El 30 de abril, el PSOL oficializó su adhesión a la candidatura de Lula y Alckmin. Esta decisión fue construida no solo por el ala mayoritaria del PSOL, compuesta por la Revolución Solidaria de Guilherme Boulos y Primavera, de Juliano Medeiros, presidente del partido.  Contó, además, con el apoyo decisivo de las corrientes Resistencia e Insurgencia. Todos afirman que se trata de una decisión puramente táctica. Lo que está en juego es solo una simple ubicación política basada en la necesidad de derrotar electoralmente a Bolsonaro.

Por: Júlio Anselmo

Lo que no pueden explicar es con qué criterio tomaron esta decisión. Les gusta repetir que el PSOL debería ser útil en la derrota electoral de Bolsonaro. Pero si ese fuera el único motivo, bastaría con llamar a votación en la segunda vuelta y mantener una candidatura del PSOL. Pero la opción que tomaron no fue solo una definición de voto crítico en una segunda vuelta. Y sí, la de renunciar a su candidatura, integrar la fórmula Lula-Alckmin, componer la coordinación de la campaña, y todo ya en la primera vuelta.

Incluso teniendo en cuenta solo los aspectos electorales, es decir, el conteo de votos, esto no se justifica. Habrá una segunda vuelta, además con encuestas que indican que cualquier candidato gana contra Bolsonaro. Aquí no se trata de facilismo, de decretar que Bolsonaro ya perdió ni nada por el estilo. Pero, sí, de cuestionar la justificación central de que se trataría simplemente de la opción por el voto en contra del actual presidente.

¿Se adherirían a algún candidato más viable contra Bolsonaro, o solo se justifica porque este candidato es Lula? La hipótesis en política siempre es limitada, pero está aquí para mostrar que tiene mucho más que ver con estar a favor de Lula que estar en contra de Bolsonaro.

La táctica es hacer unidad de acción en la movilización para derrotar a Bolsonaro, o incluso votar críticamente en segunda vuelta contra este gobierno, como lo hizo el PSTU en 2018. Estas tácticas son válidas en determinadas coyunturas, pues ayudan a la organización de los trabajadores, si estuvieren conectadas con una política de independencia de clase, un programa socialista y el desenmascaramiento de los sectores burgueses.

Aquí hay otra cosa. Se trata de la adhesión del PSOL a la candidatura Lula-Alckmin.

¿Cómo derrotar a la extrema derecha?

Lo extraño de todo el argumento es que justifican esta adhesión por el peso de la extrema derecha, por el hecho de que llegó para quedarse y que no será derrotada en las elecciones. Pero precisamente por eso que no basta con sumarse a una candidatura aliada con la burguesía y que defiende gobernar con los ricos. No es aliándonos con Alckmin que estaremos mejor preparados para derrotar a Bolsonaro, y mucho menos para enterrar a la extrema derecha.

Si la idea es derrotar a Bolsonaro, y también a toda la ultraderecha, no tiene mucho sentido aliarse con otra parte de la derecha. Si derrotar a Bolsonaro significa frenar los ataques que los capitalistas están promoviendo contra los trabajadores, tampoco es aliándonos con otros capitalistas que quieren atacar a los trabajadores que resolveremos esto. El hecho de que los grupos capitalistas en cuestión sean diferentes no los hace menos capitalistas. De nada sirve hablar de derrotar a Bolsonaro ignorando que el sistema capitalista es el terreno fértil para la proliferación de la extrema derecha.

Para combatir las bandas armadas de la ultraderecha, es necesario movilizar, organizar y hacer avanzar la conciencia de los trabajadores. Decirles a los trabajadores que la salida es esta fórmula de Lula en alianza con la burguesía no ayuda en esta tarea, ni tácticamente, ni mucho menos estratégicamente. Por el contrario, contribuye a desorganizar, desmoralizar y atrasar la organización y la conciencia de los trabajadores.

Derrotar a Bolsonaro es urgente. Tarea número uno de la elección y de las luchas. Pero nada derrota más a Bolsonaro y a la extrema derecha que el fortalecimiento de una alternativa socialista, obrera y revolucionaria en el Brasil, pues enfrenta el sistema y ayuda a la organización de los trabajadores. Presentar esta salida en primera vuelta es un deber de quienes se consideran de izquierda.

Más allá de la adhesión, la esperanza en el nuevo gobierno de Lula

No podemos olvidar que fue la experiencia, la traición y la desesperanza del gobierno de “izquierda” del PT junto con la burguesía lo que favoreció el ascenso y el fortalecimiento del propio Bolsonaro. Hoy la candidatura de Lula está más a la derecha que hace 20 años. Incluso después de que la burguesía descartara al PT cuando perdió popularidad, el PT no descartó a la burguesía. De hecho, la abrazó aún más con Alckmin, y el PSOL lo sabe.

