El día 22 de noviembre, los 5.000 trabajadores de varias plantas y centros de distribución de la empresa láctea Clover se vieron envueltos en una poderosa huelga que pudo haberse convertido en una fuerte paralización por razones económicas, pero no lo fue así.

Por Cesar Neto de CSP – Conlutas

Ella tiene  características muy especiales: es una huelga que se desarrolla en una empresa desnacionalizada, adquirida por una corporación que embotella Coca-Cola en los territorios palestinos ocupados por Israel; es una huelga contra la reducción de derechos que colocan a los trabajadores en condiciones análogas a la esclavitud; los dirigentes sindicales pasaron de la lucha salarial a la lucha política por la nacionalización de la empresa, bajo el control de los trabajadores; el gobierno de Ramaphosa -una coalición ANC-COSATO-Partido Comunista- está en contra de la nacionalización; y hay una gran campaña de solidaridad con este paro.

Vamos conocer mejor esta historia.

1.         Clover: origen e actuales propietarios

La Clover fue fundada en Suráfrica en 1898, exporta para 10 países y tiene subsidiarías en otros 3 países. En 2019, dentro del proceso de desnacionalización de la economía sur africana, ella fue vendida para a empresa israelíes CBC (Central Bottling Company).

La CBC, embotelladora de Coca-Cola, tiene entre sus mayores accionistas a los hermanos David y Drorit Wertheim. Según la revista Forbes, se encuentran entre los multimillonarios más grandes del mundo. David entre los mil más ricos y su hermana Drorit entre los dos mil más ricos del mundo. Además de Central Bottling Company, son accionistas mayoritarios del banco Mizrachi Bank, el tercer mayorista israelí en la Palestina ocupada.

2. La CBC produce Coca-Cola en los territorios palestinos ocupados

La Central Bottling Company puede ser presentada como una de las embotelladoras de Coca-Cola más grandes del mundo, pero eso dice poco, ya que la CBC tiene una fábrica de esta famosa gaseosa en el asentamiento ilegal israelí de Atarot, es decir, esta producción se lleva a cabo es tierras arrebatadas a los palestinos, con extrema violencia, asesinatos, violaciones, expulsiones, destrucción de aldeas y genocidio. Además de producir Coca-Cola en tierras usurpadas por los palestinos, CBC tiene una subsidiaria, la vinícola Tabor Winery, que también utiliza tierras ocupadas en los Altos del Golán, territorio sirio.

En el momento que ocurre la  venta y desnacionalización de Clover, en el 2019, el sindicato Giwusa (General Industries Workers Union of South Africa) presentó una demanda ante el Tribunal de Competencia (tribunal de defensa independiente, establecido en 1998, que también se ocupa de la competencia económica) , oponiéndose a la desnacionalización de la empresa y en particular por el  hecho de que CBC produce en los territorios palestinos ocupados y ser parte del Apartheid al que está sometido el pueblo palestino.


Material gráfico de la campaña de la Organización de Amigos de Al Aqsa. En la botella: Coca-Cola, el sabor del Apartheid

Lamentablemente, [la Corte] rechazó la solicitud y afirmó que era un asunto fuera de su competencia. Condenamos esta flagrante apatía demostrada por la Corte sobre un tema de gran preocupación moral”, dijo la Alianza de Solidaridad Palestina.

“Las medidas económicas internacionales fueron imprescindibles para acabar con el Apartheid en Sudáfrica. Si nuestros legisladores actuaran con firmeza moral, tales medidas serían fundamentales para acabar con el Apartheid en Palestina también”, añade el comunicado

3. Huelga contra el trabajo en condiciones de semiesclavitud

Cuando se vendió Clover, los compradores pidieron prestados 6,61 millones de dólares. Después de dos años, para pagar esta deuda, la empresa buscó reducir el gasto en salarios y ahorró US$ 18,53 millones. Por lo tanto, la CBC trató de imponer enormes reducciones de derechos, incluyendo un aumento salarial por debajo de la inflación, aumentos en la jornada laboral de 2 horas, seis días de la semana laboral, una reducción en el número de ayudantes en los camiones de reparto, pasando de dos para solo uno, y despido de 350 trabajadores

4. La estrategia de la CBC para importar productos lácteos y transformar los locales de producción en depósitos.

El proceso de desindustrialización en Sudáfrica se ha ido profundizando desde hace algunos años. El caso más emblemático en el sector alimentario es la producción de pollo y maíz, que se encuentran en total declive con las importaciones facilitadas por las políticas neoliberales y, más aún, con los tratados de libre comercio, especialmente con los BRICS.

