En la tarde del 15 de febrero, una tempestad de grandes proporciones azotó el municipio de Petrópolis, en la región serrana de Rio de Janeiro. Las inundaciones alcanzaron varios puntos de la ciudad y dejaron sin hogar a la población más pobre. Ha perjudicado a quienes ya luchan incesantemente por sobrevivir frente al desempleo y el hambre que asola todo el país. La Ciudad Imperial sufre desde hace años casos similares, como ocurrió en 1989 y en 2011.

Por: Alexa Figueiredo Ide, residente de Friburgo, Región Serrana

La cifra de muertos ya supera el de las lluvias de 2011. Cuando cerramos este artículo había ya 117 muertos. Solo en la Rua do Imperador, la principal avenida de la ciudad, se encontraron doce cuerpos. Además, hay 140 desaparecidos, principalmente por deslizamientos de tierra. Los deslizamientos de taludes ocurrieron en 171 puntos, entre ellos, el más difundido es el de Morro da Oficina, en Alto da Serra.

La lluvia ocurrió durante la tarde, cuando funcionaban escuelas, comercios y fábricas. El lodo invadió una escuela y sepultó a niños y adolescentes, quienes ya fueron rescatados. El escenario en las calles es también de destrucción y caos: muchas ramas, barro, basura, coches arrastrados, comercios inundados.

En algunos lugares, el agua alcanzó 1,80 m de altura. Muchos tuvieron que hacer una cadena humana, tomados de la mano para hacer frente a la corriente y salvarse, entre ellos una mujer con un niño en el regazo. Muchas personas perdieron todas sus pertenencias. Además de las pérdidas materiales, que no son un detalle para la clase trabajadora y explotada, hay vidas perdidas, que son irrecuperables.

Hay familias enteras enterradas y la gente sigue buscando a sus familiares en medio del lodo, en una saga de sufrimiento y dolor. Tales hechos se suman a los males permanentes de los trabajadores de Petrópolis, como el desempleo, la pobreza y la pandemia.

Ante todo este daño causado a la población, especialmente a los más pobres, es necesario que los movimientos sociales, colectivos, sindicatos, centrales sindicales y demás organizaciones cubran de solidaridad a las víctimas de los derrumbes e inundaciones en Petrópolis. Construyan campañas inmediatas de donación de alimentos, material de limpieza e higiene, ropa y medicamentos. Fortalezcan la solidaridad de clase y exijan medidas inmediatas de los gobiernos.

Toda esta tragedia, acompañada de pánico y vidas perdidas, abre lo que vive la población periférica, negra, mujeres y LGBTI frente a los intereses de los gobiernos burgueses. Aún con el histórico de hechos de este tipo, como las tragedias de 1989 y 2011, las condiciones de vivienda y saneamiento son escasas o casi nulas en las regiones donde vive la porción más pobre y explotada de la población petropolitana.

Nuevos gobiernos, viejos intereses capitalistas

La atención y la prevención de inundaciones y deslizamientos es responsabilidad de los gobiernos estadual (Cláudio Castro, del PL) y municipal (Rubens Bomtempo, del PSB) a través de Defensa Civil y Bomberos. También sabemos que el Plan de Recuperación Fiscal y la Ley de Responsabilidad Fiscal se llevan casi todo el presupuesto del Estado de Río de Janeiro y de los municipios y dejan solo una pequeña parte para inversión en rescate, helicópteros, sirenas, combate a las inundaciones, saneamiento básico, vivienda digna y obras de infraestructura, especialmente en las laderas, cerros y pasajes entre terrenos.

Estas son precisamente las regiones donde vive la población más pobre y explotada, porque no tienen condiciones financieras para vivir en barrios más seguros, donde los impuestos a la propiedad, los alquileres y los precios de los terrenos son muy altos.

De los 2.270 millones de fondos asignados a la Región Serrana tras la tragedia de 2011, solo la mitad se utilizó para prevenir desastres ambientales. Hay familias, tanto de Petrópolis como de Teresópolis y Nova Friburgo, que hasta hoy no han podido obtener alquiler social y vivienda digna en un lugar seguro. Además, el Gobierno del Estado gastó el pasado año 7,6 millones en la recuperación de la Región Serrana, lo que representa solo 24% de la dotación inicial.

Es importante recalcar que esta destrucción no es responsabilidad de la naturaleza ni del azar. El desequilibrio ambiental y la deforestación provocados en todo el país son fruto de la codicia de los ricos y poderosos y de los gobiernos en la ocupación de los territorios y el crecimiento desordenado de las ciudades. En el capitalismo, las ganancias tienen prioridad sobre la vida.