Por eso insistió tanto en los puntos programáticos, presentando al PT y a Lula, celebrando que fueran aceptados. El evento de la adhesión del PSOL a Lula fue un mitin sin críticas ni diferenciaciones, por mínimas que fueran.

Pero Lula no solo no revertirá las “políticas neoliberales” con las que el PSOL jura haberse comprometido, sino que las mejorará para los capitalistas. De hecho, Gleisi Hoffmann dijo que se mantendrá al actual presidente del Banco Central de Bolsonaro.

Peor que adherir a una campaña de unidad con la burguesía es creer que interfirió en algo del programa, o incluso que sería posible que esta fórmula defendiera, en alguna medida, un programa en interés de los trabajadores. Solo si Alckmin fuera el primer burgués en la historia en cometer un suicidio de clase.

Con este movimiento el PSOL está diciendo que el programa de candidaturas es también del PSOL. ¿No es ya eso en sí sembrar esperanza en un futuro gobierno de Lula?

Solo podemos concluir que no se trata apenas de una adhesión a la candidatura, sino también a la política, al programa y el proyecto del PT. No es casualidad que, aunque la decisión sobre el PSOL formar un eventual nuevo gobierno Lula se dejó para después de las elecciones, haya este elefante en la sala.

La táctica por la táctica o el curioso caso del MES

Otro sector del PSOL, encabezado por el MES (Movimento de Esquerda Socialista), se mostró en contra de sumarse a la campaña de Lula, pero una vez aprobada, la acepta y la entiende también como un debate táctico, donde no se trataría de una polémica sobre votar a Lula, sino más bien cuándo hacer esto. La dirección del PSOL defiende que sea en la primera vuelta. Y ellos defienden en la segunda vuelta, y que se defina eso desde ya. Para ellos, lo que sería más grave es la posibilidad de ingresar al gobierno. Y dado el grado de alerta en sus notas, la probabilidad de que esto ocurra parece latente.

Lo curioso es que el MES fue uno de los principales defensores de la federación con la Red [Rede Sustentabilidade], diciendo que también era táctica para superar la cláusula de barrera. Y que esto no acabaría con el PSOL como partido de izquierda ni cambiaría su carácter de clase. Por su parte, Resistencia dice que votar por Lula en la primera vuelta es táctico, pero que la federación con la Rede no lo es. Por lo tanto, es probable que alguien el próximo año diga que ingresar al gobierno es táctico, y así sucesivamente.

Sin un criterio de clase claro, ¿quién define la regla de lo que es táctico o no? Gobernar, unificar partidos o hacer un programa común con la burguesía no es táctico. Tratar las discusiones tácticas desvinculadas de su relación con el programa y la estrategia conduce a una visión turbia de la realidad y a elecciones subjetivas sobre hasta dónde ir con la burguesía, lo que siempre termina en capitulación.

La polémica pública entre MES y Resistencia es una demostración de ello. Uno defiende la adhesión a Lula y el otro defiende la federación con la Rede, es decir, cada uno defiende su tipo de alianza con el sector burgués que más le agrada, sin criterio de clase.

El Polo Socialista Revolucionario está a disposición

Otro sector más a la izquierda del PSOL se opone a la decisión de la dirección. Algunos entregaron sus cargos y dicen que no aceptan la decisión. Organizaciones como CST y SoB ya están construyendo con nosotros el Polo Socialista Revolucionario y estamos en francos debates sobre las elecciones. Solo queremos reforzar que el Polo está abierto a todos los que no estén de acuerdo con la decisión tomada por el PSOL.

Con todo el respeto y y la estima que tenemos por estos compañeros, hay entre nosotros una polémica interesante ya que algunos sectores vienen defendiendo como política el retorno al PSOL de los orígenes. No vemos que la salida pase por ahí, porque los problemas actuales del PSOL están directamente ligados a los límites en su propio origen como partido que pretendía aglutinar a reformistas y revolucionarios, con una estrategia meramente electoral y sin claridad programática. No es casualidad que el movimiento de adhesión al PT y a la Rede haya sido precedido por largos años de acercamiento político entre ambos partidos desde 2016, como dijo Medeiros, y también por la salida de varios parlamentarios del PSOL hacia el PT, el PCdoB, el PDT y el PSB.

Pero este es un gran debate que siempre podemos hacer con tranquilidad pero que de ninguna manera nos impide estar juntos construyendo una alternativa revolucionaria y socialista con independencia de la burguesía en estas elecciones.

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Artículo publicado en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.