El gobierno alemán decidió, a través del Ministerio Federal de Cooperación y Desarrollo Económicos de Alemania (BMZ), en conjunto con la  Volkswagen Sudáfrica, resolvieron apoyar la lucha contra el Coronavirus en Puerto Elizabeth,  en Sudáfrica.

Por César Neto

La iniciativa fue presentada a la prensa en el mes de junio. Un importante   periódico local informó con el siguiente titular «la Volkswagen convirtió una antigua fábrica de repuestos en un enorme hospital para Covid-19 en tan  solo 7 semanas».

Los medios de comunicación dieron mucho protagonismo a esta noticia. Al fin y al cabo, en un país donde predomina la medicina privada, es decir, se favorece a quien puede pagar, una  noticia de esta  es recibida  con gran aprobación popular. Incluso porque la situación en la que se encuentra el principal hospital público de la ciudad de Puerto Elizabeth, donde se encuentra la fábrica de la Volks, se encuentra en una situación desesperada.

¿Cómo se dio esa  ayuda tan desinteresadamente?

Se pusieron a disposición 125 millones de rands (moneda local) o 6,52 millones de euros. De los cuales el Estado alemán aportó el 80% y la Volkswagen el 20%. Además  de eso, la empresa hizo  una donación de Equipo de Protección Personal (EPI) a los profesionales de la salud[1].

Se informa que  la Volkswagen ha comprado EPIs para los profesionales de la salud en la siguiente cantidad: 50.000 máscaras N95; 65 mil delantales desechables; dos millones de guantes desechables; mil viseras; 200 termómetros infrarrojos digitales; y 190 dispositivos para controlar el contenido de oxígeno en la sangre y en el pulso[2].

La otra parte de la ayuda se entregó en la concesión de un espacio de una antigua fábrica de la Volks que fue desactivada para la construcción de un hospital de emergencia. La  Volkswagen, según el sitio web del Ministerio Federal de Cooperación y Desarrollo Económicos de Alemania (BMZ), cedió las instalaciones hasta marzo de 2021[3], es decir, por menos de un año.

Ayuda desinteresada o jugada de marketing?

Históricamente  la  Volkswagen Sudáfrica ha exigido de  los trabajadores que  trabajen jornadas  extremadamente largas en comparación con las jornadas de trabajo en Alemania. Un estudio del año 2000 realizado por el Comité Mundial de Trabajadores del Grupo Volkswagen muestra que en Wolfsburg, Alemania, la carga de trabajo anual era de 1.430 horas por trabajador. Mientras tanto, el trabajador sudafricano trabajaba 1.686 horas anuales, es decir, 256 horas más por año.

Sobre estos datos, algunos pueden decir: ¡son viejos!  nosotros decimos que sí; pero fueron hechos  antes de la flexibilización total de los derechos de los trabajadores llevada a cabo en los gobiernos de la CNA-Cosatu-PC de  África del sur. Esto significa que hoy las condiciones son aún peores y las horas e intensidad de  la producción son aún más mayores.

La sobreexplotación de la clase trabajadora permite a la  Volkswagen en Sudáfrica, y en el mundo, una tasa de ganancia exorbitante. En este sentido, podemos decir que la «donación» de 190 dispositivos para monitorear el contenido de oxígeno en la sangre y en el pulso, los famosos oxímetros, son gastos insignificantes en la medida en que  esos aparatos cuestan  cada uno alrededor de 20 dólares. Lo mismo con la inversión para comprar 200 termómetros infrarrojos digitales  que cuestan  en el mercado minorista de 50 a 70 dólares.

Por si fuera poco, la entonces antigua fábrica de autopartes que estaba  abandonada, pasó por un proceso de maquillaje. Un maquillaje que diríamos muy mal hecho, en la medida en que  «el piso de concreto todavía está marcado por líneas amarillas donde estaban las máquinas[4].

