Una vez más, Donald Trump expresó su odio racista y xenófobo. La orden de enviar miles de soldados de la Guardia Nacional para la frontera con México refuerza la guerra declarada de Trump contra los inmigrantes mexicanos y centroamericanos. Al hacer eso, el presidente de los Estados Unidos identifica a los inmigrantes con miembros de bandas y traficantes de drogas. También amenaza a los trabajadores y jóvenes que en los Estados Unidos se movilizan cada vez más contra su gobierno, como quedó demostrado por los profesores en huelga en todo el país y por las centenas de millares de estudiantes de enseñanza media movilizados en defensa de sus vidas.

En México asistimos a una demostración de “unidad nacional” con Peña Nieto, por la mayoría de los senadores y por todos los candidatos a la presidencia[1], que intercambiaron elogios por sus “posiciones firmes” reivindicando “respeto a la soberanía nacional y a la dignidad de los mexicanos”. Es revulsivo ver que aquellos que se arrastran frente a los jefes imperialistas (como Peña Nieto), rematan el petróleo y la riqueza del país, permiten la humillación, criminalización y deportación de nuestros compatriotas en los Estados Unidos y hunden a nuestros trabajadores en la miseria, son los mismos que declaran: “Nada ni nadie está por encima de la dignidad de México”.

Por eso es sorprendente y decepcionante para muchos trabajadores, que tienen una esperanza de cambio con López Obrador, ver a su candidato declarar: “yo apoyo la respuesta que el presidente Peña Nieto dio”. Peor todavía es no proponer nada diferente de Peña Nieto contra las amenazas de Trump.

Las agresiones y amenazas de Trump deben ser enfrentadas con la unidad de los trabajadores y del pueblo de ambos lados de la frontera, proponiendo medidas concretas, no a través de la “unidad” con los lacayos del imperialismo de este lado de la frontera ni haciendo coro a sus falsos discursos.

Del otro lado de la frontera hay más que muros y soldados. Y no es suficiente responder a las amenazas de Trump manifestándose “pacíficamente de nuestro lado de la frontera con ropas blancas”, como López Obrador está proponiendo. En ambos lados hay explotados y oprimidos, entre ellos 35 millones de latinos y 40 millones de negros en los Estados Unidos, que sufren el racismo y las atrocidades de Trump, que se juntarían a nosotros para participar de una unión fraterna de lucha internacional.

Algunas medidas urgentes y concretas para forzar a Trump a parar la militarización de la frontera, la construcción del muro, e impedir las “batidas” y deportaciones del ICE[2] son:

1) Suspender el pago de la deuda externa fraudulenta a los capitalistas de los EEUU, que roban casi la mitad del PIB mexicano.

2) Fin inmediato del NAFTA[3], que viene destruyendo a México desde hace 24 años.

3) Fin inmediato del Plan México o Iniciativa Mérida, que llevó al armamento de los Estados mexicanos y de los cárteles de drogas y al desaparecimiento de millares de luchadores por justicia social.

4) Congelar las cuentas bancarias y expropiar las ganancias multimillonarias y las transferencias de capital de empresas norteamericanas.

5) Suspender remates de áreas petrolíferas y cancelar las áreas adquiridas por corporaciones norteamericanas.

6) Confiscar todas las maquiladoras[4] de los Estados Unidos en territorio mexicano y contra la creación (como propuesto por López Obrador) de una Zona Económica Especial, donde transnacionales ampliarán la sobreexplotación de la fuerza de trabajo mexicana y centroamericana.

7) Abolir la persecución policial y militar de nuestros hermanos centroamericanos en territorio mexicano – trabajadores migrantes y refugiados de América Central. ¡México no debe ser un policía regional bajo comando de los Estados Unidos!

En los dos lados de la frontera hay una fuerte crisis política de los partidos políticos de las grandes corporaciones (Demócratas, Republicanos, PRI y PAN) y hay, también, un aumento de las movilizaciones por la base. Solamente con una clara perspectiva internacionalista, llamando tanto a los trabajadores norteamericanos como a los mexicanos para la acción, podemos tener realmente una lucha en unidad y solidaridad. Eso solo puede alcanzarse llamando a las centrales sindicales y organizaciones de ambos países a fortalecer sus lazos de solidaridad y a que se coordinen para combatir a los capitalistas y sus gobiernos de los dos lados de la frontera.

Corriente Socialista de los Trabajadores – CST, México
Corriente Obrera, Estados Unidos
Workers’ Voice / La Voz de los Trabajadores, Estados Unidos
México, 7 de abril de 2018.-

Notas:

[1] México está en campaña electoral presidencial.
[2] ICE (Immigration and Customs Enforcement) – Agencia de Inmigración y Aduana de los Estados Unidos, tiene poderes policiales para hacer razias en lugares de trabajo y residencias, y para deportar inmigrantes “ilegales”.
[3] NAFTA (North American Free Trade Agreement) – Tratado Norteamericano de Libre Comercio.
[4] Maquiladoras: fábricas de montaje de productos destinados a la exportación a los Estados Unidos, a partir de partes fabricadas en los EEUU. México suministra solo mano de obra barata y exención de impuestos.

Traducción al castellano: Natalia Estrada.