El mes de marzo comenzó con otro país diciendo alto y claro: esta crisis capitalista mundial, sus consecuencias y la pandemia son insoportables. Los trabajadores, los jóvenes y el pueblo pobre salieron a las calles de Senegal para decir basta. La prensa dominante dice que se debe al arresto del líder de la oposición Ousmane Sonko. Creemos que el caso de Sonko fue una chispa que reavivó los fuegos de las luchas sociales.

Por Ligue Populaire Sénégalaise – LPS, Senegal.-

Ahora, en el mes de marzo, el fuego de las luchas se convirtió en fuego, en la propia llama de los levantamientos vistos en Angola contra el autoritarismo del gobierno de João Lourenço, del MPLA, y en Nigeria, con la insurrección contra la policía especial del gobierno de Buhari, el sanguinario SARS (Escuadrón Especial Antirrobo). Varios días de enfrentamientos con la policía, saqueos e incendios en supermercados, destrucción de gasolineras de propiedad francesa. Marzo comenzó con una clara demostración de estar en contra del gobierno de Macky Sall, contra la dominación francesa en sus nuevos formatos. Para los activistas, sus cinco muertos no fueron en vano.

La situación de la clase trabajadora y del pueblo pobre

En poco más de treinta años, la calidad de vida de la población senegalesa se ha reducido drásticamente. En 1990, el Índice de Desarrollo Humano de Senegal los colocó en la posición 126. En 2019, en un proceso de constante declive, el país se encuentra en la posición 168 de este índice calculado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Casi 80% de la población no tiene acceso a médicos, la esperanza de vida es de 60 años, y la principales causas de muerte son la malaria, enfermedades gastrointestinales, y partos prematuros.

La moderna invasión francesa

Formalmente, la colonización francesa de la República de Senegal terminó en la década de 1960. La independencia no afectó la propiedad de la burguesía local ni de la burguesía imperialista; más aún, hasta hoy vemos vestigios de la dominación francesa, que bajo el manto del neocolonialismo modifican la explotación racista de los pueblos africanos, como en Senegal. Al contrario, Senegal siguió formando parte del sistema monetario francés. Una situación típica descrita por Karl Marx: «una revolución parcial, puramente política, que deja en pie los pilares del edificio».

Entonces, podríamos ejemplificar el nuevo modelo de colonización senegalesa basado en cuatro hechos principales: a) ausencia de moneda propia; b) acuerdo de pesca; c) monopolización de la distribución de alimentos; y d) política petrolera.

*Ausencia de moneda: Sesenta años después de la independencia, Senegal y otros siete países de habla francesa continúan utilizando el franco francés desde la época colonial. La moneda está vinculada al euro y los países que la utilizan deben mantener 50% de sus reservas de divisas en una cuenta del tesoro francés.

* Acuerdo de Pesca: robo de riquezas, trabajo y alimentos. Firmado en octubre de 2020, el acuerdo permite a los grandes barcos de la Unión Europea pescar por succión en aguas territoriales senegalesas. Este alto nivel tecnológico del acto de pescar impide que los pescadores artesanales puedan seguir pescando, por lo que los pescadores y sus cooperativas pierden esta fuente de trabajo. Al no haber pesca artesanal escasea ese importante alimento en la mesa de los senegaleses.

* Monopolización de la distribución de alimentos: la empresa francesa Auchan se estableció en Senegal en 2014. Desde entonces ha construido 32 tiendas, tiene 1.700 empleados y se ha convertido en líder en el mercado minorista de alimentos. Auchan opera en 17 países, tiene 350.000 empleados y es el undécimo distribuidor de alimentos más grande del mundo. La facturación total del grupo en 2016 fue de 51.700 millones de euros. El PIB de Senegal en 2019 fue de 21.100 millones de euros. Es decir, la facturación del grupo Auchan es dos veces y media superior al PIB senegalés. En estas condiciones de poder económico, Auchan puede manipular los precios, derrotar y quebrar las pequeñas empresas y, en última instancia, determinar los precios de los alimentos.

* Descubrimiento de petróleo: desde 2014, cuando la empresa británica CAIRN Energy descubrió el primer pozo de petróleo en aguas profundas, el país se ha ido adaptando a esta nueva explotación colonial. Primero, la burguesía apostó sus fichas en Macky Sall, un ingeniero geológico formado por el Instituto Francés del Petróleo, que recibió financiación de la petrolera francesa Total. Llega a ser inmoral que el Banco Mundial, en 2017, haya prestado 29 millones de dólares para ayudar a fortalecer los negocios con las empresas petroleras. Además de inmoral, este y otros préstamos sirvieron para incrementar la deuda pública y favorecer los intereses de las empresas transnacionales.

En una economía completamente dependiente del imperialismo europeo, y en particular el francés, sin industria para generar empleos, con el comercio altamente automatizado por parte de empresas extranjeras que tampoco generan puestos de trabajo, con la pesca artesanal destruida por las grandes empresas europeas, los jóvenes no tienen otra alternativa: es inmigrar o morir de hambre.

