Mientras el miliciano Bolsonaro ofrece el país como sede de la Copa América, la tercera ola de la pandemia avanza y el sistema de salud ya da señales de un nuevo colapso. La mayor señal de que una nueva tragedia golpea las puertas es el aumento de la media móvil de contaminación, de la tasa de contagio y de la ocupación de camas de terapia intensiva. Oficialmente, el Brasil acumula más de 464.000 muertes hasta el 1 de junio.

Por: Jeferson Choma

La reapertura casi total de las actividades, la total falta de control para impedir la entrada de nuevas cepas y todo lo demás, impulsado por el genocida Bolsonaro, está haciendo del país un criadero de nuevas cepas de virus. Claro que todo eso también contó con la complicidad o con la colaboración directa de gobernadores y alcaldes, incluso los de la oposición.

Criadero de cepas

La cepa indiana (B.1.617) ya comenzó a circular en territorio nacional. Vale recordar que esta cepa está relacionada al peor momento de la pandemia en la India y provocó entre 20.000 y 25.000 muertes diarias en aquel país, según estiman especialistas, toda vez que los números oficiales del gobierno son mucho más que subnotificados. Pero por aquí ya están circulando otras variantes extremadamente contagiosas, como la sudafricana (B.1.351) y la británica (B.1.1.7). También se detectó una nueva variante brasileña en el interior del Estado de San Pablo, la P.4. Esta puede estar por detrás del aumento de números de casos registrados recientemente en la región y que está llevando al colapso de la salud.

Lo que sabemos es que la variante indiana es más transmisible, y ella puede dominar la P.1, que es la más frecuente en el momento y que provocó el colapso de abril. Eso significa que la cepa indiana tiene una mutación que ayuda a escapar de los anticuerpos, incluso en aquellos que ya fueron contaminados. Pero la variante P.4, identificada en San Pablo, también tiene una mutación semejante. O sea, independientemente de cual fuera la variante que predomine, es absolutamente cierto que el virus va a extenderse a una velocidad aún mayor que la vimos en los primeros meses del año. No por casualidad, investigadores de la Universidad de Washington afirman que en agosto podremos sobrepasar los 600.000 óbitos.

Colapso

Nuevas señales de colapso de la salud ocurren ya en diversos Estados brasileños, como Rio de Janeiro, Amapá, Mato Grosso do Sul, Paraná, Rio Grande do Sul, Santa Catarina y el interior de San Pablo.

En Santa Catarina, 15 de sus 16 regiones están hoy en situación gravísima. La actual tasa de ocupación de unidades de terapia intensiva (UTIs) catarinenses es de 96%. En Mato Grosso do Sul, la ocupación de lechos de UTI de la capital, Campo Grande, está en 101%, y la fila para lechos en el Estado tenía 231 personas, hasta el 31 de mayo. En Curitiba (Paraná), la tasa de ocupación de UTIs está en 104%, y la lucha por nuevas camas llega a 1.222. En Rio de Janeiro, nueve de cada diez camas en el Estado están ocupadas. En Amapá, siete de cada diez están ocupadas. En el interior de San Pablo, muchas ciudades ya están colapsadas, como es el caso de las regiones de Ribeirão Preto y Franca, donde personas mueren en lechos de primeros auxilios o en Unidades de Pronto Atendimiento (UPAs), mientras esperan la abertura de una vacante en terapia intensiva.

Falta de vacunas

El Brasil va descubriendo en la CPI [Comisión Parlamentaria de Investigación] de la pandemia los sórdidos detalles que causaron la falta de vacunas en el país.

Después que el gobierno se negó por tres veces a comprar la vacuna de la Pfizer, el director del Butatan, Dimas Covas, dijo en la CPI que el Brasil podría haber sido el primer país en iniciar la vacunación en el mundo, caso hubiese resuelto comprar el inmunizante producido por el Instituto. Dimas afirmó que una oferta inicial fue hecha al gobierno federal en julio de 2020, con la previsión de entrega de sesenta millones de dosis de la CoronaVac hasta diciembre de ese mismo año. Esa cantidad sería suficiente para inmunizar con dos dosis a los cerca de 29 millones de brasileños con 60 años o más.

Pero las negociaciones no fueron hechas porque Bolsonaro se recusó a hacer un acuerdo con el Butantan, llamó la CoronaVac de “vachina” [perra] y “mandó a cancelar” la compra del inmunizante. Así, el contrato solo fue firmado el 7 de enero.

El Brasil podría haberse ahorrado la vida de hasta 89.700 ancianos si el gobierno federal hubiese aceptado la primera propuesta de vacunas hecha por el Butantan. Esa es la estimación hecha sobre la base de datos del Sivep-Gripe, sistema federal que contiene registros de internaciones y muertes por Covid-19 y otras enfermedades respiratorias, publicada por el diario O Estado de S. Paulo.

Hoy, solo 21 millones de personas están totalmente inmunizadas con las dos dosis (10% de la población). Mientras tanto, el gobierno miente copiosamente sobre la cantidad de vacunas. Decía que recibiríamos 43,8 millones de dosis, pero ahora informa que el Brasil recibirá 10,4 millones menos en junio. Por ese motivo, una de cada cinco ciudades brasileñas han enfrentado falta de vacunas, según la Confederación Nacional de los Municipios (CNM).

CPI. El gabinete de la muerte de Bolsonaro

Los testimonios de la CPI del Senado han revelado al país la existencia de un “gabinete paralelo” que indicaba a Bolsonaro las directrices para actuar frente a la pandemia. Entre las medidas, está la adopción del llamado “tratamiento precoz”, dando indiscriminadamente cloroquina a la población, lo que es comprobadamente ineficaz contra el Covid-19.

