Mar Abr 23, 2024
23 abril, 2024

Masacre en el Crocus de Moscú: ¿El terrorista Putin intenta sumarse a la “lucha contra el terrorismo”?

Por Tarás Schevchuk

El macabro espectáculo de la masacre e incendio en el Crocus City Hall de Moscú ha sido por varios días centro de atención mundial. Las redes se han inundado de videos y testimonios de gran impacto y abundan los más diversos comentarios, hipótesis y análisis de “expertos”. Cada uno induciendo su opinión sobre “quiénes están detrás” de esta sangrienta operación terrorista con 160 víctimas fatales e incontables desaparecidos. Dejando en segundo plano que 5 días antes se difundían ampliamente las noticias sobre una “nueva reelección” de Putin con casi el 80% de los votos, mostrando al mundo un supuesto “sólido respaldo” del electorado al dictador que lleva 25 años en el poder. Más relegada aún quedó toda la información sobre la intensificación de los masivos y mortíferos bombardeos rusos sobre casi todo el territorio de Ucrania. La proclamada “lucha contra el terrorismo” ha permitido a Putin, durante décadas, consolidar su poder y restringir al extremo las libertades políticas y sociales. Ahora necesita redoblar la represión. Entonces, aquí nuestra opinión: ¿Quiénes son los autores, los organizadores y los instigadores de este ataque terrorista y al servicio de qué objetivos fue perpetrado?  

Un poco de historia del siglo XXI en Rusia

Para formar nuestra opinión y compartirla tomamos en cuenta los antecedentes de la actuación del antiguo KGB y su sucesor el FSB. Porque es la institución fundamental del régimen actual y el centro del poder que encarna la figura de Putin, alrededor del cual se nuclea la élite oligárquica actual, cuyos integrantes fueron cambiando desde la restauración capitalista con la “Perestroika”. 

El ascenso de Putin al poder en 1999 fue catapultado por actos terroristas similares al actual, en los que con el tiempo se fue desnudando el rol del FSB como organizador o ejecutor. En la memoria política de millones de rusos están el atentado de los edificios residenciales sobre la carretera Kashirskoe en el Sur de la ciudad de Moscú, con más de 300 víctimas fatales; la toma del “Teatro Dubrovka” –también conocido como “Nord-Ost”–, donde el “rescate” de los rehenes por las tropas especiales produjo una masacre con centenares de muertos, envenados por el gas paralizante que se usó en el operativo y la falta de oportuna atención médica; la masacre en la escuela de “Beslan” en Osetia del Norte, donde murieron 334 rehenes, entre ellos 183 niños, por la acción de las tropas de choque para aplastar a los independentistas chechenos, que tomaron la escuela. 

Sin embargo, el caso que más dejó al desnudo la alevosa perversidad de Putin y su círculo es el atentado con explosivos que el FSB estaba preparando en Riazán en 1999 en un edificio residencial, cuando algunos habitantes los descubrieron y denunciaron antes de que se ejecutara. Los vecinos denunciaron que en el sótano de su casa había tres sacos con una sustancia desconocida, provistos de un detonador y un mecanismo de relojería. Esta denuncia publicada ampliamente obligó a Nikolái Pátrushev, jefe del FSB en aquel momento yactual secretario del Consejo de Seguridad de Rusia a dar explicaciones: “No se estaba organizando un atentado. Se trata sólo de un simulacro, que debe parecerse a la realidad. El objetivo fue examinar la capacidad policial y mantener alerta a la población. En los sacos no había explosivos, había azúcar”, declaró. La indignación general causada, lo obligó de nuevo a pedir “disculpas por el impacto psicológico del simulacro” El hecho quedó registrado en la memoria popular como “el azúcar de Riazán”.

Más interrogantes que certezas respecto a la masacre en Crocus 

¿Por qué los atacantes decidieron deambular serenamente durante casi una hora dentro de la sala Crocus, sin ninguna urgencia aparente? En Rusia, donde la policía y los servicios especiales, particularmente el FSB, son omnipresentes y agresivos, no sólo no pudieron evitar el ataque, sino que estos atacantes armados se comportaron como sabiendo que no serían interceptados por un grupo especial de operaciones.

