Sáb Feb 24, 2024
24 febrero, 2024

Chile| Una historia del saqueo: contribución para las luchas del presente

Por Cristóbal Badilla, historiador y profesor de Historia

En el presente artículo, realizaremos una breve revisión histórica del saqueo de nuestros bienes naturales, particularmente en el área de la minería (salitre, cobre, litio), debido a que históricamente han sido la principal fuente de saqueo por parte del imperialismo internacional y de la burguesía nacional. Con el objetivo de trazar un hilo de continuidad entre las luchas populares del pasado y las del presente, dando cuenta que los fenómenos que están ocurriendo en la actualidad (18-O, 2019), son producto de las experiencias organizativas de miles de personas que dieron sus energías para que la riqueza de este territorio se quede efectivamente en el país y este al servicio de las grandes mayorías.

El saqueo colonial

En primer lugar, la explotación de yacimientos mineros esenciales para el desarrollo nacional/local y social no es algo propiamente del presente, más bien, los primeros antecedentes remontan en América Latina desde la época colonial. Dicho esto, en  1541 (siglo XV),  Pedro de Valdivia y su grupo de conquista logran avanzar por estos territorios instalándose en el valle del Mapocho, rápidamente expulsaron a los indígenas locales, asentándose cerca de los lavaderos de oro ubicados a kilómetros de la futura ciudad de Santiago  en “Marga- Marga”, robando las riquezas disponibles, donde el Cacique Michimalonco se vio “obligado” a negociar, suministrando 1200 indígenas para “colaborar” en dicha extracción, dando los primeros pasos hacia el sistema de “encomienda” en Chile, estableciendo un modo de trabajo colonial en base a la esclavitud de millones de indígenas.

En segundo lugar, en las décadas siguientes la empresa de conquista siguió avanzando hacia el sur, llegando a los territorios bajo administración mapuche, continuando con el despojo de los bienes naturales. Por lo que, en respuesta a la violencia de la Corona, los mapuches, en lo que hoy es “Arauco” o “Gulumapu” (oeste de la Cordillera de los Andes), se organizan en defensa del territorio, ocurriendo como hito fundamental, el “Levantamiento de Curalaba” en 1598, donde establecieron una especie de frontera, obligando a los conquistadores a negociar a través de la figura de los “parlamentos”, dando paso al reconocimiento de los grupos mapuche como sectores autónomos. Así, podemos evidenciar que la dominación colonial no fue “lineal” como plantean algunos, los indígenas de la región se levantaron en armas frente a los invasores dando paso a una serie de acciones para evitar el continuo saqueo de la corona.

Por otra parte, al momento de que Chile fuera un país “independiente”, sufrió grandes transformaciones estructurales no solamente en su ordenamiento jurídico- institucional (paso de una Capitanía general a una Republica burguesa), sino también en el ámbito de la economía y la sociedad, donde el control de los recursos naturales se expresó en tres situaciones. En primer lugar, durante la primera mitad del siglo XIX (1818- 1840), se configuro la entrada al nuevo orden mundial, donde nuestro rol, fue de exportador de materias-primas, mientras que Inglaterra se fue consolidando como la potencia con rasgos imperialistas emergente, desplazando a los imperios coloniales y aplicando mecanismos financieros en torno al acceso del país al crédito internacional y a la baja en los aranceles. Con estas medidas se pudo financiar el desarrollo urbano de las nacientes republicas, aunque de forma contradictoria, generó paulatinamente un proceso de dependencia en torno a la utilización de los recursos naturales de parte de los ingleses, garantizando la subordinación de la burguesía nacional al capital extranjero.

El periodo del imperialismo inglés

En segundo lugar, entre 1850-1890, la consolidación del imperialismo inglés en el territorio, no solamente se expresaba en la modernización económica, sino en que dicho proceso era parte de un engranaje de dominación global en el marco de las nuevas relaciones capitalistas, donde la minería será clave para la producción de explosivos y en la creación de fertilizantes, generando su propio desarrollo en materia de exportación a costa de atar a nuestro país (y al continente) a la dependencia de materias primas.