El tal gabinete también reunía a opositores del aislamiento social y defensores de la estrategia de la inmunidad de rebaño, adoptada por Bolsonaro. O sea, la estrategia de estimular la circulación y la contaminación en masa de la población hasta que ella supuestamente adquiera inmunidad colectiva. Pero la inmunidad de rebaño no existe, y la libre circulación del virus solo produjo nuevas cepas más virulentas y mortíferas. El resultado de la estrategia de Bolsonaro y su gabinete de la muerte son los casi medio millón de muertos en el país.

La CPI tiene, por lo tanto, harto material para incriminar a Bolsonaro, su gabinete de odio, y aprobar su impeachment y llevarlo preso. Pero parece que el juego no es ese, ni de la dirección de la CPI ni de la oposición parlamentaria comandada por el PT. La verdad, ellos quieren mantener la estrategia de dejar sangrar a Bolsonaro, visando las elecciones de 2022. Pero hasta allá, quien continuará sangrando es el Brasil, que puede llegar hasta un millón de muertos en la mayor tragedia de su historia. Eso transforma a la oposición en cómplice del genocidio bolsonarista. Un crimen que el pueblo no puede olvidar jamás.

Copa de muerte. Bolsonaro realizará la Copa América para conmemorar 500.000 muertes

La cúpula del fútbol anunció que el Brasil será sede de la Copa América, después que el gobierno de la Argentina canceló el evento en su territorio debido al recrudecimiento de la pandemia. Por allá, el Covid-19 ya victimó a más de 77.000 argentinos.

Pero desde que fue anunciada la realización de la Copa América en el Brasil, una profunda indignación tomó las redes sociales. Al final, la realización del evento en el país, que está en segundo lugar en el mundo en muertes por la pandemia y a las puertas de una tercera ola, es un cachetazo en la cara de las autoridades sanitarias y de las familias de las millares de víctimas del genocida Bolsonaro. Incluso hasta el comentarista Galvão Bueno [muy conocido periodista deportivo] calificó la iniciativa como una “locura”.

Pero el anuncio también mostró la cobardía y la complicidad genocida de los gobiernos estaduales, como el de João Doria (PSDB), que aceptó abrigar juegos de la Copa en San Pablo.

El gobierno asumió la Copa América en una respuesta populista a los actos del 29 de mayo, que llevaron a millares a las calles por el Fuera Bolsonaro. En la antigua Roma, los emperadores procuraban mantener la estabilidad social distribuyendo pan y realizando juegos en el Coliseo, lo que quedó conocido como la política de “pan y circo”. Bolsonaro la recrea. Con todo, frente a los más de 14 millones de desempleados y 19 millones de hambrientos, dispensó el “pan” para hacer su circo de muerte.

La realización de la Copa América en el Brasil es un escándalo, un insano absurdo más, patrocinado por el genocida Bolsonaro. Al lado de la asquerosa dirigencia del fútbol, el genocida va a conmemorar durante la Copa la marca de 500.000 muertos en el Brasil gritando “¡¡¡¡¡goooool!!!!”.

Capitalismo y pandemia. Más de 1,7 millones de personas murieron cuando ya había vacunas

Mientras faltan inmunizantes en el Brasil y también en los países más pobres, en el centro del capitalismo sobra tanta vacuna que podrían echarse a perder. En Canadá, por ejemplo, millares de dosis de la vacuna de la Oxford/AstraZeneca expiran su plazo de validez en los próximos días. El país tiene 400 millones de dosis para 38 millones de habitantes.

Por su parte, los Estados Unidos iniciaron su reapertura con casi la mitad de la población vacunada. Burgueses adinerados aquí del Brasil están yendo para allá a vacunarse.

El motivo de que falten vacunas en los países periféricos del sistema son las patentes de la gran industria farmacéutica, lo que da a ellas la exclusividad de su producción y comercialización. Así, la industria farmacéutica factura millones, impidiendo que países como el Brasil fabriquen vacunas utilizando su capacidad productiva.

La manutención de las patentes muestra bien la real cara del capitalismo: de las más de 3,5 millones de muertes por Covid-19 en el mundo, la mitad (1,7 millones) ocurrieron desde el 1 de enero hasta acá, o sea, cuando ya había vacunas desarrolladas, aprobadas y siendo usadas. ¿Cómo pueden morir tantas personas de una enfermedad que ya tiene vacuna? Esa es la realidad del capitalismo, que desprecia la vida en pro de las ganancias. La única salida es la quiebra inmediata de las patentes para permitir la fabricación en masa de los inmunizantes.

Programa: ¡Vacuna para todos ya! ¡Fuera Bolsonaro y Mourão!

Bolsonaro es el mayor militante a favor del virus. Su gobierno de muerte es un obstáculo para la vacunación. Sacarlo de allí [del gobierno] es condición fundamental para enfrentar la pandemia y salvar vidas.

Quebrar las patentes e invertir en tecnología

La salida para detener la pandemia y salvar vidas es enfrentar los monopolios y quebrar las patentes de las vacunas, juntamente con inversión masiva en tecnología para producirlas en nuestro país.

¡Lockdown por 30 días ya!

El lockdown combinado con vacunación en masa es una necesidad para detener la circulación del virus, de sus variantes más peligrosas, y de la tercera ola. Pero para garantizarlo es preciso auxilio de emergencia de un salario mínimo, ayuda financiera y suspensión de las tasas a los pequeños empresarios, y medidas para protección de los empleos.

Traducción: Natalia Estrada.