Lun Abr 22, 2024
22 abril, 2024

Correo Internacional |Francia, Gran Bretaña…la clase obrera se hace oír

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Este número especial de Correo Internacional presenta una síntesis reciente de la heterogénea situación en la que se encuentran los proletariados europeos si bien comparten un contexto de crisis económica y social en medio de la Guerra de Ucrania. Hacemos especial énfasis en las olas de lucha que se han dado en Gran Bretaña y Francia este último año. Ambos países están experimentando importantes movilizaciones obreras, mientras que el resto del continente mantiene un clima de «paz social». En Francia se han generalizado la ola de huelgas contra la reforma de las pensiones, organizada por un amplio frente sindical, donde el proletariado industrial y los trabajadores del transporte tuvieron un papel clave. En Gran Bretaña la vanguardia de las luchas han sido los trabajadores públicos, primero los ferroviarios y funcionarios del gobierno, y ahora le siguen el personal sanitario y de educación.

A nivel nacional, en ambos países vemos que las burocracias sindicales han sido un verdadero obstáculo para avanzar hacia una mayor coordinación y autoorganización entre los trabajadores y desembocar en huelgas generales rotundamente victoriosas. Macron ha logrado imponer su reforma de momento, pero no ha logrado convencer al 90% de los franceses que la rechaza aún hoy, ni desarmar del todo el movimiento social. El presidente francés está políticamente aislado, y la simpatía por la lucha de los trabajadores franceses se está extendiendo por toda Europa. A nivel continental, la heterogeneidad de la movilización social y la falta de una verdadera solidaridad internacional se debe a la actuación de las burocracias sindicales europeas, alineadas con el aparato neoliberal de la Unión Europea (UE), que pretenden sofocar las luchas internas e impedir respuestas europeas unificadas.

Los distintos artículos muestran como proclamados «valores europeos» de la UE, se han vuelto huecos, y la elección de Meloni en Italia, quien se integró perfectamente a las instituciones europeas, es la mejor expresión de ello. Otro ejemplo que no podemos obviar son las acciones de Macron contra el Estado del bienestar y los derechos laborales en Francia, la brutal represión de las protestas y el apoyo de la UE a los gobiernos de extrema derecha y sus políticas de inmigración racistas. Pero las políticas a medio gas del gobierno de Sánchez en España y de Costa en Portugal también muestran que ni los gobiernos burgueses ni el marco de la UE pueden dar una respuesta real a los problemas crecientes de la clase trabajadora. Además, para superar la actual crisis económica, la UE planea imponer nuevas las políticas de austeridad, que afectarán especialmente a los países periféricos muy endeudados, y supondrán una rebaja brutal del nivel de vida de los trabajadores.

La guerra de Ucrania ha tenido importantes implicaciones geoestratégicas. Ha desbaratado el pacto energético entre Alemania y Rusia, beneficiando a las empresas energéticas estadounidenses y debilitando el dominio económico de Alemania en la UE. También ha reforzado a la OTAN y aumentado la influencia militar y política de Estados Unidos en Europa. Desde la LIT hemos apoyado desde su inicio a la resistencia ucraniana, haciendo especial énfasis en el rol que tiene la resistencia obrera y la solidaridad internacional con ésta. Tanto las contrareformas neoliberales de Zelenski como los préstamos de la UE y el FMI son una amenaza para la independencia y bienestar presentes y futuros del pueblo ucraniano. Por eso afirmamos hoy más que nunla la necesidad de construir una dirección independiente de la clase obrera en la resistencia y en el proceso de reconstrucción, que avogue por una victoria rotunda de los trabajadores ucraninaos en la guerra y una reconstrucción obrera y socialista que siente las bases materiales de una verdadera independencia nacional. 

La única salida a la guerra, la inflación galopante y la crisis ambiental que amenaza al planeta es avanzar en construir una organización que pueda coordinar las luchas para llevarlas a cuestionar el origen común de estos problemas: el sistema capitalista. La resistencia en Ucrania ante la invasión rusa es tanto una prueba de la necesidad de la revolución socialista mundial como de su posibilidad.

Frente a la creciente polarización social, y el fortalecimiento de los movimientos de ultraderecha, debemos construir partidos socialistas, revolucionarios e internacionalistas de la clase trabajadora que defiendan la independencia de clase, la democracia obrera y se pongan al servicio de organizar las luchas para que triunfen y para construir los pasos necesarios para avanzar hacia el socialismo. Con ese objetivo presentamos esta edición de Correo Internacional, como un instrumento que sirva para aglutinar a quienes están dispuestos a luchar por la construcción de un proyecto socialista, revolucionario e internacionalista junto a nosotros.

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