Los líderes que durante más de 50 años han estado clamando por la «Independencia Nacional» de Portugal (¡lo que no impidió su participación en el artilugio pro UE y FMI!…), no pudieron unirse a la lucha del pueblo ucraniano y estar en primera fila contra la invasión del ejército de Putin.

Por: Edu Dario

Cubriéndose en un “llamamiento al diálogo y la paz”, a la “negociación”, en el supuesto “golpe de Estado de 2014”, o en la denuncia (que consideramos correcta…) de los planes bélicos de EE.UU., la OTAN y la UE, ocultan el hecho inevitable de que es el ejército ruso el que está destruyendo salvajemente las ciudades ucranianas y miles de vidas de su pueblo y clase trabajadora en territorio ucraniano. Sí, puede haber diálogo y paz, ¡pero con las tropas invasoras afuera! Si el ejército imperialista de la OTAN y de la UE invadiera territorio ucraniano o cualquier ciudad rusa, estaríamos en la calle –como lo estuvimos en la invasión a Irak–, junto al PCP y todas las organizaciones y movimientos, para exigir su incondicionalidad y su derecho a armarse para liberarse de las garras imperialistas! Pero para la dirección del PCP, el derecho de cada pueblo o república a la autodeterminación no es inalienable, sino un favor o concesión del poder ruso. Lamentablemente, esta concepción ya tiene una larga tradición en la dirección e historia del PCP: véanse sus apoyos o silencios ante las invasiones y represión rusas de Checoslovaquia (1968), Polonia (1939 y 1980), Afganistán (1979), Chechenia (1994 y 1999), Georgia (2008), Siria (2015), Kazajistán (diciembre de 2021),…

Cambiar algo para que siga igual…

Es cierto que algunos dirigentes del PCP comenzaron a introducir algunas ‘variaciones’ a las posiciones iniciales emitidas poco después de la invasión: João Ferreira, por ejemplo, comenzó a incluir en sus declaraciones el reconocimiento de una ‘invasión’. Pero esta fue una adaptación frente a su aislamiento y al clamor y la movilización popular e internacional contra la invasión y, al final, también otra conquista de la resistencia popular ucraniana que, al frenar la pretendida victoria rápida del ejército ruso, hizo indefectible la evidencia cotidiana de la guerra de agresión en suelo ucraniano a los ojos de todo el mundo. En todas partes, las posiciones del PCP cubrieron la propaganda y las mentiras de la oligarquía rusa. Sobre la exigencia de retiro inmediato del ejército invasor o la solidaridad para con el pueblo ucraniano agredido y su resistencia, el silencio es total.

¿La oligarquía rusa es antiimperialista?

No decimos que la dirección del PCP se identifique con Putin y su oligarquía e intereses, ni con su sistema capitalista. Decimos, sí, que el PCP justifica la criminal invasión rusa por entender el capitalismo ruso y a sus oligarcas –repetimos, generados al igual que Putin en los privilegios de la anterior burocracia estalinista…– como un “capitalismo antiimperialista” y, por tanto, en la disputa con EE.UU., la OTAN y la UE, les concede el derecho de imponer la guerra de invasión a los pueblos ucraniano, checheno, georgiano y kazajo. En palabras de Sergei Lavrov, ministro de Negocios Extranjeros, ese “antiimperialismo” generaría “un futuro más justo, porque es multipolar”.

Acaba, así, ayudando al gobierno de Putin y su oligarquía sobre el pueblo y los trabajadores rusos al no impulsar la resistencia ucraniana que, de triunfar, significaría una profunda crisis para el despotismo de la clase dominante rusa. Como en la Revolución Portuguesa: la lucha política y militar de las masas oprimidas negras de las antiguas colonias portuguesas, al desarticular y derrotar al ejército colonial-fascista, abrió las puertas por las que irrumpieron impetuosamente las luchas de la clase obrera portuguesa.

¡Por la victoria del pueblo ucraniano!

Una vez más rendidos al mal menor, los dirigentes del PCP desprecian la tercera alternativa, que ha sido la lucha valiente y sacrificada que ha librado el pueblo y los trabajadores ucranianos y que ha alterado el plan agresor. Sin embargo, es un hecho que por cada día de invasión de las tropas rusas, el pueblo ucraniano es empujado a los brazos de la OTAN, de la UE y de Zelenski. Pero si la resistencia ucraniana derrota la invasión y conquista una Ucrania libre y unificada desde Kiev hasta Crimea, no será solo un ejemplo para los pueblos del mundo entero, en particular para los pueblos que viven subyugados por el régimen de Putin, sino también una derrota para Putin y el resto de la oligarquía, y también una derrota para la OTAN y la UE, que tendrán que convivir con un pueblo victorioso que confía en sus fuerzas. La izquierda, la clase obrera de todo el mundo, tienen que hacer todo lo posible para merecer el respeto y la confianza de aquel pueblo.

Si bien consideramos que en el contexto de esta invasión la alternativa es simple –apoyar la resistencia ucraniana o conciliar con la invasión–, somos conscientes de que hay un complejo debate por llevar a cabo en la izquierda, que solo hemos iniciado en este artículo. Las fuerzas de Em Luta, de nuestra organización internacional, la Liga Internacional de los Trabajadores (IV Internacional), estando disponibles para participar en todos los debates, ¡llamamos a todos los trabajadores y organizaciones a manifestar su solidaridad con la resistencia ucraniana y a exigir armas para el pueblo ucraniano!

Artículo publicado en https://emluta.net, 27/4/2022.-
Traducción: Natalia Estrada.