El futuro de la juventud: inmigrar y morir. Y si logras sobrevivir, aún podrías ser deportado

La juventud tiene dos disyuntivas principales. La primera es inmigrar o morir de hambre. La segunda es inmigrar y no morir en las aguas del Atlántico hacia las Canarias y otros puertos de acogida. En octubre del año pasado, en un solo naufragio, al menos 140 personas se ahogaron. La “segunda muerte” se produce cuando entran en territorio europeo y son tratados con racismo, xenofobia, desempleo, y la consecuente falta de esperanza frente a la vida.

El gobierno central del Estado español tiene acuerdos para el retorno de inmigrantes con Marruecos, Senegal y Mauritania. Hasta el primer trimestre de 2020 se realizaban vuelos regulares de deportación a estos países. Después de más de seis meses paralizados, estos vuelos de deportación fueron reanudados en setiembre de 2020.

El ánimo de las masas

Las masas senegalesas llevan meses demostrando que su estado de ánimo está cambiando.

En enero, cuando el presidente Macky Sall decretó toque de queda por cuenta del COVID 19, sin garantizar a la población ninguna ayuda económica, esta reaccionó. Vimos, entonces, las primeras movilizaciones de jóvenes y vecinos de barrios enfrentado a las fuerzas de seguridad, en Dakar. La población quemó neumáticos y levantó barricadas, mientras la policía lanzaba gases lacrimógenos[1]. Los principales enfrentamientos tuvieron lugar en el distrito de Ngor, mientras que otros incidentes se reportaron en las áreas de Medina y Yoff y en los suburbios de Pikine, Guediawaye y Thiaroye.

En febrero, hubo nuevas manifestaciones contra el presidente Macky Sall, que intentó utilizar los organismos estatales para criminalizar al opositor Sonko por un controversial cargo de acoso sexual. Decenas de manifestantes cercaron la casa de Sonko y arrojaron piedras a la policía, que nuevamente respondió con gases lacrimógenos. Lo que sería una protesta pacífica acabaría convirtiéndose en enfrentamientos con la policía. «Estamos aquí hoy para enviar un mensaje contundente al presidente Macky Sall. Para decirle que no aceptaremos que Sonko sea hoy sacrificado como lo hicieron con otros oponentes», dijo el manifestante Moustapha Diop[2].

El mes de marzo marcó un nuevo período de movilización. Fueron tres días de lucha en las calles, en las universidades y en los barrios populares. Desde el miércoles (03/03) hasta el viernes (05/03) Senegal experimentó un estallido de protesta que no se había visto en décadas.

La burguesía estaba realmente asustada. El siempre extremista New York Times hizo una larga historia explicando que el motivo de la chispa fue el arresto de un líder de la oposición, pero que las masas salieron a las calles a manifestarse contra el presidente Macky Sall.

“Senegal estalla en protestas. La chispa fue una acusación de violación. Después de que una importante figura de la oposición, Ousmane Sonko, fuera acusada de violación, manifestantes en uno de los países más estables de África occidental salieron a las calles para expresar sus reclamos al presidente”[3].

Una parte importante de los principales medios de comunicación explicó la ola de protestas por el arresto de Ousmane. Consideramos que esta es una mirada parcial. Varios carros fueron incendiados y las comisarías fueron invadidas, destruidas e incendiadas también. Pero hay una cuestión que llama mucho la atención: consciente o inconscientemente, muchas acciones estuvieron estrechamente vinculadas a las actividades económicas del imperialismo francés en Senegal.

a) Pescadores: en el inicio de este texto hablamos del Acuerdo de Pesca y de lo perjudicial que es para los pescadores y consumidores. En Ngor, que es un pueblo de pescadores, los manifestantes salieron a las calles, levantaron barricadas e hicieron hogueras con neumáticos, y se pudo ver humo en varias partes de Dakar.

b) La red de supermercados Auchan también pagó su tributo por la monopolización en la distribución de alimentos y por su origen imperialista. De sus 32 supermercados, 14 fueron invadidos, saqueados e incendiados. El sábado todavía se podía ver a la gente recorriendo la tienda incendiada el día anterior, en busca de algo útil.

c) La cuestión del petróleo: la red de gasolineras tiene una fuerte presencia en la TOTAL francesa. Y fue esta red de puestos la que sufrió más ataques, destrucción e incendios.

En los tres puntos anteriores, vemos que el centro de los furiosos ataques de las masas senegalesas fue contra las empresas francesas o como consecuencia de la explotación, como en el caso de la pesca.

Las manifestaciones también tenían un sentimiento en contra del gobierno de Macky Sall, acusado de ser un dictador y de utilizar los órganos estatales para mantener alejados a los contendientes electorales. En las elecciones de 2019 ya había utilizado este mecanismo para excluir a dos candidatos presidenciales. Ahora, para las elecciones que se avecinan, intentó hacer lo mismo con Ousmane Sonko. Una de las principales consignas que se gritaba era: “Trop c’est trop”, que significa ya es suficiente. El periódico Le Soleil y la radio progubernamental RFM fueron atacados y destruidos.