Para los sindicatos que representan a los trabajadores de la Clover, existen serios indicios de que la empresa pretende cerrar fábricas e importar productos lácteos producidos en las zonas ocupadas de Palestina

5. Represión a los moldes israelíes

Cuando, en la segunda semana de la huelga, los dueños sionistas de Clover se dieron cuenta de que estaban perdiendo el control de la situación, hicieron lo que mejor saben hacer: impusieron su voluntad a través de las armas

Un gran contingente de seguridad privada se desplegó en la entrada de la sede de Clover en Constantia Kloof, Roodepoort, un suburbio de Johannesburgo, el jueves 2 de diciembre. Vestidos con ropa de choque, los guardias armados se posicionaron para impedir a los funcionarios que protestaran. Dos vehículos blindados negros estaban estacionados uno al lado del otro, uno en la entrada y el otro a un metro de distancia, con vista al sitio.


“Comprar productos israelíes financia el apartheid israelí” La campaña de boicot es esencial para la causa palestina | Arte: Carlos Latuff

“Las armas son para protección en caso de que algo salga mal, pero no tenemos intención de usarlas”, dijo un oficial de seguridad que no estaba utilizando el uniforme y sostenía un rifle.

El día comenzó con intimidación, pero cuando empezaron a llegar autobuses con trabajadores vestidos con las camisetas rojas de los dos sindicatos que los representan, con hombres y mujeres bailando y cantando canciones de lucha, como es tradición sudafricana, los sionistas retrocedieron.

6. Solidaridad y BDS: acto público

Ninguna lucha puede ser victoriosa si luchamos solos. Necesitamos aliados. Los trabajadores de Clover están aprendiendo esta valiosa lección muy rápidamente. El 8 de enero, cientos de trabajadores se reunieron en Johannesburgo y en la Ciudad del Cabo para un acto de solidaridad con los trabajadores de Clover.

Entre los presentes estaban los sindicatos GIWUSA (General Industries Workers Union of South Africa) y FAWU (Food and Allied Workers Union) y un aliado muy especial, las organizaciones de defensa palestina: Palestina Solidarity Alliance y BDS (Boycott, Divestment and Sanctions). . Además de otras organizaciones como WASP, Media Review Network, One Voice Of All Hawkers Association, etc.

7. Nacionalización, estatización y control de los trabajadores. El secretario general de Giwusa (Sindicato de los trabajadores de las Industrias Generales de Sudáfrica); John Appolis, afirma que la CBC está “usando el mercado surafricano solo para extraer ganancias rápidas y de corto plazo e importar sus propios productos para Sudáfrica”. Los actuales acuerdos de Libre Comercio Interafricanos   y la construcción de infraestructura para la circulación de mercancía en el continente, transforman a África del sur en un entrepuesto comercial importante para la CBC y ya no valdría la pena, la producción local económicamente hablando.

Según el presidente de Giwusa, Mametlwe Sebei, “desde la venta y desnacionalización de Clover en 2019, se está destruyendo la capacidad de producción para garantizar el mercado lácteo sudafricano de productos importados de Israel”.

En el acuerdo de desnacionalización de Clover firmado con los organismos reguladores del estado sudafricano, habría una moratoria de tres años, que terminará en octubre de 2022, donde no podría haber despidos masivos, al contrario, se desarrollaría un proyecto para generar nuevos trabajos. Aun así con esta imposición, más de 800 trabajadores se vieron obligados a aceptar pactos de despido voluntario.

Trabajadores de Clover en huelga con una pancarta de apoyo a la causa palestina | Foto: Giwusa

Pero Sebei dice que “no hubo nada voluntario al respecto. Porque los cambios en las condiciones laborales han incluido el traslado de sus lugares de trabajo por cientos de kilómetros desde sus casas en el interior a las ciudades costeras, donde no podrían vivir con el salario que ganan”, y concluye: “la empresa está cerrando sus sucursales en el interior y trasladarse a zonas costeras como Durban, una megaciudad. Los trabajadores rurales viven en tierras tribales de propiedad comunal, lo que no les cuesta alquiler. En Durban, ni siquiera se puede alquilar una choza por menos de R$ 1000 (US$ 61), valor que ellos no pueden pagar. Así, estos trabajadores se vieron obligados a aceptar las llamadas VSP”.