En tercer lugar, con la expansión territorial tanto hacia el norte (Guerra del Salitre con Perú y Bolivia 1879-1884), el país obtuvo nuevos territorios con yacimientos mineros importantes ubicados en ciudades como Antofagasta, Iquique, Tarapacá, estando bajo el control de compañías inglesas (aproximadamente 70% de las oficinas salitreras), invirtiendo un aproximado de 15 millones de libras esterlinas hacia 1889. Además, la incursión militar hacía el sur con la reducción de territorios ancestrales y la subordinación de miles de mapuches al Estado. Y, la Guerra Civil de 1891, donde un sector de la marina apoyado por la oposición conservadora y financiada por la burguesía terrateniente entra en disputa con José Manuel Balmaceda, quien plateo una política “nacionalista” con relación a un posible freno en torno a las inversiones inglesas en el salitre, proponiendo la creación de empresas salitreras de capitales nacionales.

Lo cual, siendo una política “tibia”, ya que, tampoco planteaba que el Estado se hiciera cargo del mineral, alerto al imperialismo inglés y sus inversiones en el país, desencadenando a través de la influencia en la oposición chilena (burguesía minera, comercial, bancaria) la guerra civil orquestada el 7 de enero de 1891 con la sublevación de la Marina, con un saldo de 10.000 muertos en combate y finalmente el suicido de Balmaceda el 19 de septiembre del mismo año. Sin embargo, esto no quiere decir que Balmaceda representara los intereses populares, los documentos de la época sostienen que tuvo apoyo de EE. UU y en un momento incluso de Alemania. Por lo tanto, podemos sostener que esta guerra civil fue una expresión de defensa ante el imperialismo, aunque con un nacionalismo burgués incapaz de llevar a cabo reformas democráticas al servicio de las mayorías.

Por otro lado, entrando al siglo XX, mientras el imperialismo inglés disponía del control e inversión del salitre (no solamente en términos de capital, sino también en el transporte con el control de los ferrocarriles), se comenzó a configurar una nueva clase trabajadora que hacía funcionar un incipiente sector industrial en las “ciudades” mineras del norte. En ese sentido, entre 1890 y 1912, el proletariado del salitre aumento desde los 13.060 hasta las 45.000 mil personas en los rubros. Sin embargo, no todo era “progreso”, sino que la literatura contemporánea llamo a sus condiciones de vida, la “cuestión social”, debido a que no poseían alcantarillado, agua potable, abundan las enfermedades, alcoholismo, violencia de género y finalmente el “pago” no era en salario, sino en fichas que eran intercambiadas por alimentos de primera necesidad en las “pulperías”, quienes provenían de los mismos capitales dueños de las minas.

Además, para la burguesía nacional ligada al capital imperialista, esta bonanza económica del salitre no duraría para siempre. Con la primera Guerra Mundial (1914- 1918), se produjo un alto en las ganancias, ya que Alemania (que era comprador del salitre junto a Inglaterra), produciría un salitre sintético, que en términos de logística sería más barato adquirir en el mercado internacional, sumado a la crisis terminal de este producto con la caída definitiva de los precios en la gran depresión de Wall Street en 1929, dejando miles de desempleados en nuestro país, produciendo migraciones masivas del norte hacia el centro , desencadenando graves problemas políticos que traería un nuevo actor al conflicto por la usurpación de los bienes naturales chilenos, este es Estados Unidos.

Pueblo salitrero de Humberstone

Por otra parte, se produciría un cambio importante en términos de matriz productiva en la minería, ya que, ascendería el cobre como nuevo mineral para la exportación. En este sentido, su estructura productiva, se basará en la extracción en bruto del nitrato y su procesamiento industrial ira de la mano de un recambio en la arena internacional. Debido a que, Europa con su propia destrucción y el nuevo orden mundial posguerra había caído, posicionándose Estados Unidos como nueva potencia imperialista, apropiándose de las empresas de cobre, generando un proceso de dependencia del 51% de las exportaciones hacía Chile durante la primera mitad del siglo XX.

El cobre y los Estados Unidos

Así, el cobre continuó abasteciendo al mercado internacional, aunque los excedentes vía impuestos por parte del Estado habían aumentado, dando paso al financiamiento de obras públicas, salud o educación. Asimismo, no creemos que la historia sea “lineal”, ni que, por el aumento de mayor participación estatal en la economía, tengamos garantizada la “independencia económica” del pueblo trabajador, ya que, las empresas transnacionales, mayoría de capitales estadounidenses aumentan en el país (Grace Dupont Co, Guggenheim Co, ITT, Anaconda Copper, etc.). Además, hacia la mitad del siglo, EE. UU consolido su hegemonía con más del 50% de recepción hacía las exportaciones de nuestras materias primas estratégicas.  Sumado a lo anterior, otro elemento del capital financiero para hipotecar al país fue la deuda externa, la cual exceptuando el periodo entre 1929-1935 que fue suspendido los pagos, acumulando hacia 1964 un total de 1.105 millones de dólares, de los cuales solo se pagaron 624 millones por conceptos de obtención de crédito internacional.