Resalta otro elemento fundamental: las armas. No tenían simples pistolas, sino fusiles de asalto poderosos y modernos. ¿Cómo pudieron adquirirlos e ingresarlos al sitio sin ser detectados? Contrario a muchos atacantes yihadistas en situaciones como análogas, estos hombres no portaban chalecos ni cinturones suicidas, al estilo de aquellos que prefieren morir a ser capturados.

Otro aspecto extraño y sorprendente: la rápida captura. Les tomó muy poco tiempo –a las mismas fuerzas de seguridad rusas  que no pudieron evitar el peor atentado en 20 años, que sucedió bajo sus propias narices– capturar a los sospechosos, torturarlos, lograr sus confesiones inmediatas –incluso que recibirían medio millón de rublos a cada uno– y enjuiciarlos.

Todo esto, sumado a la siniestra tradición del FSB de montar provocaciones y asesinatos, da fundamento a diversas hipótesis sobre algún tipo de “complot interno” del Kremlin, o de un operativo facilitado u organizado por las propias fuerzas de seguridad con el perverso objetivo de conmover a las masas y lograr un vuelco en el apoyo popular a su invasión en Ucrania. Una muestra de esa intención fue el mensaje televisado de Putin, en el que sin absolutamente ninguna evidencia mencionó que “los terroristas fueron capturados cuando se dirigían a la frontera con Ucrania, donde les tenía preparada una ventana para escapar”… ¡Cuando en realidad fueron capturados a 16 kilómetros de la frontera con Bielarús!

El análisis de los videos desnuda la intervención de comandos rusos

Actualmente, con el uso masivo de los celulares como cámaras de video, la gente graba videos, incluso cuando están a punto de ser asesinados. Y de esa manera a las fuerzas represivas les resulta difícil lograr que su narrativa coincida con los hechos. Porque esos hechos, grabados por centenares, cuestionan y derrumban el “relato” del régimen de Putin sobre el ataque y la masacre en Crocus. Un analista militar, el armenio opositor Sergey Aslanian, compartió sus opiniones:

“Estos fueron los que siempre lo han hecho bajo la supervisión del FSB. Los actores eran de los suyos… Caminaban de dos en dos, esto es practicaban “contacto de pareja”, uno va adelante, el otro lo cubre. Este es el “par” de las fuerzas especiales… las tropas no actúan así…. El que disparaba actuaba con confianza, con una calma impresionante, no era la primera vez para él. No son los supuestos ‘taxistas’ ni ‘barberos’ que ayer recibieron un contrato y hoy fueron a matar una multitud. Son personas que tienen profesión y formación de las fuerzas especiales rusas… Tenían municiones, tenían previstos muchos escenarios posibles. Se movían según una ruta y sabían exactamente qué hacer y dónde. Mientras algunos mataban en el salón, otro grupo empezó a prenderle fuego. Pero fue con bombas incendiarias, no cócteles Molotov. La sala se incendió y el sistema de extinción debería haberse activado inmediatamente. Pero estaba desactivado. ¿O no existía en absoluto?… Los que actuaron eran profesionales y ya lo habían hecho más de una y más de dos veces. Se les garantizó la salida, se les dirigió y coordinó desde afuera, y cuando tuvieron que irse, lo dejaron todo y se marcharon tranquilamente. Estos profesionales llevaron consigo al matadero a varios ‘tayikos’ (ciudadanos de Tayikistán), que fueron grabados por las cámaras. Y por lo que se vio en la rápida captura posterior, les dijeron que llevaran consigo sus pasaportes…. ¡Muy sospechoso! ¿Si es que se dirigían a la parte más vigilada de la frontera rusa, como es la frontera con Ucrania, por qué razón en su contrato pactaron pago en rublos, y no en grivnas?… 

Crocus se encuentra muy cerca de la autopista de circunvalación de la ciudad de Moscú. También está cerca el Gobierno de la Región de Moscú y el Tribunal Regional de Moscú. Al otro lado y muy próximo se encuentra el batallón de policía antidisturbios «Avangard». A los comandos terroristas se les permitió entrar tranquilamente al edificio. Colocaron una trampa en el techo, después de que el techo se derrumbó enterró a varios cientos de espectadores más en la sala, la gente corrió y las puertas se cerraron… ¡Las fuerzas de seguridad aparecieron cuando todo había terminado!…   

La opinión de un experto militar ucraniano

Citamos aquí fragmentos de un reportaje a Román Svitán, oficial de aviación retirado, que combatió en el Donbass desde el 2014 y es muy crítico del gobierno de Zelensky y denuncia la presión del imperialismo occidental hacia una paz con anexiones: 

“En realidad, el Kremlin puede aplaudir el trabajo del FSB. Hicieron todo de manera muy competente. Porque hace un mes que se percibía que Putin necesitaba un análogo del «azúcar de Riazán», para cohesionar a los rusos contra alguien o contra algo. 

