Vie Mar 01, 2024
1 marzo, 2024

8M: Por una revolución socialista contra el desempleo y la violencia machista

El 8 de marzo, declarado el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, emergió fundamentalmente en 1910 en la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, cuando la revolucionaria alemana Clara Zetkin propuso hacer del 8 de marzo un día de lucha mundial de toda la clase obrera por conseguir derechos e igualdad y por la liberación de la opresión y de la explotación para todas las mujeres trabajadoras.

Por PT – Costa Rica

Sin embargo, este día no logró ser internacional sino hasta después de que las obreras textiles de San Petersburgo dieran inicio con su huelga a la revolución obrera de 1917 que desde Rusia impactaría a todo el mundo.

Desempleo, desigualdad y pobreza: la realidad de las mujeres trabajadoras

Además de conmemorar esta importante fecha, consideramos que este es un día de lucha por los derechos de las mujeres trabajadoras, que estamos siendo atacadas por el actual gobierno, los diputados en la Asamblea Legislativa y los patronos que nos oprimen y explotan cada día más.

La situación que vivimos las mujeres trabajadoras es desesperante. La supuesta recuperación económica en el periodo post pandemia ha sido muy lenta, más bien, durante este periodo se profundizó la pobreza y el desempleo, en un contexto de aumento del costo de la vida que el año anterior se disparó como no se veía desde hace 15 años.

En cuanto al desempleo, esa supuesta recuperación económica no la sentimos las mujeres de la clase trabajadora, puesto que solamente un 41% que integramos la fuerza laboral lograron tener un empleo. Estos datos son alarmantes: se estima que en el país existen 298 mil personas sin empleo, de las cuales la mayoría son mujeres.

Esto no es casualidad, para el capitalismo es fundamental mantener estos índices de desempleo, en aras de aumentar la explotación. De ese 41% que obtuvo un empleo lo hacen en condiciones muy desiguales en relación con los hombres, con menos salarios y además de no recibir pago alguno por el trabajo doméstico y de cuido.

En este aspecto, los datos contundentes: según la última encuesta continua de empleo, el promedio general de salarios en todas las categorías en el país es de 498 000 colones, pero para las mujeres ese promedio baja a 477 000. Pero esa situación salarial es aún más violenta contra quienes nacieron en otro país, ya que el salario promedio es de apenas 296 000 colones.

La caída de los salarios implicó un deterioro mayor de las condiciones de vida en un contexto de alta inflación. El aumento en el precio de los alimentos, servicios públicos y pasajes de autobús se sienten especialmente en los bolsillos de las mujeres trabajadoras y nos empuja cada vez más hacia la pobreza, que aqueja al 23% de la población, cuya mayoría somos mujeres.

El gobierno de Rodrigo Chaves asumió la presidencia bajo la promesa de bajar el costo de vida, de mejorar la situación de los sectores más afectados por la crisis que vive el país. Ya ha pasado casi un año y las políticas del gobierno, para nosotras han ido en un sentido contrario completamente. Vemos, además una ofensiva para hacer retroceder nuestros derechos.

El gobierno de Rodrigo Chaves es enemigo de las mujeres trabajadoras

Hace unos días se filtró que el gobierno de Rodrigo Chaves ya tiene listo un borrador de decreto ejecutivo que elimina la norma técnica para aquellas mujeres y personas gestantes que solicitan el aborto terapéutico.  Dicha norma sería sustituida por el “Reglamento Técnico para la Atención Integral de la Mujer y del Niño(a) por Nacer durante el Embarazo, Parto, Post-Parto y en situación de Peligro Inminente de Muerte” Este cambio lo que busca es restringir aún más nuestro derecho a acceder al aborto, y lo limita a casos especialmente exclusivos donde se esté llevando a cabo una emergencia obstetricia y se hayan agotado todos los esfuerzos posibles para que el embarazo continúe.

La nueva norma nos resta aún más la capacidad de decisión sobre nuestro cuerpo, ya que habilita al padre a emitir criterio sobre la terminación del embarazo (incluso la solicitud de aborto terapéutico debe tener el consentimiento informado del padre).

El nuevo reglamento elimina nuestro derecho a tener una valoración médica para evitar el peligro para la vida o la salud; en cambio, deberá “llevar el feto a la viabilidad extrauterina” con el fin de que el embarazo se lleve a cabo. Aún en los casos en que el embarazo no sea compatible con la vida, el nuevo reglamento fuerza a las mujeres a proseguir con el embarazo; en el momento en que este termine, “los restos del feto deberán darse a sus padres”.