Jair Bolsonaro (PL) no ha señalado nada respecto del combate contra las causas de los deslizamientos e inundaciones presentes en varios Estados del país. El desequilibrio que tenemos es consecuencia de muchas medidas aprobadas por él, que favorecen la destrucción, la deforestación, los incendios y la minería en áreas de protección ambiental. Acciones que generan aún más alteraciones climáticas.

Cláudio Castro visitó Petrópolis y, aunque concedió una entrevista a la prensa vistiendo ropas de la Defensa Civil, no invirtió nada en la prevención y en el combate de derrumbes e inundaciones. Por el contrario, fue fiel al Plan de Recuperación Fiscal y garantizó la privatización de la CEDAE [Compannía Estadual de Aguas y Cloacas de Rio de Janeiro]. Rubens Bomtempo (PSB) cuando asumió la alcaldía fue sido interpelado por periodistas sobre este problema histórico y tampoco señaló ninguna medida concreta.

Laudêmio: absurdo legado de la época imperial

El día 16, el llamado “príncipe imperial” hizo un comunicado público de la “familia imperial”. Comunicó su “profunda consternación por los terribles daños causados ​​por las fuertes lluvias en Petrópolis” y ofreció “oraciones y solidaridad a todos los que vienen sufriendo”. Es muy ilustrativo que tantas familias en apuros económicos hayan hecho donaciones a los afectados en Petrópolis mientras miembros de una supuesta familia “real” se limitaban a ofrecer “solidaridad y oraciones”.

No nos detendremos aquí en lo absurdo que es, en pleno siglo XXI, más de 130 años después de la Proclamación de la República, que todavía exista una familia con títulos de nobleza. Peor aún, no solo tienen títulos, sino también privilegios. Uno de los privilegiados, Laudêmio, tiene derecho a un impuesto inmobiliario creado en la época colonial, que establecía un impuesto anual para quienes se asentaban en las tierras de la familia imperial. Actualmente, los inmuebles vendidos en ese terreno pagan un recargo de 2,5% sobre el valor de venta, que va directamente a las arcas de la familia.

Este es un típico impuesto feudal, absolutamente sin sentido, que solo existe debido a acuerdos espurios entre la burguesía brasileña y la familia imperial en el momento del establecimiento de la República. Este impuesto debe terminar de inmediato, pero no podemos quedarnos ahí, ya que esto solo no garantizaría los fondos necesarios para solucionar los problemas de vivienda de la clase trabajadora de Petrópolis.

Es urgente expropiar todas las tierras pertenecientes a esta familia, sin indemnización. Además, se debe implementar un impuesto especial de 40% sobre las grandes fortunas de multimillonarios y un impuesto de 50% sobre las utilidades y dividendos pagados a los accionistas por las grandes empresas.

La barbarie ambiental es parte de la barbarie capitalista

La tempestad que asoló a Petrópolis no es un mero azar de la naturaleza. Si es cierto que esta época del año está marcada por fuertes lluvias, la brutalidad de las lluvias en Petrópolis, las inundaciones en Minas Gerais y São Paulo y las olas de calor de los últimos veranos son parte de las consecuencias de la acción depredadora del capitalismo sobre ecosistemas terrestres.

Recordemos aquí el informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) publicado en agosto de 2021, que destacaba que la temperatura de la Tierra está aumentando más rápido que lo esperado y dio alarmantes advertencias sobre las consecuencias de la catástrofe climática para el planeta y, por lo tanto, para la Humanidad. Ya estamos experimentando esas consecuencias.

Sobre este tema, recomendamos leer la edición especial de la Revista Correio Internacional, que reúne artículos más profundos sobre todos los problemas que el sistema capitalista ha producido y produce para la vida en el planeta.

Una alternativa socialista para asegurar la vida de los trabajadores petropolitanos

Como se señaló, durante años la Región Serrana ha convivido con tragedias. Los fenómenos naturales no son 100% predecibles, pero para evitar todo el dolor, la tragedia y las muertes, es necesario romper con los intereses de la burguesía. No pagar la deuda pública con banqueros multimillonarios e invertir en un plan de obras públicas de drenaje, contención, vivienda segura y reforestación.

Es necesario crear una ley de responsabilidad social que destine fondos a salud, educación, vivienda y empleo para los miles de trabajadores y trabajadoras de la región, con foco también en la prevención de desastres ambientales.

Para eso, es necesario ir más allá, derribar el capitalismo y construir el socialismo, una sociedad en la que la clase obrera y los más explotados gobiernen para los intereses de la mayoría. Solo así podremos garantizar la defensa del medio ambiente, la vida de los trabajadores y de la juventud.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 19/2/2022.-
Traducción: Natalia Estrada.