El estallido social en Colombia, que se inició a finales de 2019 y tuvo su mayor expresión en el Paro Nacional de 2021, se expresó en las elecciones parlamentarias y las consultas presidenciales del pasado 13 de marzo. El Pacto Histórico fue la lista más votada en Senado y Cámara y su consulta obtuvo el doble de los votos de las consultas del centro y de la derecha. Además, la candidatura de Francia Márquez – que reunía a los sectores más consecuentes con la lucha social en Colombia – tuvo casi 800 mil votos.

Por PST-Colombia

Después de las elecciones, en las que el Pacto Histórico tuvo 5.580.000 votos, el Equipo Colombia tuvo 3.980.000 votos y Centro Esperanza 2.150.000 votos, el panorama electoral para las presidenciales tiende a agruparse en dos candidaturas, la de Federico Gutiérrez, que reuniría al uribismo, los conservadores y los demás sectores de derecha, y la de Gustavo Petro, que reuniría al reformismo y a sectores liberales. Prueba de ello es la renuncia de Óscar Iván Zuluaga a su candidatura del Centro Democrático y su adhesión a Federico Gutiérrez un día después de la consulta.

En cuanto a la votación del Pacto Histórico, coalición que reúne a la mayoría de los sectores que han participado en las luchas sociales, la votación de Francia Márquez expresa un descontento con las alianzas que hace Gustavo Petro y su método de conformación de las listas parlamentarias, que privilegió los acuerdos con sectores de la política tradicional, sus importante votación hoy le envía un mensaje a Gustavo Petro no solo sobre el respeto a los acuerdos de que la segunda votación ocupe la vicepresidencia, sino que el programa del Pacto Histórico responda más a las luchas sociales que las alianzas con el liberalismo.

Y a pesar de que la votación de Gustavo Petro es histórica, los casi seis millones de votos obtenidos no cumplen con los objetivos que se han propuesto de ganar en primera vuelta y así evitar que todos los candidatos lo enfrenten unidos en segunda vuelta. Esta situación, ha presionado a los sectores más petristas del Pacto Histórico que buscan un acuerdo con el Partido Liberal, incluso negociando la vicepresidencia.

Parlamentarias: cae el uribismo, crecen los tradicionales

La caída del Centro Democrático de 51 a 30 congresistas y el crecimiento del Pacto Histórico, que obtiene más de 40 parlamentarios, no implica un escenario legislativo favorable a un eventual gobierno de Gustavo Petro.

En el Senado de la República, el Pacto Histórico tuvo 16 curules; la Coalición Centro Esperanza, 14 curules; el Partido Liberal,  15 curules; el Partido Conservador, 16 curules; el Centro Democrático, 14 curules; Cambio Radical, 11 curules; Partido de la U, 10 curules; Coalición Mira- Colombia Justa Libres, 4 curules; Comunes, 5 curules; Mais, 1 curul y AICO, 1 curul.

En la Cámara de Representantes, el Pacto Histórico, obtuvo 25 curules, la Coalición Centro Esperanza 12 curules y Fuerza Ciudadana 1 curul, mientras los partidos liberal y conservador tuvieron 32 y 25 curules respectivamente.

De igual manera, los sectores más retardatarios de la política ganaron varias curules de paz, como lo hizo el hijo del paramilitar Jorge 40, o en la circunscripción especial afro, en la que el uribismo ganó ambas curules.

Los cambios se logran en las calles, no en las urnas

Este panorama muestra que los llamados alternativos apenas alcanzarían unas 75 curules en el Congreso de la República, lo que llevaría a negociar con los partidos tradicionales. Por ello, los socialistas hemos insistido en que los cambios no se lograrán a través de las urnas y que incluso en un gobierno del Pacto Histórico, se necesitará la movilización en las calles para derrotar el régimen político que perpetúa la pobreza y la miseria. Hoy la pobreza alcanza el 45% de la población y el desempleo, el 19%. El costo de vida ha superado ampliamente el aumento salarial, así lo consideren histórico. Se hace necesario continuar exigiendo a este y al próximo gobierno medidas urgentes como el no pago de la deuda externa y la ruptura de los tratados comerciales con el imperialismo; distribución de las horas laborales sin rebaja salarial (plan de pleno empleo)  y congelamiento del costo de la canasta familiar, entre otras, como parte de un plan de lucha contra el hambre a la que nos lleva este sistema capitalista. Igualmente, debemos continuar exigiendo el esclarecimiento de los crímenes de Estado y el castigo a los culpables de la masacre policial y paramilitar.

Por ello, a pesar del optimismo que dejan los resultados de las parlamentarias y las perspectivas que se abren de unas elecciones presidenciales en las que se enfrentaría la candidatura uribista con la candidatura reformista, es necesario que quienes estuvimos apoyando el nombre de Francia Márquez y quienes hemos propuesto un programa que resuelva los problemas de la clase trabajadora y de los pobres, debemos organizar las luchas, porque los cambios no los podemos obtener en las urnas – con un sistema electoral anti-democrático – sino en las calles, con la movilización organizada de las masas.