No hay duda de que la primera hipocresía del gobierno alemán y de la  Volkswagen fue el uso de la pandemia para hacer marketing y presentarse como salvadores de la salud pública en Sudáfrica.

El pueblo sudafricano no necesita hospitales mal hechos e improvisados a corto plazo, que serán devueltos a la empresa después de marzo. No es necesario que compre EPIs. No necesita de jugadas  de marketing que solo fingen  preocuparse por el pueblo de Sudáfrica.

El pueblo sudafricano realmente necesita cobrar impuestos a las grandes fortunas; Controlar las remesas de las  ganancias del capital extranjero; con este dinero, y este conjunto de medidas puede garantizar la salud pública, gratuita y de calidad para toda la población, tanto durante la pandemia como después, de forma permanente.

La Persecución histórica de los trabajadores

Los alemanes tienen una larga tradición de faltarle el respeto a las poblaciones africanas. En Namibia, un país vecino a Sudáfrica, entre 1904 y 1908, fue invadido por Alemania e implantó un clima de terror. Mataron a 80.000 hereros, un pueblo originario. Lo mismo sucedió en Tanzania, donde entre 200 y 250 mil personas fueron asesinadas en el mismo período. La
Volkswagen, en la propia Alemania, utilizó el nazismo para producir automóviles con mano de obra esclava. Aunque  en  Brasil no hubo necesidad de un régimen fascista. Aquí, Alemania y  la Volks apoyaron un régimen semifascista, la Dictadura-Empresarial-Militar, para reprimir a los trabajadores, esconder a los criminales nazis y utilizar mano de obra esclava en la hacienda de  Rio Cristalino, en el estado de Pará.

La Volks persigue en Sudáfrica a sus trabajadores que luchan contra  el Covid 19

El 4 de mayo, los trabajadores volvieron a la producción tras el cierre decretado por el gobierno el dia 27 de marzo.  Para volver al trabajo, se  debería haber  seguido todo un protocolo de prevención de Covid 19.

Entonces, las fábricas fueron autorizadas a operar con solo el 50% de la fuerza laboral para poder garantizar las medidas del protocolo de distanciamiento físico en el lugar de trabajo.

La Volkswagen impuso la utilización  total del 100% de los trabajadores, operando en dos turnos, impidiendo de esa manera el necesario y obligatorio protocolo de distanciamiento  físico. El portavoz del sindicato nacional Numsa, Phakamile  Hlubi  Majola, dijo que «no se llevaron a cabo evaluaciones de riesgo en la reapertura de la fábrica».

Incluso después de que algunos trabajadores dieron positivo por COVID-19, no se llevó a cabo ninguna limpieza profunda en la fábrica ni hubo  paralización de las actividades en los lugares de trabajo, lo que llevó a la rápida propagación de la infección entre los trabajadores. NUMSA afirmó  que aunque muchos trabajadores  tuvieron que aislarse, estos  fueron llamados de regreso a la línea de producción, incluso antes de que los resultados de sus pruebas fueran confirmados como negativos[5].

En entrevista  a los medios de comunicación, Irvin Jim, secretario general de Numsa y ex candidato a la presidencia por el Partido de los Trabajadores, afirmó  “la empresa en lugar de referirse a  sus acciones ilegales e irresponsables, insistió en decir que los trabajadores se estaban infectando en sus comunidades y no en el trabajo”.

En Sudáfrica, los trabajadores tienen un límite  de días para que puedan   quedarse enfermo  durante el año. El período que se excede  de ese límite se descuenta directamente de vacaciones y  de los salarios.

Irvin Jim acusa a  la Volkswagen de manipular los acuerdos de licencia médica al negarse a reconocer que los trabajadores fueron  infectados dentro de la fábrica, principalmente por no adoptar el protocolo de distanciamiento. En este caso, Jim dice que la Volks considera que el trabajador que «contrajo el virus fuera del lugar de trabajo, no tiene derecho a licencia médica especial y los períodos de aislamiento o cuarentena se descontarán de las vacaciones anuales normales».

