El voto a Lula tiene que ser crítico

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Si es cierto que en la segunda vuelta, cuando solo tenemos dos candidatos, debemos votar contra Bolsonaro y su proyecto autoritario e imponerle una derrota en las elecciones, también es cierto que la extrema derecha no será efectivamente derrotada solo con elecciones. Es imposible enfrentar a Bolsonaro y la extrema derecha sin enfrentar las condiciones sociales, económicas y políticas que los crearon. Sin cuestionar el sistema capitalista, cualquier propuesta de lucha contra la extrema derecha cae en el vacío o en el regazo de otro sector de la burguesía, como hacen Lula y el PT.

Por: Júlio Anselmo

Para derrotar a la ultraderecha es necesario ayudar a incrementar la movilización y organización y también profundizar la lucha por la conciencia de los trabajadores para la defensa de un programa revolucionario y socialista. Nuestro voto por Lula es crítico precisamente por eso. Lula no solo no ayuda en eso, sino que trabaja en sentido contrario, reforzando la confianza del pueblo en los sectores burgueses, en las instituciones de esta “ricocracia” y haciendo retroceder la lucha y la organización de los trabajadores.

Empezando por su lista electoral que incluye nombres de la derecha tradicional como Alckmin, el apoyo de Meirelles, Tebet, etc. Pero también por el amplio apoyo que recibió de sectores de la gran burguesía, varios banqueros y con el apoyo de una parte importante del imperialismo, como Joe Biden. Su programa de gobierno expresa precisamente esta alianza burguesa y capitalista. Por eso no habla de revocar las reformas previsional y laboral, de revertir las privatizaciones o de acabar con el techo de gastos para garantizar recursos para las áreas sociales. Su crítica a Bolsonaro es que él es ‘un mal gestor’ del capitalismo brasileño. Por eso reivindica el agronegocio y dice que nadie ha hecho tanto por ellos como los propios gobiernos del PT. Por eso, un futuro gobierno suyo necesariamente atacará a los trabajadores para garantizar la acumulación de capital.

Desmonte de las luchas

Este papel nefasto que cumplen Lula y el PT se demuestra incluso en la táctica que vienen adoptando desde antes de las elecciones. Desmontando las luchas pero también siendo blandos al enfrentar a Bolsonaro precisamente porque depositan todas las fichas en una salida meramente electoral, por dentro de esta ricocracia. Esta política, que en la primera vuelta se tradujo en una campaña despolitizada por el voto y un populismo burgués de “izquierda”. En consecuencia, el resultado de la primera vuelta mostró la magnitud del peligro, con victorias importantes para el bolsonarismo.

Un giro más hacia la derecha

Y ahora Lula logra empeorar aún más el enfrentamiento con la ultraderecha, al dar otro giro a la derecha, buscando incorporar a su campaña y a un futuro gobierno a sectores aún más reaccionarios y vinculados al bolsonarismo. La “Carta a los evangélicos” no tiene casi nada sobre la justa lucha por la libertad religiosa, pero tiene mucho de capitulación a las pautas impuestas por la derecha más conservadora del país: la negación al derecho de aborto, la política de encarcelamiento en masa en relación con las drogas, y la promoción del oscurantismo en las ciencias y la educación. Con la excusa de tratar de ganar votos entre los evangélicos trabajadores, la Carta sirve principalmente para dialogar con la infame bancada biblica y colocar sectores de Centrão dentro de su campaña y gobierno.

Estrategia: construir una salida revolucionaria y socialista para el Brasil

El voto crítico en ninguna hipótesis puede significar apoyo al proyecto de Lula y del PT, mucho menos apoyo al futuro gobierno. Ese sería el camino de la derrota de los trabajadores y ayudaría a fortalecer a la propia ultraderecha que queremos combatir. Ante las amenazas autoritarias de Bolsonaro, es necesario votar críticamente por Lula, pero lo hacemos dialogando con los trabajadores sobre la necesidad de rechazar todo el proyecto del PT, mantenernos independientes de su bloque burgués y prepararnos para las batallas contra la ultraderecha y también contra un posible gobierno de Lula. Este es el único camino coherente si queremos enterrar a la ultraderecha de una vez por todas: construir la oposición de izquierda al futuro gobierno, que combata al bolsonarismo y construya una salida revolucionaria y socialista para Brasil.

En la segunda vuelta, el voto crítico por Lula solo se justifica por el hecho de que Bolsonaro significa una amenaza a las libertades democráticas. Este voto crítico debe servir no para fortalecer el campo burgués de Lula, sino para construir un campo de clase independiente de los trabajadores.

No ayuda en nada el desempeño de parte de izquierda que adhiere sin críticas al proyecto del PT. El PSOL, por ejemplo, se pasó con valijas y equipajes a la política de alianzas con la burguesía desde la primera vuelta. No solo sin criticar el programa de Lula, sino, peor aún, sembrando la ilusión de que Lula atenderá algunas demandas de los trabajadores.

El PCB y la UP se han posicionado por el voto crítico, pero no hacen ninguna crítica. Aquí reafirmamos: no alertar a los trabajadores sobre la política capitalista de conciliación de clases del PT, desarma a los trabajadores frente al imperialismo, la burguesía y el propio bolsonarismo y la ultraderecha.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 12/10/2022.-

Traducción: Natalia Estrada.

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