Los trabajadores a través de los dos sindicatos que los representan han llegado a la conclusión de que el gobierno tiene que nacionalizar el gigante lácteo Clover para evitar que se convierta potencialmente en una agencia de distribución de productos lácteos importados de Israel. Pero, según los líderes sindicales, no basta con nacionalizar. Es preciso que la empresa sea estatizada y controlada democráticamente por sus trabajadores.

Sebei muestra los muchos casos de saqueo de las empresas estatales y propone que “el control y la gestión de la empresa después de su nacionalización deben ser asignados a trabajadores que estén preparados para operarla como una cooperativa, y no en manos de burócratas del gobierno”.

8. CNA y PC del otro lado de la acera

Sabiendo que la CBC vive en los territorios ocupados palestinos y promueve el Apartheid israelí en Palestina, cualquier persona mínimamente razonablemente esperaría que Cyril Ramaphosa, quien se puso del lado de Nelson Mandela en la lucha contra el Apartheid sudafricano, estaría incondicionalmente del lado de los trabajadores sudafricanos y contra los sionistas. Al ver el currículum del ministro de Comercio, Industria y Competencia, Ebrahim Patel, un exdirigente sindical de los trabajadores textiles, también se esperaba apoyo.

Pero los trabajadores, día a día, van descubriendo el verdadero papel del gobierno de la ANC. En una carta pidiendo apoyo y solidaridad, los huelguistas afirman: “El gobierno de la ANC saludó la toma de Clover por parte de Milco SA y se hizo de la vista gorda ante la violación del derecho internacional por parte de la CBC (Central Bottling Company) con su operación en los territorios ocupados de Palestina. Esto no sorprende, ya que el gobierno de la ANC ha sido el agente activo del capital tanto nacional como internacional. Con sus políticas neoliberales, el gobierno de la ANC colocó los intereses del capital en el centro del desarrollo del país. En lugar del desarrollo y avance de la vida de las masas, hemos visto y experimentado el fortalecimiento de las posiciones y la riqueza de la clase dominante del antiguo apartheid. La mano de obra negra barata sigue siendo la base del capitalismo sudafricano y el gobierno del ANC es el facilitador del suministro de mano de obra negra barata”.

La coalición que ha controlado Sudáfrica, formada por el ANC, Cosatu y el Partido Comunista, como gobierno, han hecho todo lo posible por no intervenir en los conflictos. Pero este no es un conflicto cualquiera pues se da entre extranjeros sionistas, defensores del apartheid contra los palestinos, y que están atacando a los trabajadores sudafricanos.

Desde que comenzó la huelga, los huelguistas han buscado contactos con el gobierno del ANC-COSATU-Partido Comunista y no han tenido éxito. El 14 de enero, casi dos meses después de que comenzara la huelga, la secretaria provincial de Giwusa en el Cabo Occidental, Abeedah Adams, dijo que estaban tratando de contactar al ministro de Comercio e Industria, pero sin éxito. “El EP [Ebrahim Patel] ha estado desaparecido desde diciembre y ha evitado reunirse con nosotros. Nuestras demandas son claras ya que queremos que Clover sea nacionalizado bajo el control de los trabajadores y la comunidad. Pedimos la reincorporación incondicional de todos los trabajadores despedidos. No queremos trabajar bajo medidas de austeridad de un recorte salarial del 20%. Los trabajadores ya están ganando salarios de esclavos. También sabemos que Milco/CBC ha apoyado a las Fuerzas de Defensa de Israel”.

TODA SOLIDARIDAD A LA LUCHA DE LOS TRABAJADORES DEL TRÉBOL

La alianza entre los sindicatos GIWUSA, FAWU, la central sindical SAFTU y las organizaciones palestinas que luchan en defensa de Palestina, BDS y Palestina Solidarity Alliance, ya han organizado dos importantes actos en Johannesburgo y Ciudad del Cabo, además de una manifestación frente al edificio de la Embajada de Israel.

Para el 25 de enero, estas organizaciones realizarán actividades solidarias con los trabajadores sudafricanos y también apoyarán la lucha de los palestinos contra la ocupación de su territorio, especialmente en este momento por parte de la embotelladora de Coca-Cola en Israel, propietaria de Clover.

Vamos a Participar, vamos Apoyar

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