Ante esta situación, los trabajadores arrinconados, para proteger sus  pocas  ganancias, en caso dar positivo, y ser  puestos en cuarentena excediendo el límite de otorgamiento de licencias médicas anuales, ellos optaron por no revelar los síntomas y continuaron trabajando, desarrollando la enfermedad dentro de la fábrica y contaminando a los demás.

Así, en menos de treinta días, después de la apertura de la fábrica, se produjo la primera muerte de un trabajador. Esto ocurrió el 3 de junio.  Para el  día 17 de julio; de un grupo de 546 trabajadores examinados  120 fueron aislados por dar positivo.

La máscara de la Volkswagen y del gobierno alemán se cayó cuando los trabajadores intentaron plantear sus preocupaciones al gerente de Recursos Humanos (RR.HH.) y este se negó a dirigirse a ellos diciendo que «representaba un riesgo para su salud», confirmó Irvin Jim.

Cuando los trabajadores perdieron la paciencia con los despidos de la Volks, sumado a la amenaza de muerte del Covid 19 dentro de la fábrica, los hicieron perder el miedo, los trabajadores  realizaron una manifestación. Debemos entender lo que significa hacer una manifestación en Sudáfrica, un país capitalista periférico, dirigido por los administradores coloniales de CNA-Cosatu-PC, en el cual los trabajadores no tienen libertad legal para hacer huelga, pues antes deben  «avisar y pedir permiso» a la propia empresa para paralizar la  producción.

La Voks, que  hizo  marketing con Coronavirus, acusó a sus trabajadores de ir a la huelga, aprovechándose  para despedir a 14 delegados sindicales. La Volks simplemente no esperaba que sus súbditos se rebelaran, pero para los trabajadores fue la gota que derramó el vaso, la lucha por defender sus propias vidas fue urgente, y amenazaron con paralizar  la producción, sin o con previo aviso. Esta vez, arrinconada,  la Volks readmitió a los que lucharon por sus vidas.

La  verdad,  es que la Volks y el gobierno alemán siguen la misma política practicada durante más de 100 años. En Namibia y Tanzania, donde los alemanes practicaron el genocidio y se niegan a reconocer sus crímenes. En Brasil, la Volkswagen, apoyó la dictadura, escondió a los nazis en su fábrica, organizó la represión política al servicio de la dictadura dentro y fuera de la fábrica y como si  eso no fuera poco, utilizó mano de obra esclava en la hacienda  de Rio Cristalino, en Pará y 35 años después del fin de la   dictadura-Empresarial-Militar, se niegan a reconocer sus graves violaciones a los Derechos Humanos.

Hacemos nuestras las palabras del periódico sudafricano Mail and Guardian:
«en el  vocabulario de los  alemanes. Parece que las palabras ‘genocídio’ y
‘reparaciones» aún no figuran o no aparecen  en su  léxico oficial sobre este
tema. Pero no te preocupe, podemos ayudarte: intente en  ‘Völkermord’ y ‘Wiedergutmachung’.[6]

Notas:

[1] https://www.businessinsider.co.za/vw-built-a-covid-19-field-hospital-in-sa-in-less-than-two-months-using-an-old-car-factory-2020-6

[2] https://timesofmalta.com/articles/view/volkswagen-helps-south-africa-in-battle-against-covid-19.810303

[3] https://www.bmz.de/en/press/aktuelleMeldungen/2020/mai/200507_pm_010_Corona-crisis-Development-Ministry-and-Volkswagen-provide-4000-additional-hospital-beds-in-South-Africa/index.html

[4] https://www.businessinsider.co.za/vw-built-a-covid-19-field-hospital-in-sa-in-less-than-two-months-using-an-old-car-factory-2020-6

[5] https://peoplesdispatch.org/2020/08/15/volkswagen-south-africa-reinstates-shop-stewards-after-pressure-from-union/

[6] African Journalism – Mail & Guardian – nº 16 – 15/agosto/2020