“No robamos, no matamos. ¿Cómo van a matar a un hermano trabajando? ¡Justicia!”, gritaba conmovido el primo de Moïse Kabagambe, refugiado congoleño brutalmente asesinado el 24 de enero en el puesto de playa Tropicália, en la orla de Barra da Tijuca, Rio de Janeiro. Fue asesinado a golpes por cinco hombres, con puñetazos, patadas, palos y un bate de béisbol, tras reclamar una deuda laboral.

Por: Roberto Aguiar

Moïse era negro, trabajaba como mesero, tenía solo 24 años y estaba con su familia en el Brasil desde 2014, en calidad de refugiado político de la República Democrática del Congo (RDC). Su asesinato expone el racismo, la xenofobia y el desprecio por la vida de los trabajadores que asolan al Brasil, un país gobernado por un presidente que da carta blanca a los racistas y a la extrema derecha.

En los últimos años, la xenofobia –prejuicio u odio hacia los extranjeros, refugiados e inmigrantes– ha ido creciendo en nuestro país, y es más fuerte cuando se trata de personas no blancas: negros, árabes y asiáticos.

Otros casos de xenofobia

En julio del año pasado, el haitiano Djimy Cosmeus, de 28 años, fue atacado por tres guardias de seguridad privada dentro de la fábrica Brasil Foods (BRF) en la ciudad de Chapecó (Santa Catarina). Sufrió lesiones, fue humillado y avergonzado frente a los demás trabajadores.

En Cuiabá, capital de Mato Grosso, en abril del año pasado, un video ganó notoriedad en internet. Al subirse a un autobús y ver a dos haitianos, un hombre inició los ataques xenófobos y racistas: “Desgraciado, haitiano hijo de puta. Mira otro ahí, también haitiano hermano. Por eso, Hitler tiene razón” , dijo en alusión al dictador alemán Adolf Hitler y el abominable exterminio nazi perpetrado por él.

En el Brasil, con una población mayoritariamente negra, la xenofobia y el racismo van de la mano. Lo que le hicieron a Moïse fue cruel. El pueblo brasileño no puede banalizar estas acciones de personas que ven sin valor la vida de los negros. Esto ha llevado a nuestra comunidad a pensar mucho, a preocuparse. Pero tenemos que luchar, de lo contrario nos seguirán matando”, dijo Fedo Bacourt, coordinador de la Unión Social de Inmigrantes Haitianos (Usih).

Divide y vencerás: ideologías al servicio de la burguesía

La xenofobia y el racismo son ideologías utilizadas por la burguesía para dividir a los trabajadores, llevar a un sector a oprimir a otro, enfrentar a un sector de la clase contra otro, impedir que la clase se una contra la opresión y la explotación y vea el capitalismo como el principal enemigo.

Estas ideologías difundidas por la burguesía capitalista imponen la creencia de que la vida de los inmigrantes y refugiados vale menos. Por lo tanto, son superexplotados, en regímenes de trabajo análogos a la esclavitud. Son vistos como ciudadanos de segunda clase, que pueden ser asesinados a palos, como sucedió con Moïse, o asesinados a tiros por una deuda de R$ 100 de alquiler, como sucedió el 3 de febrero en Mauá (San Pablo) con el venezolano Marcelo Antonio Larez González, de 21 años.

Tenemos que entender que el racismo, el machismo, la LGBTfobia y la xenofobia son reflejos de una ideología implementada por el sistema capitalista de dominación y explotación”, señala Elias Alfredo, militante del PSTU y activista del Movimiento Nacional Quilombo Raza y Clase en Río de Janeiro.

No hay perspectiva de cambio en el marco del capitalismo y de sus instituciones, sino a través de nuestra organización y movilización de los de abajo contra los de arriba. Necesitamos tomar en nuestras manos la tarea de construir una revolución, que destruya este sistema opresor y explotador y construya una sociedad socialista”, agrega.

Los inmigrantes no son nuestros enemigos. Nuestro enemigo es la burguesía

Según datos del Comité Nacional para los Refugiados (Conare), entre 2011 y 2020 un total de 58.835 ciudadanos extranjeros fueron reconocidos como refugiados en el Brasil, de 77 nacionalidades diferentes. Sin embargo, los no blancos son los que más sufren por la ausencia de políticas públicas y por la falta de empleo, de documentos y de asistencia médica.

Vivimos una naturalización de la violencia contra personas negras en nuestro país, incentivada por Bolsonaro, un racista repugnante, y su canalla matón Sérgio Camargo, presidente de la Fundación Palmares, quien recurrió a las redes sociales para lanzar ataques calumniosos contra Moïse, un refugiado africano víctima del capitalismo y del racismo y que fue asesinado por “gente del palo” de Sérgio Camargo.

Tomaron una línea (una cuerda), pusieron a mi hijo en el piso, lo jalaron con una cuerda. ¿Por qué? ¿Por qué era negrito? ¿Negro? A mi hijo lo mataron porque era negro, porque era africano”, dijo al diario O Globo Ivana Lay, la madre de Moïse.

No podemos aceptar que Bolsonaro y la burguesía nos lancen contra nuestros hermanos trabajadores de otras nacionalidades. Nuestros enemigos son los burgueses, no los inmigrantes y refugiados. El PSTU defiende la libre circulación internacional de los trabajadores, con derecho a documentación, trabajo y atención médica para todos los inmigrantes y refugiados. ¡Ningún ser humano es ilegal!

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 16/2/2022.-
Traducción: Natalia Estrada.