La prisión de Sonko es la gota que derramó el vaso. La pandemia de Covid-19 es la razón del impacto del flujo de la economía nacional. Senegal se hundió en el hambre, el desempleo juvenil y la pobreza debido a la crisis de toda la economía mundial pero también a la apropiación indebida de miles de millones liberados durante la pandemia para ayudar a las familias, pero que fueron desviados por las autoridades responsables de su administración, sin preocuparse ni avergonzarse por su aproximación al presidente.

El arresto de Ousmane Sonko

El arresto de Ousmane provocó la indignación y la consiguiente explosión de las masas senegalesas. La indignación se debe al hecho de que Macky Sall utilizó el aparato estatal para mantener fuera a sus competidores. En este sentido, los métodos dictatoriales de Sall deben ser denunciados y enfrentados en las calles.

Por otro lado, hay una acusación de violación contra Sonko, y nosotros defendemos la más profunda y seria investigación. El resultado puede ser absolución o condena, pero lo más importante es no dejar que pase inadvertida una acusación de violencia sexual. Abogamos por investigaciones independientes sobre Sall y sobre Sonko.

Solo la libertad de Sonko calmó la situación por el momento, pero él está bajo control judicial para permitir que la investigación determine si los cargos son reales o falsos. Por lo tanto, la movilización está en alerta ya que también requiere la liberación de todos los presos políticos, que son casi un centenar de personas.

Sonko no es una alternativa para los trabajadores

Ousmane Sonko inició su activismo cuando fundó el Sindicato Autónomo de los Agentes de Impuestos y Valores, del cual fue secretario general de 2005 a 2012. En enero de 2014 creó y es presidente del partido PASTEF – Patriotes du Sénégal pour l ‘Éthique, le Travail et la Fraternité (Los Patriotas: «Patriotas de Senegal por la Ética, el Trabajo y la Fraternidad). Fue elegido diputado en 2017 y en 2019 fue candidato a la presidencia de la República, obtuvo 16% de los votos y quedó en tercer lugar.

Pastef – los Patriotas, es un partido integrado por jóvenes pequeñoburgueses, profesionales liberales y algunos dirigentes sindicales. Su programa es bastante limitado. Por ejemplo, parte de las elaboraciones sobre política petrolera se explican en el libro «Pétrole et gaz au Sénégal: Chronique d’un espoliation» [Petróleo y gas en Senegal: crónica de una expoliación] en el que el centro del debate gira en torno al negocio de Sall y sin cuestionar el carácter imperialista de la concesión petrolera. Es un libro contra la corrupción. La denuncia es contundente y bien fundamentada, contra el presidente y su hermano. Pero nada que cuestione al imperialismo, al contrario. Estados Unidos e Inglaterra ven con buenos ojos estas denuncias contra Sall, el aliado del imperialismo francés. El propio Sonko declaró: «Yo mismo fui recibido dos veces aquí en la Embajada de los Estados Unidos y fui ampliamente escuchado por el Procurador que estaba acompañando el asunto”[4].

El programa de Pastef – los Patriotas, afirma que «la globalización es una oportunidad si sabemos explorar sus inmensas posibilidades, porque puede acortar el tiempo del renacimiento (del país). Será una tumba si no somos capaces de adaptarnos a sus inmensos desafíos, porque puede acelerar el tiempo de decadencia”. En pocas palabras, en una era dominada por el capitalismo imperialista, Pastef, los Patriotas, argumenta que la globalización es una oportunidad para salir del atraso. Defender la patria en tiempos de globalización no puede ser llamado de patriota.

Construir una alternativa obrera y socialista

La clase trabajadora necesita construir su propia alternativa. Es necesario construir una organización arraigada en la clase trabajadora, los desempleados, los pescadores, y los pobres. Necesitamos una organización proletaria. Pero no basta con que sea proletaria, es necesario tener un programa y una dirección que avancen hacia la nacionalización de las riquezas naturales, la expropiación de la burguesía comercial y financiera de origen nacional y extranjero. Es decir, un programa y una dirección que apunten a construir una sociedad socialista, sin patrones nacionales o extranjeros.

* ¡Fuera Macky Sall y su grupo de agentes del imperialismo francés!

* Fin de la persecución a Sonko e investigación independiente por las acusaciones de violación.

* Fuera Auchan. Fuera Total. Ruptura del Acuerdo de Pesca. ¡Senegal para los senegaleses!

* ¡Por un gobierno de trabajadores y el pueblo pobres!

Notas:

[1] https://www.africanews.com/2021/01/07/protests-erupt-in-senegal-over-new-covid-19-measures//

[2] https://www.africanews.com/2021/02/08/clashes-in-senegal-after-opposition-leader-sonko-accused-of-rape/

[3] https://www.nytimes.com/2021/03/05/world/africa/senegal-protests-rape-charge.html

[4] https://www.pressafrik.com/Graves-revelations-dans-son-livre-sur-le-petrole-senegalais-Ousmane-Sonko-suivi-de-pres-par-les-Americains_a177151.html