En ese sentido, sostenemos que el periodo abordado entre 1935-1973, se puede comprender como un “Estado de Compromiso”, porque Chile se mueve desde una economía abierta basada solamente en la exportación de los recursos naturales hacía una “economía mixta”, basada en el modelo de Industrialización por sustitución de importaciones (ISI), avanzando paulatinamente en la industrialización, no solamente de los sectores estratégicos del país, sino manufacturando bienes cotidianos para la población (cuero, calzado, alimentaria, etc.), teniendo una mayor regulación del mercado interno e intentando avanzar hacia la “protección social” (esto último es al igual que en el momento anterior por las luchas históricas del movimiento obrero).

Bajo este contexto, uno de los hitos que queremos destacar, en el marco de las propuestas que impulso la clase trabajadora en Chile junto a los partidos de la izquierda reformista, fue el proyecto de Ley titulado “PROYECTO DE LEY EN LA HISTORIA DE CHILE, DE NACIONALIZACION DEL COBRE.”, presentado por los Senadores del Partido Comunista de Chile Salvador Ocampo y Elías Lafertte el 21 de Junio de 1951, que va a señalar entra otros elementos en su Art. 1°:

“Por exigirlo el interés nacional, decláranse de utilidad pública todos los bienes de su propiedad que tengan en el país la Chile Exploration Company, la Andes Copper Mining Company, y la Braden Copper Company”. Aunque siendo rechazado, sostiene, la necesidad del control de nuestros bienes naturales frente al imperialismo norteamericano. A su vez, esta acción, se enmarca, en un nuevo orden mundial (Guerra fría: división bipolar del globo en capitalismo vía USA y “socialismo” (estalinismo) vía URSS, con sus respectivas zonas de influencia).

Por lo que, desde 1964, en el marco de esta polarización social, la Democracia Cristiana (DC) es gobierno a través de Eduardo Frei Montalva, buscando el “centro” para disputarle el movimiento obrero a la izquierda, impulsando la llamada “revolución en libertad”, con financiamiento directo del Vaticano y cumpliendo el plan de USA llamado “Alianza para el Progreso”, con el objetivo de evitar el avance del “comunismo” dentro del país. Lo que, en materia energética reformando la legislación anterior, avanza hacia el 51% de participación estatal en materia adquisitiva respecto a la propiedad del cobre en negociación con el imperialismo norteamericano, aplicando la “chilenización del cobre”, actuando en una suerte de empresas mixtas de cobre.

Por otro lado, esta situación sufriría una modificación importante, con la elección  victoriosa de Salvador Allende el 4 de septiembre de 1970, con un 36,6 % de los votos (apoyado por el Congreso vía votos de la DC), quien haciendo una alianza de clase con la pequeña burguesía (Partido Radical) y la Izquierda Reformista que venía del Frente Popular (PC-PS), planteo al país, la tesis de la “vía pacífica al socialismo”, cuando la experiencia histórica había demostrado que para cambiar de raíz la sociedad, había que derrocar a la burguesía. Quien con un programa definido como “anti oligárquico, antiimperialista”, pretendía mediante la conciliación de clase avanzar hacia el socialismo, disputando los medios de producción a una burguesía excluyente y déspota, quien tenía una estratégica alianza con el imperialismo para mantener el rol histórico de subordinación de atraso y dependencia para Chile.

De la nacionalización del cobre al neoliberalismo

En ese sentido, Allende emprende esta acción en materia de la minería, el 11 de julio de 1971, aprobada por unanimidad en el Congreso Nacional (de mayoría derechista), a través de la Ley N° 17.450, operando como una reforma a la constitución de 1925, declarando que el Estado poseía dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible de todos los yacimientos mineros del país, dejando sin efecto todos los contratos con las empresas de origen norteamericano. Sin embargo, el imperialismo pasa a la ofensiva deprimiendo el precio del cobre chileno en el mercado internacional: prohibieron la exportación de repuestos e insumos para la minería; sumado a los prestados internacionales para Chile. Sin embargo, pese a estas medidas no decayó la producción, en las minas de Chuquicamata, El Salvador y el Teniente, superando los ritmos anteriores a 1968. Aunque, al bajar el precio internacional, también lo hicieron las exportaciones: si en 1970 el valor de las exportaciones bajo en 85,7 millones de dólares en relación con 1969, en 1972 decayó aproximadamente 267, 9 millones de dolores en comparación a 1969.

