La CSP-Conlutas envía moción contra el golpe militar en Myanmar y apoya la huelga de trabajadores.

Por: CSP-Conlutas

El 1 de febrero, el ejército de Myanmar declaró estado de emergencia por el plazo de un año y asumió el poder, realidad de régimen vivida de 1962 a 2011. El militar golpe de Estado llevó a la detención de la principal figura de poder en el país, Aung San Suu Kyi, de 75 años, y del presidente de la República, Win Myint.

La presidencia fue interinamente asumida por el vicepresidente Myint Swe, nombrado por las Fuerzas Armadas. El canal de televisión del ejército informó que el jefe de Estado Mayor, Min Aung Hlain, mantiene el comando de las tropas.

Cerco a los activistas

Una ola de detenciones, horas antes de la primera sesión del Parlamento resultante de las elecciones de noviembre, antecedió al golpe este 1 de febrero. Fueron presos 133 políticos y centenas de activistas, además de dirigentes estudiantiles, dirigentes étnicos y diputados de la LND (Liga Nacional Democrática), el partido de Suu Kyi, que obtuvo amplia mayoría en las elecciones del 8 de noviembre último.

La Junta Militar está bloqueando el acceso de celulares a la internet para silenciar las protestas.

Represión

Desde el día del golpe, , en violentas protestas, policías y manifestantes han entrado en enfrentamientos en Myanmar. La reacción de la policía birmana [por Birmania, antiguo nombre del país] fue más violenta, con uso de balas de goma, chorros de agua y gas lacrimógeno. En la capital, Naypydaw, cuatro personas fueron llevadas al hospital, una en estado grave.

La represión dejó heridos y fueron detenidos dirigentes políticos. Reproducción Twitter.

Resistencia

Inspirados en actos por la democracia que ocurren en Tailandia y en Hong Kong, manifestantes reaccionaron al golpe y volvieron a las calles en varias ciudades de Myanmar.

La utilización de cascos de construcción amarillos, de paraguas, y el saludo con tres dedos –en referencia al filme “Juegos Voraces”, que fue adoptado por primera vez por activistas de la vecina Tailandia en actos contra la alianza entre los militares y la monarquía el año pasado– son importantes símbolos en las protestas, que pueden ser observados por todas partes.

También se utilizó una manual de tácticas de protestas que fue usado en Hong Kong, siendo traducido al birmano y compartido en las redes sociales, a pesar de los bloqueos. En la medida de lo posible, opositores al golpe se están conectando con otros usuarios por medio de la hashtag #MilkTeaAlliance, que reunió a activistas en Tailandia y en Hong Kong.

En un comunicado distribuido por las redes sociales, la LND llama al pueblo birmano a no aceptar el golpe y a protestar contra la vuelta del país a la dictadura. Las Fuerzas Armadas insinúan injustificadamente que el golpe es una respuesta a las denuncias de fraude en las últimas elecciones.

Apoyo internacional

Frente a este fuerte movimiento de desobediencia civil, que ya afecta a hospitales, escuelas y oficinas del gobierno, la CSP-Conlutas destaca que la solidaridad internacional y la presión de movimientos y organizaciones es más que necesaria, considerando también que se trata de un país marcado por décadas de represión militar.

Es preciso cercar de apoyo a la juventud que enfrenta la violencia militar en las calles, a las obreras costureras en Myanmar –cerca de 700.000–, a las de las industrias del calzado y de tenis (zapatos y zapatillas) para exportación, que paralizaron las actividades para participar de las manifestaciones, y a los empleados públicos, particularmente profesores, médicos/as y enfermeras/os, que también están en huelga.

Enfermeras y enfermeros en huelga. Reproducción Twitter.

La huelga general en el país, que tuvo inicio el 8 de febrero, exige el fin inmediato de la dictadura y la vuelta del gobierno civil, además de la revocación de la Constitución de 2008 que confiere amplios poderes políticos a los militares.

Myanmar es un país muy pobre, con una economía basada esencialmente en la agricultura y la extracción mineral, y que presenta altos índices de miseria, analfabetismo y desigualdad social. Es gobernado sobre la base de mucha corrupción por la elite burguesa privilegiada y por la casta burocrática militar, que conviven en ambiente de disputa por el poder y por las riquezas.

Para el pueblo sobra hambre y desesperación, además de tristes recuerdos de años de dictadura militar (1962-2011) y del genocidio Rohingya –proceso criminal de limpieza étnica y represión militar realizado por las fuerzas armadas y por la policía de Myanmar, contra los musulmanes Rohingya en el Estado de Rakhine, en la región noroeste del país–.

Aquí en el Brasil, la Central Sindical y Popular CSP-Conlutas y sus sindicatos y movimientos afiliados repudian el golpe militar, solidarizándose con la lucha y la resistencia del pueblo trabajador y de la juventud de Myanmar.

¡Fuera la dictadura militar de Myanmar!

¡Todo apoyo a la huelga general de [email protected] [email protected] de la industria textil y los [email protected][email protected]!

¡Libertad ya para todos los presos y perseguidos políticos!

Artículo publicado en cspconlutas.org.br
Traducción: Natalia Estrada.