Este es el ataque más brutal a la salud física, mental y los derechos de las mujeres y personas gestantes, por parte del gobierno y los sectores conservadores y de ultraderecha, como el partido Nueva República.  Esta medida plantea la necesidad de defender la norma técnica, pero principalmente organizarnos y luchar por el derecho al aborto libre, legal, seguro y gratuito.

Por otro lado, ante la situación de desempleo, pobreza e inflación, el gobierno no ha impulsado ninguna política que nos garantice empleo digno. Más bien, se ha dedicado a empujar proyectos que nos afectan directamente, como la ley 4-3, que amenaza la conquista de las 8 horas, nos sitúa en una situación de vulnerabilidad y posible pérdida de empleos a mujeres trabajadoras con obligaciones de cuido.

Este gobierno pondrá en vigencia la Ley de Empleo Público, un proyecto nefasto que impondría evaluaciones de desempeño como herramienta de persecución laboral y despidos; además de un salario global a la baja y mantendría la política de congelamiento salarial, lo cual, en un contexto de crisis, sin duda vendría a deteriorar nuestra situación.

Otra medida que lleva a cabo el Ejecutivo son los recortes presupuestarios en programas sociales dedicados a las mujeres más pobres. El presupuesto nacional 2023 tuvo un fuerte recorte de 21 mil millones de colones en vivienda, 1700 millones en CEN-CINAI; ya el IMAS anunció que el presupuesto es insuficiente para mantener la red de cuido. En educación, el presupuesto no llega al 8% del PIB, lo cual afectará la calidad, el carácter público y acceso de miles de mujeres jóvenes.

Este gobierno es un defensor de la regla fiscal, una política que reduce sistemáticamente la inversión estatal, con lo cual se limita también la salud pública. En lugar de eso decide entregar miles de millones para pagar la deuda en una situación de crisis económica.

También Chaves niega el acceso a la tierra a las mujeres campesinas: prueba de ello es que rehúsa a emitir la declaración de interés público que plantea la Alianza Campesina del Norte, por el contrario, muchas compañeras viven una permanente amenaza de desalojos. Similar actitud se da contra las compañeras recuperadoras indígenas, donde se mantiene un estado de persecución y represión. Al tiempo que esto sucede, promueve ataques a las mujeres migrantes que llegan al país a buscar refugio huyendo de la pobreza y las dictaduras de la región.

El lanzamiento de decenas de miles de mujeres a la pobreza y el desempleo ha generado también un aumento muy importante de los casos de violencia machista y feminicidios. Durante 2022, de un total de 46 muertes violentas de mujeres, 15 fueron femicidios; este año las cifras se proyectan al alza. Solo en enero, el mes más violento en la historia del país, ya se superaron las 10 muertes violentas hacia nosotras. Este componente importante se ha dado en los enfrentamientos de las bandas narcos, quienes nos han usado como carne de cañón en los frentes de narcomenudeo y disputa de territorios.

Existe desde el gobierno una legitimación de la violencia machista en la propia figura del mandatario, sancionado por acoso por parte del Banco Mundial.  Dicha legitimación se concretó en un discurso de defensa de su actuación en dicho organismo del imperialismo, incluso poniendo a la presidencia del INAMU a defenderlo antes las acusaciones públicas.

Hay muchos motivos para salir a luchar este 8m

Este 8m nos recuerda la fuerza y vitalidad de las luchas de las mujeres en todo el mundo, al frente de varios procesos de luchas. Con heroísmo resisten la invasión en Ucrania y lideran una revolución sin precedentes en Irán y han conseguido la despenalización total del aborto en Colombia, México y Argentina, entre otros países.

Desde el Partido de los Trabajadores planteamos que este 8 de marzo tenemos muchos motivos para salir a enfrentar al gobierno y a los explotadores. Para combatir el desempleo y la pobreza que vivimos diariamente, exigimos sindicatos para luchar por la reducción de la jornada de trabajo a 40 horas semanales y manteniendo el mismo salario.

También reivindicamos la necesidad de organizarnos contra la ley 4-3, ley de empleo público, congelamiento salarial y todos los proyectos que impulsa el gobierno y la Asamblea Legislativa, que atentan contra las mujeres trabajadoras tanto del sector público como privado.

Planteamos luchar por una reforma agraria, que expropie la tierra ociosa y en manos de grandes terratenientes y empresarios del agronegocio y ponerla a en manos de las mujeres como forma de garantizar tierra para vivir y trabajar.