Asimismo, esta experiencia sumado a miles de organizaciones de trabajadores (Cordones Industriales, Comandos Comunales, tomas de fundos, poblaciones autogestionadas), que se levantaron de forma autónoma por fuera de las iniciativas de la UP (aunque con cientos de militantes de base en ellas), fueron el enemigo real a combatir por parte del imperialismo y la burguesía nacional, que actuó financiando y organizando el Golpe de Estado, el 11 de septiembre de 1973,  derrocando no solamente a Allende y su gobierno de conciliación de clases, sino a miles de luchadores sociales que dieron sus vidas por un proyecto socialista para Chile. Ante lo anterior, la dictadura militar barrio con todas las conquistas previas del pueblo trabajador (sumado a los asesinatos, torturas, desapariciones), con una ola de privatizaciones de empresas públicas, flexibilización laboral, liberalización del mercado, privilegiando las exportaciones por sobre las importaciones, quiebre de empresas estatales (18% de cesantía), incluyendo la minería: pagándole indemnizaciones a las empresas de USA, iniciando la desnacionalización de la gran y pequeña minería, donde CODELCO (actualmente) con los gobiernos de la postdictadura pasa a controlar cerca del 30% de la producción de cobre frente al 70% de control por parte de las empresas extranjeras. 

Finalmente, con la caída de la dictadura y la llegada de los gobiernos de la Ex Concertación, esta situación solo empeoro, los partidos de la “izquierda” institucional (PS, DC, PPD, PR) y por fuera el PC siendo cómplice de los pactos privatizadores, continuaron profundizando la dependencia al imperialismo en materia minera y las privatizaciones de esas ganancias a los bolsillos de la burguesía nacional (privatización de SQM al exyerno de Pinochet, Julio Ponce Lerou), donde la estatal COLDELCO solo cuenta con el 35% del control productivo en la minería nacional, mientras que empresas extranjeras como la Minera Escondida (Propiedad de BHP BILLITON) entre otras, controlan el 65% del mineral, continuando con el saqueo trasnacional a los bienes naturales.

Por último, luego de 30 años de democracia restringida, cuatro gobiernos neoliberales “socialdemócratas” y dos gobiernos de derecha, llego al poder la colación de Apruebo- Dignidad (AD), con un discurso reformista “antineoliberal”, buscaron capitalizar las demandas sociales que impuso el pueblo chileno en las calles el 18 de octubre de 2019, bajo la estrategia de conciliación de clases frente al capital extranjero que domina las riquezas nacionales. Lo cual, se puede ver en los llamados a la “inversión extranjera” en el marco de la supuesta creación de la Empresa Nacional del Litio, donde nuevamente el imperialismo norteamericano quiere apoderarse de las riquezas nacionales, aunque existen otros actores, como capitales de chinos, canadienses, alemanes, etc.

Para concluir, tal como se pudo ver a lo largo de este artículo, el saqueo de nuestros bienes naturales no es desde el presente, sino tiene una larga trayectoria, dando que cuenta que, pasando por el imperio español, la corona británica y los estados unidos, históricamente el imperialismo en su afán dinamizador del mercado mundial, ha visto este territorio como lugar de conquista, tanto desde un punto de vista militar, como geopolítico, expresado fundamentalmente en el control de la minería como un resorte de acumulación para la alta burguesía internacional y con ello la subordinación de los pueblos oprimidos. Ante lo anterior, para enmendar la histórica dependencia del país y la opresión de la clase trabajadora, es necesario una transformación sustantiva de las relaciones de producción, donde la matriz de desarrollo se encuentre bajo la dirección de la clase trabajadora en conjunto con las comunidades locales, para así poder desarrollar un proyecto industrial nacional, aprovechando las nuevas tecnologías, respetando la reproducción de la vida obrera y popular.

Referencias:

  • América Latina y el Caribe como reservas estratégicas de minerales, Gian Carlo Delgado Ramos.
  • Interpretación Marxista de la historia de Chile – Luis Vítale.
  • Historia económica de Chile desde la Independencia – Manuel Llorca-Jaña, Rory Miller.

Publicado en http://vozdelostrabajadores.cl 26 de septiembre del 2023

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