienen la obligación de entender la realidad sobre la base de un análisis de las clases sociales. Un posible gobierno de Lula pertenecerá a la gran burguesía nacional e internacional. Apoyar a Lula-Alckmin es ser el ala izquierda de un gobierno burgués de unidad nacional contra Bolsonaro. Con el fracaso de la tercera vía, es posible que la mayoría del capital financiero e industrial, así como el imperialismo estadounidense y europeo, apoyen a Lula. Ser el ala izquierda de este tipo de alianzas es un grave error, que marcará para siempre a cualquier corriente que participe de ella.

Lula propone una alianza con el derechista Alckmin

La probable adhesión del PSOL a un gobierno de Lula no es solo una ironía de la historia, es una tragedia para los socialistas que dedicaron 18 años de sus vidas a construir una decepción más. Es hora de reflexionar.

Sin independencia de clase: ¿por qué el PSOL va a apoyar a Lula-Alckmin y puede entrar en un futuro gobierno del PT?

En el PSOL, la independencia de clase no es un problema de principios. Se puede gobernar junto con la burguesía, como lo hizo el PT. Los sectores mayoritarios de la dirección del PSOL no critican los gobiernos del PT por este criterio de clase. Se limitan a criticar la “corrupción del PT” o los “planes neoliberales”.

Cuando llegó a los gobiernos municipales, el PSOL siguió la misma cartilla del PT. Así fue en la alcaldía de Macapá (2013), con Clecio Luis, elegido con el apoyo del DEM y el PSDB. Así es en Belém, donde Edmilson está atado al gobierno estadual de Helder Barbalho, del MDB.

El PSOL sigue los ejemplos de los partidos “anticapitalistas”. Ahora apoya la fórmula Lula-Alckmin y después puede entrar en su gobierno. Para los activistas socialistas del partido, continuar en el PSOL significa aceptar ser el ala izquierda de un frente electoral que va desde el PT hasta una parte de la burguesía nacional e internacional.

No es posible cambiar el país, avanzar hacia la revolución socialista, con un partido reformista “anticapitalista” como el PSOL. La historia enseña que para ello es necesario construir un partido revolucionario, con un programa revolucionario y una estructura centralizada y verdaderamente democrática.

Artículo publicado en www.pstu.otg.br, 31/3/2022.-

Traducción: Natalia Estrada.

 

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