Además, el FSB ha trabajado con sospechosa rapidez, para atrapar supuestamente a todos. Pareciera como si los estuvieran dirigiendo desde el principio. O tal vez esos “fundamentalistas islámicos” eran coroneles del FSB. El gran interrogante es: ¿Fue realmente el ISIS? Presionaron a esta gente para que llevaran a cabo este ataque terrorista, al igual que hace más de 20 años, los casos “del azúcar de Riazán”, las casas de la “autopista Kashirskoe”, “Beslán”… Este es un ataque terrorista en estado puro, destinado a matar civiles. No hay perdón para él

¿Cómo no pudieron evitar ese ataque? Si esto fuera un error de cálculo u omisión del FSB, el jefe del FSB ahora ya no sería el jefe. Volarían las cabezas del FSB y no condecoraciones, como las están repartiendo al FSB ahora. Si vemos que los condecoran, significa que la operación es suya.

Por otro lado: ¿De dónde surgió ISIS? ¿Qué servicios secretos lo crearon? Todas estas organizaciones como ISIS y similares, fueron creados por servicios de inteligencia para “realizar sus tareas”. O la Mossad no fomentó el crecimiento de Hamás para enfrentar a Al-Fatah? 

Putin evidencia sus intenciones: por un lado, aparecer en un movimiento global contra el ISIS, ponerse del lado de los estadounidenses y europeos con el slogan «luchemos juntos contra el ISIS», tratando de evitar la responsabilidad por cientos de miles de ucranianos muertos, por cuyas vidas y almas jamás permitiremos que sea perdonado”. Y por otro lado, tratar de vincular a Ucrania con este acto terrorista. Sin embargo, no hay manera de que Putin logre vincular a los terroristas con Ucrania. Sus terroristas fueron hacia Gomel en Bielorrusia y no a Ucrania. Todo el mundo lo entiende perfectamente. Desde hace 20 años que el FSB hizo estallar varias casas y mató a centenares de personas. Son provocaciones de los servicios especiales rusos. Esto no afectará a Ucrania ante la opinión mundial”. 

Algunas primeras conclusiones

Las declaraciones de Putin y sus voceros van virando y son cada vez más contradictorias con las evidencias de la masacre, sus supuestos principales ejecutores, organizadores e instigadores. Ahora Putin señala que no hay evidencias de que el ISIS esté detrás del ataque y que no tendría motivos para atacar en Rusia. E insiste con que estos terroristas fueron impulsados y entrenados por Ucrania y “occidente”. Hace un mes los servicios de inteligencia de Estados Unidos habían alertado a sus conciudadanos a tomar precauciones y no participar de eventos masivos en Rusia. Ahora EEUU confirmaron que, en su opinión, fue el Estado Islámico, ISIS quien estuvo detrás de este horrible ataque, con la sola evidencia de que el ISIS –o más precisamente la fracción IS-K– se atribuyó su autoría. Y creemos que esta simplificación es parte de la política del imperialismo: hacer la “vista gorda” hacia los crímenes del FSB para hacer posible aceptar el convite de Putin de “luchar juntos contra el terrorismo”, como en los viejos tiempos después de las Torres Gemelas de Nueva York. Es parte de su política de no favorecer el bloque Rusia-China.

Es evidente que a la CIA y a la NSA no les preocupan las vidas de familias rusas en un concierto de rock. Pero la información filtrada que permitió a EEUU, un mes antes del ataque, alertar públicamente a nivel mundial a sus ciudadanos para que no participen de eventos masivos, muy probablemente provino de agentes desde dentro del FSB. Y ante este el FSB no hizo nada efectivo para evitarlo. ¿No es una prueba más de que el FSB lo preparó, lo supervisó o lo dejó concretar?

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