La situación en Gaza, Palestina ocupada, es cada vez más crítica. Bombardeos israelíes el último viernes 10 de agosto destruyeron el Centro Cultural Said al-Mishal, que alberga el segundo mayor teatro en Gaza. Palestinos lamentaron la destrucción en posteos en las redes sociales.

Por Soraya Misleh

Los bombardeos también alcanzaron la infraestructura de agua y una mezquita. Además, Israel cortó el abastecimiento de combustible y gas a Gaza, que enfrenta un bloqueo criminal hace más de once años. Allí, la población llega a quedarse hasta 18 horas sin energía eléctrica y niños de diez años ya vivieron tres bombardeos masivos. La mitad vive cuadros de desnutrición crónica.

Destrucción y muertes tras el bombardeo israelí a Gaza. Foto tomada de: rinzewind.org

También ese día, diez francotiradores mataron a tres palestinos, entre ellos el joven médico voluntario Abdallah Katati, de solo 22 años. La represión aún hirió a más de 300 durante las protestas en la estrecha Franja. Bombas israelíes mataron, un día antes, a otras tres personas, incluyendo a Inas al-Khamash, embarazada de nueve meses, abrazada a su hija Bayan de solo un año y medio.

Declaraciones de líderes sionistas indican más masacres en Gaza. Según el site de noticias Middle East Monitor, el ministro de Educación de Israel, Naftali Bennet, ha insistido en que el Estado sionista debe arrojar bombas sobre las cabezas de los niños palestinos que sueltan los llamados barriletes incendiarios en la búsqueda por resistir las masacres y el cerco deshumano a que están sometidos desde que nacieron. Es urgente rodear a Gaza de solidaridad internacional.

Traducción: Natalia Estrada.