Tenemos que exigir el no al pago de la deuda para garantizar presupuesto para atender a las mujeres en riesgo social y víctimas de violencia. El gobierno está comprometido con los empresarios y el imperialismo por lo que una lucha contra los pagos de la deuda y la auditoría ciudadana serán fundamentales para enfrentar la violencia machista.

Para enfrentar los ataques del gobierno y sectores conservadores, defendemos el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo: por un fortalecimiento del presupuesto de salud para que se garantice el aborto legal, seguro y gratuito para no morir, acceso a anticonceptivos de calidad y una educación sexual científica y laica.

Combatir toda forma de opresión para unir a la clase

La burguesía utiliza las opresiones para dividirnos y ampliar sus ganancias por medio de la superexplotación de sectores de la clase, sea pagando salarios menores a las mujeres, migrantes, sectores LGBTTIQ+; sometiendo a las mujeres trabajadoras a la doble jornada y/o la sobrecarga de cuidados y quehaceres domésticos no remunerados, o manteniendo un ejército de desempleadas y desempleados que para no morir de hambre aceptan trabajos precarios y sin derechos.

La lucha por los derechos de las mujeres debe conducir a una lucha contra la explotación capitalista y para esta tarea las mujeres burguesas no son aliadas. Si bien todas las mujeres sufren opresión, las mujeres burguesas no la sufren de la misma manera que nosotras de la clase trabajadora. Las mujeres burguesas nos explotan y esta condición depende de la extracción de la plusvalía de toda la clase trabajadora, que está compuesta por más de la mitad de mujeres. Tampoco son un apoyo para la lucha por el aborto legal; para ellas ya existe el aborto sin restricciones porque pueden pagarlo en clínicas privadas.

Para avanzar en todos estos ejes, la lucha debe ser de toda la clase trabajadora en su conjunto. En la lucha para unir a la clase y derrotar este sistema de explotación y opresión, los hombres trabajadores deben hacer su parte: romper con su propio machismo y luchar al lado de las mujeres contra la desigualdad, la violencia machista y por derechos democráticos. Nosotras, mujeres trabajadoras, tenemos que organizarnos junto con nuestra clase, combinando la lucha contra el machismo con la lucha para poner fin al sistema capitalista.

Debemos organizarnos hombres y mujeres trabajadoras para enfrentar a este gobierno y a los grandes empresarios que buscan atacar nuestras condiciones de vida y así aumentar sus riquezas. Esta lucha no debe limitarse al gobierno: debe ser una lucha para acabar con este sistema capitalista basado en la explotación y el lucro de toda la clase trabajadora.

Por una revolución socialista para acabar con la opresión y la explotación

Dentro del capitalismo no hay una salida real para erradicar la opresión y explotación a que estamos sujetas las mujeres trabajadoras. Este sistema precariza más nuestras condiciones de vida y ataca con mayor fuerza nuestros derechos.

El único camino para alcanzar nuestra verdadera liberación es el camino de la revolución socialista. Una revolución que destruya el Estado burgués, que expropie las riquezas y medios de producción en manos de los grandes ricos, para así garantizar guarderías, comedores y lavanderías 100% públicas, la socialización de las tareas de cuido y el oficio doméstico y estas no sean obstáculo que nos impida trabajar. También será una revolución que asegure el derecho al aborto libre, seguro y gratuito.

Para nosotras, estos importantes esfuerzos deben complementarse con la construcción del partido revolucionario que lidere la lucha contra el capitalismo. Un partido que luche por la revolución socialista como única alternativa para garantizar el respeto a la dignidad de las mujeres de la clase trabajara y acabar con la pobreza, el desempleo y la violencia.

Este 8 de marzo marchamos por empleo y salario dignos, por nuestro derecho a decidir, contra la violencia machista, pero también invitamos a todas las mujeres de la clase trabajadora a sumarse al Partido de los Trabajadores y construir en las luchas cotidianas un mundo socialista donde, como dijo Rosa Luxemburgo, “seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres”.

¡Sindicatos para luchar por la reducción de la jornada laboral de 40 horas por mismo salario para acabar con el desempleo!

¡Abajo la ley 4-3 que atenta contra las mujeres trabajadoras!

¡Por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito para no morir!¡Educación sexual para decidir!

¡No a la ley de empleo público y al congelamiento salarial del sector público!

¡No al pago de la deuda para garantizar presupuesto para atender a las mujeres en riesgo social y víctimas de violencia!

¡Organización para enfrentar al patrón, al gobierno, al agresor y construir la revolución!

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